Gwen Watkins, la criptóloga que reveló los códigos secretos de los nazis

Vidas científicas

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Gwen Watkins, la criptóloga que reveló los códigos secretos de los nazis

Mujeres con altas capacidades han intervenido en el devenir de la historia sin que nos haya llegado el eco de sus trabajos. Es el caso de la británica Gwen Watkins, quien tuvo un papel destacado en ‘desencriptar’ los códigos secretos que, durante la Segunda Guerra Mundial, se enviaban los nazis sobre sus operaciones militares. Gracias a su extraordinaria memoria y su don de lenguas, especialmente la germana, no sólo salvó vidas sino que ayudó a derrotar a las fuerzas de Adolf Hitler. Watkins también es conocida porque en el largo siglo que vivió escribió obras que lograron el respeto de la crítica en su momento.

Gwendoline Mary Watkins. Wikimedia Commons.

Gwendoline Mary Watkins, Davies de apellido hasta que se casó, nació el 31 de diciembre de 1923 en West Bromwich, en una familia obrera. Su padre, Alfred Davies, ex veterano de la Primera Guerra Mundial, trabajaba en una acería y su madre, Harriet, era ama de casa. Tenía corta edad cuando la familia se trasladó a la ciudad de Bournemouth, donde asistió al internado femenino Talbot Heath School. A los tres años Gwen ya sabía leer y pronto comenzó a destacar por su memoria y su habilidad natural para aprender alemán, incluso el antiguo. De hecho, de adolescente ya era capaz de leer a Goethe y Schiller y conocer muchas canciones alemanas.

Tenía solo 17 años cuando, tras estallar la Segunda Guerra Mundial, decidió alistarse en las Fuerzas Armadas británicas, siendo destinada a la Fuerza Aérea Auxiliar Femenina (WAAF) en 1941. Al principio ejercicio como oficial administrativa en el Departamento de Extranjería del Ministerio del Interior, pero vistas sus capacidades con el idioma alemán, al año siguiente fue enviada a la Sección Aérea Alemana de Bletchley Park. Bletchley Park, adonde fue llevaba con los ojos vendados y en un coche de cristales tintados para que no identificara el lugar, era el principal centro de inteligencia y criptografía del Reino Unido, también conocido como «Estación X». Allí trabajaban miles de personas, el 75 % de ellas mujeres, cuya labor era descifrar códigos secretos de las potencias del Eje, sobre todo los de la sofisticada máquina Enigma de los nazis. Es conocido porque allí Alan Turing lideró el equipo que diseñó la ‘Bombe’, la máquina electromecánica que permitía descifrar los mensajes de Enigma, y se considera precursora de la informática. En Bletchley Park, Gwen y sus compañeras descifraban a diario los complejos códigos que se intercambiaban los alemanes.

Enseguida, nuestra protagonista fue ascendida a sargento pese a su juventud. En concreto, su tarea era decodificar, con su excepcional memoria y sus habilidades lingüísticas, códigos de tres letras y tres cifras que revelaban los planes de transporte aéreo del enemigo. Incluso manejaba libros de códigos que los aliados recuperaban y estaban dañados con huellas de sangre de soldados alemanes. Ella trabajaba sobre todo con mensajes de bajo nivel, diseñados para que la tripulación de los aviones los codificara y decodificara rápidamente, no con las comunicaciones de alto nivel que protegía Enigma, pero si eran fundamentales para que los aviones de combate británicos y de Estados Unidos combatieran a los bombarderos de Hitler cuando atacaban o para que pudieran evadir a las defensas alemanas en sus ataques.

Al principio se alojó en casas particulares a unos 13 kilómetros de Bletchley, pero luego se trasladó a la RAF Church Green, un emplazamiento más cercano al parque que albergaba al personal del centro. Precisamente fue allí donde conoció al poeta Vernon Watkins, también descifrador, que era 17 años mayor que ella. A los 20 años, a Gwen le impresionó la mezcla de brillantez y excentricidad de Vernon en el intenso y escaso ambiente intelectual de la estación de descifrado de códigos. En medio de mensajes urgentes, ataques y secretismo, el romance se abrió hueco.

Gwendoline Watkins con su marido y uno de sus hijos.
Fuente: The Guardian.

