Kadambini Ganguly: la doctora que cambió conciencias en la India

Vidas científicas

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Kadambini Ganguly: la doctora que cambió conciencias en la India

La historia de la médica india Kadambini Ganguly está jalonada de hitos profesionales y sociales en un país en el que las mujeres, también las de casta alta, a la que pertenecía su familia, estaban sometidas a las presiones patriarcales y a severas restricciones que las aislaban del mundo y las constreñían al ámbito familiar. No fue su caso. Ganguly se convirtió en la primera en la India en ejercer la medicina occidental como profesional, tras ser también pionera en conseguir titularse para ello. Llegó a ser la médica oficial de la Reina de Nepal y, además, una gran reformadora social. En su camino, como el de otras muchas, se encontró con piedras que tuvo que saltar en un mundo colonial que estaba organizado por estrictas clases sociales, hasta convertirse en un referente de la lucha por la igualdad cuando aún se consideraba una quimera.

Kadambini Ganguly. Wikimedia Commons.

Kadambini Bose, su apellido de nacimiento, vino al mundo el 18 de julio de 1861 en la ciudad de Bhagalpur, en el estado de Bengala (hoy Bihar). Su padre era director de la escuela de la localidad y, junto a Abhay Charan Mallick, había iniciado un adelantado movimiento por la emancipación de las mujeres, creando en 1863 la primera organización femenina india. Fue él quien la matriculó en sus primeros años en una institución educativa progresista de su municipio para que pudiera recibir su formación en inglés. Esos valores progresistas que vivió desde la infancia marcarían su vida.

Tras licenciarse en Artes en el Bethune College, asociado a la Universidad de Calcuta, donde con Chandramukhi Basu fueron las primeras graduadas de todo el Imperio Británico, Kadambini decidió estudiar medicina, obteniendo con 25 años su título de Graduada en el College Médico de Bengala (GBMC). Para entonces se había casado con Dwarkanath Ganguly, un viudo 17 años mayor que ella que era un ferviente defensor de la emancipación femenina y se convirtió en su mejor aliado. De hecho, fue él quien amenazó con denunciar públicamente al Calcutta Medical College porque en un principio se negó a admitirla por ser mujer. Al final tuvieron que dar su brazo a torcer, pero eso no impidió que la joven se encontrara con un ambiente hostil de profesores y alumnos, hasta el punto que uno de sus docentes la reprobó en una de las materias claves de la carrera. Aun así, logró un nuevo hito al conseguir el título y ser la primera en la India a la que se le permitió ejercer la medicina occidental.

La olvidada salud de las mujeres, su prioridad

No tardó en iniciar su carrera profesional. Para 1888, por un sueldo de 300 rupias, logró trabajo en el Hospital Lady Dufferin, lo que fue otro reto: en aquel lugar, fundado por la Marquesa de Dufferin, solo trabajaban mujeres europeas. Tuvo que intervenir la pionera de la enfermería moderna, la británica Florence Nightingale, que conocía su brillante expediente, para que le dieran un puesto como “asistente médica”, y por tanto sin responsabilidad. Y es que para sus colegas británicas era una profesional inferior por tener un título indio, una discriminación que Kadambini denunció públicamente en medios locales por ser racista, aunque con escaso éxito.

Pese a estos problemas, solo un año después, tanto su trabajo como su defensa de la atención a la salud de las mujeres había trascendido y en 1889 se la eligió como una de las seis delegadas de toda la India que acudirían a la 5ª Sesión del Congreso Nacional Indio, el órgano que promovía la independencia de los británicos. Repitió al año siguiente, siendo la primera mujer en poder hablar en un podio político. Como es de imaginar, aquella visibilidad no era bien vista socialmente. En 1891, una revista conservadora publicó un artículo satírico donde se la insultaba y calificaba de «cortesana» (es decir, de moralidad depravada) por trabajar fuera del hogar. Kadambini no se amilanó: puso una demanda por difamación y ganó un juicio que condenó al editor a seis meses de prisión.

