Brecha de género en la evaluación médica y sus consecuencias económicas

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Brecha de género en la evaluación médica y sus consecuencias económicas

Existe abundante evidencia de desigualdades de género en la atención sanitaria[Nota Editora]. En comparación con los hombres, las mujeres suelen recibir menor atención ante condiciones equivalentes, y con mayor frecuencia sus síntomas se atribuyen a causas emocionales en lugar de físicas. Además, tienden a obtener menor reconocimiento de sus problemas de salud o diagnósticos distintos incluso cuando presentan cuadros similares.

Imagen: Magnific.

Estas diferencias no solo afectan la calidad de la atención médica, sino también el acceso a beneficios sociales vinculados a evaluaciones clínicas. Este fenómeno es analizado en el artículo “Gender Differences in medical evaluations. evidence from randomly assigned doctors,” de Marika Cabral y Marcus Dillender. El trabajo analiza la brecha de género en las evaluaciones médicas de discapacidad que determinan beneficios económicos. El objetivo principal es examinar cómo influye la coincidencia de género entre médico y paciente en las evaluaciones clínicas y en los beneficios finalmente otorgados.

Los datos

La investigación utiliza información del sistema de compensación laboral de Texas (Estados Unidos), donde las personas lesionadas son evaluadas por profesionales médicos para determinar su grado de discapacidad y la compensación correspondiente. Un aspecto clave del estudio es que, en muchos casos, los médicos son asignados aleatoriamente, lo que permite identificar efectos causales y no meras correlaciones.

Los datos incluyen información detallada sobre los solicitantes, como historiales médicos, facturación sanitaria, evaluaciones clínicas y beneficios recibidos. También permiten identificar el género tanto del paciente como del médico evaluador.

Resultados principales

En primer lugar, el artículo confirma, para el caso estudiado, hallazgos previos: las mujeres tienen una probabilidad significativamente menor que los hombres de recibir una evaluación que les otorgue derecho a compensación, aun presentando características observables similares. Como consecuencia, reciben en promedio un 10 % menos de beneficios económicos.

En segundo lugar, la brecha de género se reduce sustancialmente, y es casi eliminada, cuando las pacientes son evaluadas por médicas en lugar de médicos. En estos casos, la probabilidad de que se reconozca la discapacidad aumenta en aproximadamente 5,2 puntos porcentuales, y los beneficios económicos crecen en torno a un 8,6 % (unos 478 dólares adicionales).

Esto indica que las mujeres son evaluadas más precisamente por médicas que por médicos. Este efecto no parece deberse a una mayor “generosidad” de las médicas, ya que el género de la persona que evalúa no tiene un impacto significativo en los resultados de los pacientes hombres. Es decir, la diferencia se concentra en cómo son evaluadas las mujeres.

Interpretación y causas posibles

El trabajo es una importante llamada de atención, aunque no permite identificar con certeza en qué medida los resultados se deben a sesgos, mejor diagnóstico, o diferencias reales en interacción. Plantea varias explicaciones plausibles. Una de ellas es la existencia de sesgos en la percepción médica: los médicos podrían subestimar los síntomas o limitaciones de las pacientes. Esta hipótesis es consistente con literatura previa sobre sesgos de género en salud.

Otra posible explicación es la calidad de la comunicación médico-paciente. La coincidencia de género podría facilitar una mejor comunicación, mayor confianza y una interpretación más precisa de los síntomas. De hecho, encuestas complementarias muestran que las mujeres reportan con mayor frecuencia experiencias negativas con médicos hombres y consideran que la atención de una médica podría mejorar la calidad de la consulta.

Conclusión e implicaciones

El artículo presenta un caso en el que las mujeres con discapacidades laborales tienen más probabilidades de ver rechazadas sus solicitudes en comparación con hombres con condiciones similares. También evidencia que el género del profesional evaluador influye en los resultados, y que las mujeres obtienen evaluaciones más equitativas cuando son atendidas por médicas. Las evaluaciones médicas determinan acceso a beneficios por discapacidad y a transferencias públicas. Por tanto, los sesgos en evaluación tienen consecuencias económicas reales.

Por supuesto, el trabajo reconoce que el estudio se basa en un contexto específico (la compensación laboral en Texas) y que los resultados pueden no generalizarse automáticamente a otros sistemas de salud.

Sin embargo, el trabajo tiene implicaciones relevantes sobre varios aspectos. Por una parte, muestra la importancia de la composición del personal médico y sugiere que los mecanismos de asignación de profesionales podrían influir en los resultados. Políticas que favorezcan la coincidencia de género entre paciente y la persona que evalúa podrían reducir las brechas observadas. Otra posible medida sería implementar evaluaciones ciegas al género, aunque esto presenta limitaciones prácticas, ya que algunas condiciones están vinculadas al género y pueden manifestarse de forma distinta según la persona.

En conjunto, el trabajo pone de relieve cómo las desigualdades en el ámbito sanitario pueden traducirse en desigualdades económicas, y destaca la necesidad de incorporar una perspectiva de género en el diseño de políticas públicas.

Referencia

Cabral, Marika, and Marcus Dillender (2024), “Gender Differences in medical evaluations. evidence from randomly assigned doctors.American Economic Review 114(2), 462-499

Nota de la editora: para saber más sobre la desigualdad de género en la atención sanitaria

Sobre el autor

David Pérez Castrillo es doctor en Economía y profesor emérito de la Barcelona School of Economics.

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