Aún no había acabado el conflicto cuando se casaron, el 2 de octubre de 1944, en Londres, con la oposición frontal de las familias de ambos. Los de ella, porque era muy mayor; y los de él, porque la desconocían. Hasta el comandante de ambos se enfureció porque no pidieron permiso y estaban en servicio activo. A la boda, al final, ni siquiera fue el poeta Dylan Thomas, amigo íntimo de Vernon, que había aceptado ser el padrino. En todo caso, ambos siguieron con sus funciones en Bletchley Park hasta su desmovilización en 1945, sufriendo todas las privaciones de la vida en tiempos de guerra y las incesantes exigencias del trabajo que acometían.

Cuando se firmó la paz en 1945, la pareja se instaló en un modesto bungalow en lo alto de un acantilado llamado The Garth, en la costa de Gales, donde criaron sus cinco hijos (su hija Rhiannon y los varones Gareth, Dylan, Conrad y Tristan) en medio de no pocas dificultades económicas. Vernon compaginaba su trabajo como empleado bancario con la poesía, y mantenía contacto con figuras literarias como T. S. Eliot, Philip Larkin y Dylan Thomas, que les visitaban con frecuencia. Esa forma de vida quedó documentada en la película que la BBC les dedicó en 1966, Bajo un cielo brillante.

De criptóloga a escritora

En 1967, con 61 años, Vernon murió repentinamente de un ataque al corazón cuando estaban viviendo en Seattle, adonde había llegado para comenzar a trabajar como profesor en la Universidad de Washington. Aquello hizo que Gwen volviera a su país y asumiera la responsabilidad de gestionar el patrimonio literario que había dejado su esposo; manuscritos, cartas y obras inéditas que no quería que se perdieran en el olvido y se conservan en colecciones como las de la Biblioteca Nacional de Gales. En ello comenzó a colaborar con la académica inglesa Ruth Pryor. Este trabajo dio lugar a la publicación póstuma de obras de Vernon, facilitando el conocimiento académico de su legado a la poesía galesa del siglo XX. En la década de 1970, Gwen y Ruth acabaron compartiendo la vivienda, siendo su amiga de gran ayuda con los niños y en los negocios que emprendía para salir adelante, como una librería de venta por correo solo de obras de autoras victorianas.

Gwen Watkins había completado un curso de poesía en la Universidad de Washington, pero fue más tarde cuando se animó a escribir sus propios libros, algunos sobre la vida y obra de autores destacados. Uno de ellos fue Dylan Thomas: Retrato de un amigo (1983), donde habla de los tiempos de postguerra compartidos con el poeta. En 1987, publicó Dickens en busca de sí mismo, una exploración psicológica del famoso escritor que fue alabada por los críticos. Como coautora con Pryor y con un psicólogo amigo también publicó Sounds from the Bell Jar: Ten Psychotic Authors (1990), un estudio sobre la creatividad y las enfermedades mentales a través de la perspectiva de diez escritores históricos.

Además, en esos años obtuvo la licenciatura con honores en literatura inglesa por la Universidad de Reading y se convirtió en profesora, siendo considerada una experta en autores como Charlotte M. Yonge y Charles Williams. En 2006, a los 73 años, se decidió a publicar sus memorias en Descifrando los Códigos de la Luftwaffe: Los Secretos de Bletchley Park, donde detalla sus experiencias como descifradora de códigos en lo que describe como «el mayor manicomio de Gran Bretaña». Destacó la singularidad de Bletchley como centro de inteligencia «silencioso», donde muchos registros fueron destruidos después de la guerra para mantener el secreto, dejando testimonios personales como registros históricos vitales.

Gwen Watkins murió el 14 de enero de 2025, a la edad de 101 años. Como veterana del Government Code and Cypher School, su nombre figura de forma permanente en el Roll of Honour de Bletchley Park, el registro oficial que honra a quienes trabajaron en inteligencia. La fusión del mundo hermético de los espías y el análisis del panorama literario modernista hacen de ella un personaje único.

Referencias

Sobre la autora

Rosa M. Tristán es periodista especializada en la divulgación científica y ambiental desde hace más de 20 años. Colabora de forma habitual en diferentes medios de prensa y radio de difusión nacional.

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