Visto que la institucionalidad británica no la iba a dejar prosperar, y deseosa de una mayor especialización en ginecología y obstetricia, en 1892 decidió viajar sola hasta el Reino Unido, dejando temporalmente a sus hijos con su esposo. Y, por cierto, tuvo ocho hijos, dos de ellos del matrimonio anterior de él. Fue una estancia en Edimburgo que aprovechó al máximo: allí obtuvo el prestigioso «Triple Diploma» en medicina, cirugía y ginecología. A su regreso a la India, ya como una de las profesionales más cualificadas del continente asiático, fundó su propio centro privado de medicina, desde el que realizó importantes contribuciones al campo de la salud femenina, abordando problemas médicos que tradicionalmente se habían pasado por alto debido a los tabúes sociales que la rodeaban. Tan alto llegó a ser su prestigio profesional que en 1895 la familia real de Nepal la contrató para que viajara al país del Himalaya y tratara de una grave enfermedad a la Reina Madre, lo que logró con éxito.

Pero todo este trabajo en el ámbito de la medicina no le bastó. También se implicó activamente en la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres. La doctora Ganguly, como se la conocía, gran defensora de la reforma social, se implicó en el movimiento Brahmo Samaj, que buscaba modernizar la sociedad hindú y promovía la abolición del matrimonio infantil, la dote, la opresión de las viudas y la educación de las mujeres. Para ella, era fundamental formar a las niñas para que tuvieran una posibilidad de empoderamiento. De hecho, también formó parte de la Asociación de Mujeres de Bengala, muy centrada en este objetivo. Además, fue la primera presidenta de la Asociación India de Transvaal, fundada por el Henry Polak, gran colega de Gandhi, así como miembro de la Conferencia de Mujeres celebrada en Calcuta en 1907. La lucha por la independencia y la igualdad eran un todo para ella.

Para poder organizar su trabajo, su hogar y su activismo social y político, cuentan sus biografías que Kakambini tenía su rutina diaria meticulosamente planeada. Ella se encargaba personalmente de las tareas domésticas y de la educación de sus hijos antes de salir a trabajar al hospital. Esa educación progresista, que compartía con su esposo, dio sus frutos: su hija Jyotirmayee Ganguly fue una reconocida luchadora por la libertad y su hijastra se casó con el escritor Upendrakishore Ray Chowdhury, abuelo del famoso cineasta Satyajit Ray. En general, todos sus hijos e hijas pasaron a formar parte de la élite intelectual del país.

Los últimos años de su vida estuvieron marcados por problemas de salud, sobre todo una hipertensión crónica. Pese a ello, ni quería jubilarse ni reducir su carga de trabajo. En 1922, ya con su salud muy frágil, hizo un complejo viaje a Bihar y Odisha para inspeccionar las deplorables condiciones en las que vivían las mujeres en las minas de carbón. También seguía liderando campañas en aras de mejorar la salud femenina.

Finalmente, su cuerpo dijo basta en 3 de octubre de 1923, cuando tenía 62 años. A las pocas horas de realizar una operación muy complicada con éxito, sufrió un derrame cerebral que le causó un colapso fulminante.

Kadambini Ganguly. Google Doodles.

El historiador estadounidense David Kopf señala que la doctora Ganguly «fue la mujer Brahmo más liberada de su tiempo», una figura singular incluso entre las mujeres emancipadas de la sociedad bengalí contemporánea. Su figura es recordada y reconocida en toda la India, hasta el punto que se han hecho dos series en televisión sobre su vida en 2020. El 18 de julio de 2021 también Google le rindió homenaje: celebró el 160 aniversario de su nacimiento con un doodle en su página en India.

Referencias

Sobre la autora

Rosa M. Tristán es periodista especializada en la divulgación científica y ambiental desde hace más de 20 años. Colabora de forma habitual en diferentes medios de prensa y radio de difusión nacional.

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