María González Alriols: «Me gustaría conseguir que lo que ahora es residuo pronto se vea como recurso»

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María González Alriols: «Me gustaría conseguir que lo que ahora es residuo pronto se vea como recurso»

María González Alriols es doctora en ingeniería ambiental, profesora del departamento de Ingeniería Química y del Medio Ambiente en la Universidad del País Vasco, EHU e investigadora del Grupo “BioRP, Procesos de Biorefinería”. Sus investigaciones se centran en el estudio de los procesos de separación, fraccionamiento y transformación de la biomasa lignocelulósica para la obtención de materiales y energía renovables como alternativa al uso de recursos fósiles, incluyendo aspectos como la sostenibilidad ambiental, económica, social y la eficiencia energética.

Ha participado en más de 50 proyectos de investigación competitivos. Su investigación ha sido publicada en más de 50 artículos en revistas indexadas de alto impacto dentro de su área de conocimiento. Le gusta trabajar en ambientes multidisciplinares, por lo que colabora activamente con otros grupos de investigación a nivel nacional e internacional. Como parte de su labor divulgativa, participa frecuentemente en conferencias y congresos científicos (más de 60 trabajos presentados) y en otras acciones dirigidas al público en general, como “La noche de los Investigadores”, “La Semana de la Ciencia”, o el proyecto Inspira STEAM cuyo objetivo es fomentar el interés hacia la ciencia y la tecnología entre la juventud, especialmente entre las chicas.

María González Alriols. Imagen proporcionada
por la investigadora.

1. ¿Cuál es tu área de investigación?
Estudié ingeniería química y me doctoré en ingeniería ambiental. Trabajo en el área de conocimiento de la biorefinería, que busca producir energía, combustibles, materiales y bienes de consumo a partir de fuentes renovables como la biomasa lignocelulósica.

2. ¿Por qué te dedicas a ella?
Porque pienso que hemos conseguido mucho bienestar y desarrollo social e industrial gracias a la explotación de recursos fósiles y a la petroquímica, pero es momento de aplicar ese conocimiento para procesar otros recursos que sean renovables, abundantes y disponibles de forma generalizada en el mundo, como es la biomasa lignocelulósica. Su composición química es similar a la del petróleo y, mediante su fraccionamiento, podemos conseguir combustibles, materiales y bienes de consumo similares a los fabricados a partir de crudo en una refinería.

3. ¿Has tenido alguna figura de referencia en tu trayectoria?
Hay grandes figuras de científicas que han brillado a lo largo de la historia, bien por conseguir avances significativos en tecnologías, técnicas de caracterización, síntesis, etc., o por haber conseguido hacer ciencia en condiciones realmente adversas. Entre las grandes investigadoras españolas, he tenido la suerte de conocer a Rosa Menéndez, primera mujer que presidió el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y figura fundamental de la investigación sobre los materiales de carbono y sus diversas aplicaciones. Su investigación representa esa transición entre las tecnologías clásicas de conversión del carbón, petróleo y sus derivados y las actuales basadas en bio-carbones, lignina y otros sustratos renovables. Y, en este momento, me sobrecoge el tesón de las mujeres afganas que trabajan en escuelas clandestinas para tratar de evitar el bloqueo a la educación de las niñas y mujeres impuesto por el régimen talibán e ignorado por el resto de países incluido el nuestro.

4. ¿Qué te gustaría descubrir o solucionar en tu campo?
Me gustaría conseguir que lo que ahora es residuo pronto se vea como recurso y convencer de que siempre merece la pena invertir en lo local. En Euskal Herria hay bosque, hay verde allá donde mires y no hay mejor ubicación para una biorefinería. Si trabajamos en optimizar tecnologías para nuestras materias primas no dependeremos tanto de decisiones tomadas a demasiados kilómetros de distancia.

5. ¿Qué consejo darías a quien quiera adentrarse en el mundo de la investigación?
Le animaría a que no se frustre cuando los resultados no son los esperados, que es muy a menudo, porque de los errores se aprende tanto como de los aciertos. A veces parece que todo se estanca, que nada tiene sentido, y cuesta encontrar la calma para entender qué ocurre, sobre todo cuando urge presentar resultados en los plazos que nos exigen los proyectos de investigación. Una buena dosis de paciencia es la mejor aliada de una carrera científica.

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