Blanca Ausín: «Mi investigación actual se centra en el ciclo del carbono»

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Blanca Ausín: «Mi investigación actual se centra en el ciclo del carbono»

Blanca Ausín González es Licenciada en Ciencias del Mar por la Universidad de Vigo y Doctora por la Universidad de Salamanca. Es Investigadora Distinguida en el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca del Consejo Superior de Investigadores Científicas (IRNASA-CSIC). Es la Investigadora Principal del proyecto PASSAGE (Consejo Europeo de Investigación) y la coordinadora del Grupo de Investigación de Biogeociencias y Cambio Climático del IRNASA-CSIC.

Estudia el océano moderno y pasado para reconstruir la variabilidad climática usando una combinación multidisciplinar de técnicas y enfoques biogeoquímicos y micropaleontológicos. Investiga la fiabilidad de los registros climáticos de alta resolución para aclarar posibles sesgos espaciotemporales en las señales climáticas y refinar las interpretaciones climáticas del pasado reciente de nuestro planeta.

También investiga sobre el ciclo del carbono, utilizando el carbono-14 para evaluar los procesos implicados en la generación, transporte y enterramiento de carbono en distintos reservorios continentales y marinos.

Su trabajo la ha llevado a liderar campañas oceanográficas y fue una de estas expediciones la que le inspiró el cómic Bitácora, una aventura oceanográfica ilustrado por Noah Schamuells.

Entre otros premios, su trayectoria investigadora ha sido reconocida con el Premio al Joven Talento Científico Femenino 2023 que otorga la Fundación de la Real Academia de las Ciencias.

Blanca Ausín. Imagen proporcionada por la investigadora.

1. ¿Cuál es tu área de investigación?
Mi formación es en oceanografía, una ciencia multidisciplinar fascinante que estudia el océano en toda su complejidad. Dentro de ella, me he especializado en el campo de la biogeoquímica. Mi investigación actual se centra en el ciclo del carbono: cómo se origina, cómo se mueve entre distintos reservorios (como la atmósfera, la biosfera o la hidrosfera) y qué mecanismos favorecen su almacenamiento a largo plazo en los sedimentos marinos.

Además, dedico gran parte de mi tiempo a la paleoclimatología. En esta línea, estudio los sedimentos marinos como si fueran archivos naturales, extrayendo de ellos la información necesaria para reconstruir cómo ha cambiado el clima de nuestro planeta a lo largo del tiempo.

2. ¿Por qué te dedicas a ella?
Porque me encanta el océano, desde que era muy pequeña. Con quince años, viendo un día una noticia sobre un temporal en las costas gallegas, apareció un investigador de la Universidad de Vigo explicando con detalle la dinámica del oleaje y el perfil de la playa. Me fascinó. Bajo su nombre ponía «oceanógrafo». Al día siguiente, fui a la biblioteca de mi barrio a buscar en el ordenador qué era aquello. Hasta entonces no tenía muy claro qué estudiar, pero esa tarde descubrí que existía toda una carrera dedicada exclusivamente a estudiar el océano. Años después, aquel hombre de la televisión fue mi profesor de oceanografía física. Hoy en día, lo que más me engancha es esa sensación de mirar un gráfico lleno de datos y tratar de descifrar qué proceso oceánico, físico, químico o biológico, lo explica. La belleza de este campo está en la interacción constante de todas estas disciplinas; conectar los puntos entre ellas es lo más estimulante.

3. ¿Has tenido alguna figura de referencia en tu trayectoria?
Por supuesto, he tenido la suerte de aprender de personas excepcionales. De la oceanógrafa Beatriz Mouriño Carballido (Universidad de Vigo) aprendí que convertir tu pasión en tu oficio puede ser una fuente de realización enorme. Del geólogo Francisco Javier Sierro (Universidad de Salamanca) aprendí, entre muchas otras cosas, que la integridad profesional debe estar siempre por encima de todo. Y del biogeoquímico Timothy Eglinton (ETH Zúrich) aprendí tantas lecciones valiosas que es imposible enumerarlas. Más allá del ámbito científico, mi familia y amigos son una referencia constante en mi día a día.

4. ¿Qué te gustaría descubrir o solucionar en tu campo?
En el océano existen infinidad de partículas (como minerales o restos de organismos) que encapsulan información climática y que luego usamos como «indicadores» para reconstruir el pasado. El problema es que sabemos que estas partículas no se depositan directamente donde se forman; viajan, se mezclan con partículas de otras zonas y, al final, lo que extraemos de un punto concreto del fondo marino puede ser una mezcla de distintas épocas y lugares. Mi gran objetivo es desentrañar cómo ese «viaje» de las partículas afecta a la señal climática que conservan. Si lográramos entender y corregir ese efecto, podríamos interpretar los archivos sedimentarios con mucha más fiabilidad y, por tanto, reconstruir el clima pasado con un detalle y una precisión sin precedentes.

5. ¿Qué consejo darías a quien quiera adentrarse en el mundo de la investigación?
Les diría que es probable que se encuentren con obstáculos y que, cuando eso ocurra, tengan el valor de alzar la voz y reivindicar los cambios necesarios. Que no miren hacia otro lado. La investigación puede brindar enormes satisfacciones, pero nuestro sistema científico sigue siendo imperfecto en muchos aspectos, y solo mejorará la con integridad y valentía de todos para transformarlo.

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