Andromache Papanicolaou, la desconocida heroína tras las citologías ginecológicas

Vidas científicas

Andromache Papanicolaou fue una técnica de laboratorio, la esposa del patólogo George Papanicolaou. Este científico fue pionero en la detección temprana del cáncer e inventó la conocida como prueba de Papanicolaou (citología vaginal). Pero, en una gran parte, lo hizo gracias a Andromache; ella no solo fue su ayudante: cada día, durante 21 años, se ofreció voluntaria para que él le realizara una citología en su búsqueda de una prueba del cáncer de útero.

Andromache Papanicolaou. Fuente: Spandidos.

Se sabe muy poco de la vida de Andromache. Nació el 15 de agosto de 1890 en el seno de una familia de origen fanariota, los Mavrogeni. Su padre era un oficial del ejército griego. Andromache recibió una buena educación; sabía hablar francés y tocaba el piano. Conoció a su futuro esposo, George, en un viaje en ferry a Atenas. Se enamoraron, y se casaron en septiembre de 1910, poco después de que Papanicolaou obtuviera su doctorado en zoología en la Universidad de Múnich.

George comenzó a trabajar en el Museo Oceanográfico de Mónaco como zoólogo marino. Tras el fallecimiento de la madre de George, la pareja regresó a Grecia y Papanicolaou fue llamado a filas en el período previo a la Guerra de los Balcanes, que se desarrolló entre 1912 y 1913. George esperaba el final del conflicto para emigrar a Estados Unidos, un país en el que se ofrecían posibilidades de investigación para personas, como él, que querían dedicar su vida a la ciencia.

Emigrando a Estados Unidos

Durante toda su vida, Andromache intentó complacer los sueños de su marido, olvidando los suyos propios. Por ello accedió a realizar este viaje a pesar de las muchas incertidumbres que lo rodeaban. La pareja llegó a Nueva York el 9 de octubre de 1913, sin hablar inglés de manera fluida y con el dinero justo para pagar su entrada a Estados Unidos. Para sobrevivir, Andromache comenzó a trabajar como costurera en unos grandes almacenes y George obtuvo una serie de trabajos ocasionales. Finalmente, en 1914, encontró un puesto en el Departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell, liderado por Charles Stockard. Andromache se unió enseguida a su marido como personal técnico no remunerado.

En Cornell, como parte de la investigación del laboratorio, George estudiaba el ciclo ovulatorio de las cobayas. Pero, para ello, necesitaba sacrificar a los animales. Sabía que estos pequeños mamíferos menstruaban y se preguntó si, de alguna manera, el fluido vaginal podría revelar la ovulación. Esta curiosidad redefinió la investigación de Papanicolaou y su legado. En los frotis de fluidos vaginales de las cobayas, el patólogo documentó las fases epiteliales que se repiten a lo largo del ciclo menstrual y los correlacionó con la fisiología ovárica. Aunque los resultados de estos descubrimientos fueron publicados por Papanicolaou y Stockard, en la sombra, la parte técnica fue realizada por Andromache. Ella manipuló las muestras de fluidos vaginales, realizó la tinción de las células y mantuvo los registros tras los análisis microscópicos.

De las cobayas a las personas

El siguiente paso consistía en averiguar si esos fenómenos fisiológicos y esas alteraciones observadas microscópicamente en pequeños mamíferos también eran válidos en mujeres. Aunque Papanicolaou era un médico experimentado, no tenía licencia en Nueva York y por lo tanto no tenía acceso a las pacientes. Andromache se ofreció como sujeto experimental voluntario para su esposo. Durante 21 años, cada día, se sometió a un exudado vaginal para que el patólogo tuviera material para trabajar; material que ella preparaba, por cierto.

George y Andromache Papanicolaou. Fuente: Spandidos.

En 1925 Papanicolaou decidió incorporar muestras de otras mujeres en su estudio para comparar los resultados. Andromache consiguió convencer a alguna de sus amigas para colaborar en esta investigación. A una de estas mujeres se le diagnosticó posteriormente un cáncer de cuello uterino. Junto a otro patólogo de Cornell, George comprobó que las células cancerosas eran visibles en el frotis. Además, tras otras muchas pruebas, se confirmó que el test de Papanicolaou no solo podía identificar células cancerosas, sino también las precancerosas.

En 1928 Papanicolaou presentó las conclusiones de sus estudios (que el cáncer de útero podía diagnosticarse mediante un frotis vaginal), aunque se tardó más de una década en validarlas y probarlas. En 1943 publicó Diagnosis of Uterine Cancer by the Vaginal Smear junto a Herbert Traut, monografía en la que se describía la fisiopatología del ciclo menstrual y la manera de detectar (bajo el microscopio) los frotis normales y anormales tomados de la vagina y el cuello uterino. Andromache también colaboró en la organización de este texto.

Andromache Papanicolaou continuó el trabajo de su esposo en el Papanicolaou Cancer Research Institute tras su fallecimiento en 1962. Ella murió veinte años más tarde, en 1982, con 92 años.

Gracias a la generosidad de Andromache, que renunció a la maternidad para colaborar con Papanicolaou, el patólogo pudo estudiar las alteraciones celulares de la vagina y el cuello uterino a lo largo de la vida de una mujer, desde la edad fértil hasta la menopausia. La prueba de Papanicolaou ha salvado muchas vidas. Pero en la historia de este descubrimiento, lamentablemente, el papel esencial de Andromache Papanicolaou ha sido ocultado.

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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