Hanna Hammarström: fabricando cables telefónicos
Hanna Hammarström fue la primera persona que fabricó cables telefónicos de cobre en Suecia. Llegó a dirigir su propio negocio de producción que surtió a varias importantes compañías de telefonía incluso fuera de su país.

Hanna Hammarström nació el 4 de septiembre de 1829 en Estocolmo (Suecia). Era la mayor de las tres hijas y tres hijos de Johanna Christina Holmberg y Nils Philip Hammarström, un comerciante de algodón y seda.
Mientras completaba su educación primaria en una escuela para niñas, su padre la animó a aprender (y a sus dos hermanas) un oficio. Ella siguió su consejo y comenzó a trabajar como aprendiz de un artesano especializado en pequeños adornos de alambre. Sin sospecharlo, esta experiencia le sería muy útil posteriormente.
Dejó la casa familiar después de completar su educación primaria para aprender a realizar las labores del hogar, aquello que se esperaba de ella. Pero pronto tuvo que regresar a su casa para cuidar a su madre enferma. Christina Holmberg falleció cinco años después, en un momento en el que el negocio familiar de comercio textil había caído en una profunda crisis.
Hanna sabía que tenía que encontrar una manera de mantenerse. Se cree que durante unos veinte años se dedicó a fabricar armazones de sombreros con alambre, utilizando maquinaria pesada.
Un negocio que empleaba exclusivamente a mujeres
Aunque Alexander Graham Bell patentó el teléfono en Estados Unidos en 1876, no se popularizó en Suecia hasta principios de la década de 1880.
Se inauguró entonces en Estocolmo una empresa de servicios de telecomunicaciones, la Telefonaktiebolaget, hoy en día conocida como Ericsson. El propietario de la fábrica, Lars Magnus Ericsson (1846-1926), ofreció a Hanna Hammarström un lugar de trabajo en su taller. Le suministraban electricidad para la maquinaria del taller mediante un eje giratorio que se introducía por un agujero en la pared. Por esta electricidad pagaba una corona sueca al día. Fue un gran apoyo a la iniciativa empresarial de Hammarström, en una industria manufacturera dominada por hombres.
Hanna aprovechó la oportunidad y comenzó a fabricar cable telefónico. Los productos que confeccionaba incluían hilo de doble hilado, cables y los cordones que conectaban el micrófono con el auricular. Antes de la entrada de Hanna en este mercado, estos cables debían importarse de Alemania, ya que la tecnología era desconocida en Suecia.
Hanna, por sí sola, descubrió cómo funcionaban los cables y estableció un método de producción que le permitió ofrecer precios más bajos que su competencia alemana. A medida que la tecnología mejoraba, Hammarström pudo mantenerse al día y conservar su cuota de mercado. La alta calidad de su producto la llevó a tener más fábricas como clientes y amplió considerablemente su cartera de pedidos. Incluso comenzó a vender su cable a empresas de Finlandia.
En el mejor momento de la producción, Hanna supervisaba una fábrica con cinco grandes máquinas de fabricación. Ocho mujeres, a quienes Hammarström había formado personalmente, trabajaban como empleadas.
En la gran exposición de maquinaria de Estocolmo de 1886, Hanna Hammarström, a la edad de 57 años, ganó el primer premio por su fabricación.
La fábrica que Hammarström fundó originalmente cerró sus puertas en 1909. Hammarström falleció cinco años más tarde, el 27 de noviembre de 1914.
Referencias
- Lena Svanberg, The lady with the copper wire, Ericsson
- Eva Kåberger, Johanna (Hanna) Hammarström, Svenskt kvinnobiografiskt lexikon
- Hanna Hammarström, Wikipedia
Sobre la autora
Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la EHU y colaboradora en la Cátedra de Cultura Científica de la EHU.