Giuseppina Cattani, la desconocida codescubridora del suero antitetánico

Vidas científicas

En 1890, los bacteriólogos Emil Adolf von Behring (Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1901 por su trabajo en la terapia con suero) y Shibasaburo Kitasato descubrieron la antitoxina del tétanos: comprobaron que, al inyectar el suero sanguíneo de un animal afectado por el tétanos a otro, se genera inmunidad a la enfermedad en el segundo. De manera independiente, en la Universidad de Bolonia, Giuseppina Cattani y Guido Tozzani también obtuvieron el suero antitetánico, pero publicaron su hallazgo en revistas italianas y su descubrimiento no tuvo la trascendencia del trabajo de von Behring y Kitasato.

Giuseppina Cattani (1915). Wikimedia Commons.

Giuseppina Cattani nació en Imola (Italia) el 26 de marzo de 1859. Era la mayor de tres hermanas, hijas del matrimonio formado por la partera Teresa Buratti y Tullio Cattani, que trabajaba ocasionalmente como sastre y como guardia de prisión.

Aunque su entorno familiar era humilde, Giuseppina mantenía estrechas relaciones con destacados exponentes de la cultura socialista e internacionalista, como el político Andrea Costa, la médica y anarquista Anna Kulishova o el poeta Giovanni Pascoli.

La familia reconoció el derecho de sus hijas a tener una educación superior; así, en 1878, Giuseppina se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Bolonia. Se graduó en 1884; fue la primera mujer en conseguirlo y, además, con unas calificaciones excelentes. Unos meses antes de terminar sus estudios ya trabajaba como asistente en el Laboratorio de Patología General de la universidad dirigido por el médico Guido Tizzoni. Junto a su mentor, Cattani realizó sus primeras investigaciones, que presentó en la Accademia dei Lincei. Su tesis de grado, defendida el 7 de julio de 1884 (Ricerca intorno alla normale tessitura e altre alterazioni sperimentali nei corpuscoli pacinici degli uccelli (corpuscoli dell’Herbst)), fue aprobada con honores.

Fuente: Wikimedia Commons.

Tras graduarse, continuó con su trabajo en el laboratorio, distanciándose gradualmente de su activismo político, para dedicarse exclusivamente a sus tareas de investigación. En 1886, fue nombrada miembro de la Sociedad Médico-Quirúrgica de Bolonia; fue la primera mujer en conseguirlo. Al año siguiente obtuvo la habilitación para la docencia libre en Patología General.

Primeras investigaciones

Los primeros estudios de Cattani se centraron en el sistema nervioso periférico, tema al que dedicó su tesis doctoral que trataba sobre los corpúsculos de Pacini en aves.

También participó en la investigación del cólera durante la ola epidémica que asoló Bolonia en la década de 1980; esta enfermedad fue letal en el 79 % de los casos. En Alcune ricerche sulla tenacia del virus colerico Cattani y Tizzoni investigaban la resistencia de este virus a ciertas temperaturas y proponían resolver problemas generales de higiene. En un trabajo posterior, los dos investigadores lograron demostrar que la infección del cólera puede transmitirse por vía sanguínea.

El descubrimiento del suero antitetánico

Como se recoge en La Riforma Medica, en 1889 Tizzoni y Cattani, en una reunión de la Academia de Medicina de Turín, anunciaron que habían aislado (a partir de la herida de un paciente hospitalizado en la clínica quirúrgica de Bolonia) el bacilo Clostridium tetani, el causante de la enfermedad del tétanos, en un cultivo sin oxígeno en forma de espora. Al año siguiente, publicaron en la misma revista el primer artículo que hablaba de la presencia de la toxina y describieron su purificación a partir de cultivos de C. tetani.

En agosto de 1890, el médico danés Knud Faber publicó también un artículo describiendo la toxina tetánica, y muchos autores atribuyeron su descubrimiento solo a Faber.

En diciembre de 1890, en Alemania, von Behring y Kitasato publicaron sus resultados sobre la obtención de suero antitetánico a partir de un conejo. En enero de 1891, en una sesión de la Academia de Ciencias del Instituto de Bolonia, Tizzoni y Cattani comunicaron (en la conferencia Sul modo di conferire ad alcuni animali l’immunità contro il tetano) que habían obtenido suero inmune contra el tétanos a partir de perros y aves, y que lo habían ensayado con éxito in vitro e in vivo. En ese mismo año, el suero obtenido de perros se aplicó a humanos.

En 1892, von Behring únicamente mencionaba la posibilidad de usar el suero en seres humanos para el tratamiento del tétanos. Es posible que, durante un tiempo, el suero obtenido en Bolonia fuese el único que se estuviese aplicando a enfermos de tétanos.

Todos los trabajos publicados por Tizzoni y Cattani sobre el tétanos en La Riforma Medica se resumieron en una larga memoria en alemán Bakteriologische Untersuchungen über den Tetanus escrita en 1890 en colaboración con Elia Baquis, asistente en el laboratorio de Patología de Bolonia, completada con placas fotográficas y microfotografías.

Giuseppina Cattani, láminas XVIII y XX de Bakteriologische Untersuchungen über den Tetanus (1889).

Tras su desarrollo, el suero antitetánico fue ampliamente utilizado en Italia, especialmente entre los soldados durante la Primera Guerra Mundial.

A pesar de haber logrado una posición de liderazgo en la investigación científica, Cattani no conseguía un puesto de profesora titular en ninguna universidad. En 1897 recibió una invitación para dirigir el Departamento de Radiología, Anatomía Patológica y Bacteriología del Hospital de Imola, y abandonó definitivamente Bolonia y la universidad.

Giuseppina Cattani falleció en Imola el 9 de diciembre de 1914, a los cincuenta y cinco años, tras una larga enfermedad. El cáncer que padecía se debía probablemente a su exposición continua a la radiación durante su trabajo como patóloga.

Poseía una energía y una franqueza excepcionales en la vida y una inteligencia verdaderamente superior, pero al mismo tiempo una modestia sin límites. Por estas cualidades y por la natural simpatía que inspiraba, contó con la tenaz y perseverante amistad de las más importantes personalidades de aquellos años…

Raffaele Gurrieri, profesor universitario de Medicina Forense

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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