¿Hay sexismo en la divulgación científica?

Ciencia y más

The Field Museum of Natural History de Chicago puso en marcha en el año 2012, un programa educativo de divulgación científica en la red llamado The Brain Scoop.

The Brain Scoop es básicamente un canal de You Tube en el que encontramos vídeos educativos que teniendo como base las colecciones del museo explican distintos conceptos sobre zoología, evolución de las especies, botánica, meteoritos, fósiles y se explican varias de las funciones tanto educativas como de investigación que se realizan en el Museo.

El canal de You Tube tiene más de doscientos cuarenta mil suscriptores y los vídeos que quincenalmente publican están muy bien hechos, muy bien producidos y presentados por Emilie de Graselie de manera amena, interesante y bastante cercana.

En The Brain Scoop hay una sección en la que se responden las preguntas que llegan a través de los comentarios en la red. En noviembre de 2013 Emilie contestaba en uno de esos vídeos a la siguiente pregunta:

¿Había experimentado sexismo dentro de su campo de trabajo, la divulgación científica?

Emilie hace en el siguiente vídeo una reflexión sobre cual es la situación dentro de la divulgación científica en internet y cuáles cree ella que pueden ser las soluciones.

Parte de su situación personal en la que se siente totalmente arropada por el Museo en el que trabaja y en el que no experimenta ninguna situación de sexismo, pero luego se enfrenta a ¿cuál es la situación en internet? ¿Qué respuesta recibe a sus vídeos, a su trabajo en la red?

La primera «sorpresa» es que mientras existen por lo menos 13 canales dedicados a la divulgación STEM que son presentados por hombres, sólo hay 4 canales presentados por mujeres. Las audiencias de los canales son también muy distintas, entre los conducidos por hombres hay varios con más de un millón de suscriptores. (En España, sólo he encontrado dos ejemplos de divulgación hecha en vídeos por mujeres: El videoblog de Henrietta Leavitt de Natalia Ruiz Zelmanovitch y el video blog de Clara Grima en cienciaexplora, los dos con muchísima menos repercusión mediática de la que deberían tener.)

En cualquier caso y como bien señala Emilie, no se trata de una guerra de hombres contra mujeres, ni de entrar en una batalla de cifras que no tiene ningún sentido. Se trata de intentar comprender porqué la divulgación hecha por mujeres tiene una presencia minoritaria en la red y porqué su repercusión en la divulgación es significativamente menor.

Ella expone como primera razón que las mujeres se ven presionadas para que cada episodio de sus canales sea perfecto. Por supuesto, esa presión existe también para los hombres pero ellos no se ven luego enfrentados a comentarios absolutamente sexistas, ofensivos e idiotas como:

«Aún así me la tiraría».
– «Uno pensaría que esto no es un trabajo para dos mujeres bonitas».

Obviamente estos comentarios echan por tierra el esfuerzo que se hace al elaborar el contenido y el discurso divulgativo porque resulta que a lo que más atención se presta es al aspecto físico de la mujer.

Es muy fácil decir que lo que hay que hacer es no hacer caso, que no son más que comentarios en internet y dejarlo pasar, pero ese tipo de comentarios acaban incidiendo en el ánimo de las mujeres a la hora de enfrentarse a una cámara para hacer divulgación científica. Y también en el ánimo de quien busca un presentador/presentadora, porque el mensaje subliminal es «no importa que mi contenido sea o no bueno porque en lo que primero se fijarán será en el aspecto.»

Por supuesto, no todos los hombres hacen comentarios sexistas. De hecho, la mayoría de ellos cuando los perciben se ofenden igualmente y se indignan. El problema es que muchas veces, esos comentarios o actuaciones sexistas no son percibidas y cuando lo son, muchas veces, la frase que más se escucha es «yo no hago eso», «a mí no me pasa» o «yo no tengo nada que ver con este problema». El primer paso para solucionar el problema es justamente lo que hace Emilie, contarlo en este vídeo.

Emilie propone después una serie de pasos para incrementar la presencia de mujeres en la red, en canales de tv online con contenido científico; pero que considero que pueden aplicarse a cualquier plataforma de divulgación, ya sea prensa escrita, eventos, radio, televisión o internet.

  • Reconocimiento de las mujeres que ya están. A raíz de este vídeo, surgió una lista en el que apuntar todos los canales STEM presentados por mujeres y ya llevan 35 referidos a distintos campos científicos.
  • Compartir el aprendizaje.
  • No ceder a la presión de los comentarios negativos o directamente sexistas.
  • Comprometerse a generar más contenido en la red para que existan mujeres que sirvan de modelo a futuras divulgadoras.

Este vídeo de Emilie, lleva más de 800.000 visualizaciones, lo que demuestra que el sexismo en la divulgación científica en internet es un tema que interesa.

sexismo en ciencia.

Sobre la autora

Ana Ribera (Molinos), historiadora con 14 años de experiencia en el mundo de la televisión. Autora de los blogs: Cosas que (me) pasan y Pisando Charcos

13 comentarios

  • Siempre que alguien me dice que no hay sexismo en la divulgación científica le pregunto si prestaría la misma atención a los vídeos divulgativos de Clara Grima si éstos fueran presentados por Sara Carbonero (Clara, si lees esto… para mí tú eres mucho más atractiva que Sara y me caes mil veces mejor :P). Clara hace fácil, amena e interesante las Matemáticas que a más de uno se nos han atragantado, ¿por qué diantres no tiene más repercusión? Amara, de La ciencia de Amara, cuenta cosas interesantes como la investigación del trigo modificado para celíacos, ¿por qué no tiene más repercusión? Esther Samper, de Medtempus, tiene artículos muy buenos y durante un tiempo trabajó en el extinto periódico Soitu. Y como ellas, puedo poner otros ejemplos.

    También me pregunto si el tiempo libre del que disponen hombres y mujeres tendrá algo que ver. Si el que vivamos en una sociedad donde, por lo general, la mayor parte de las tareas domésticas las asume la mujer, es fácil que ésta tenga tiempo libre y energías para sentarse frente al ordenador a documentarse y elaborar un post de divulgación científica. O si será verdad que somos más sensibles a las críticas y a los trolls y nos desanimamos con más facilidad cuando llega el típico carajote con ganas de ensuciar el debate.

    • Sophie, creo que existen varios problemas. El primero y es el que señala Emilie es que vivimos en una sociedad en la que el aspecto físico de la mujer importa más que aquello que cuenta, dice o escribe. Hay miles de comentarios en la red que lo justifican «Es una gran fisica y además es guapa» o «es guapa y además es muy lista». ¿Qué más da que sea guapa, fea o que lleve escote? En teoría da igual pero en la práctica al final importa.

      ¿Somos las mujeres más sensibles a esa críticas? No creo que seamos más sensibles, creo que si los hombres se vieran sometidos a ese bombardeo constante centrado en su aspecto físico y no en su valía intelectual también acusarían el golpe. No es que ellos sean menos sensibles es que sencillamente no lo sufre. ¿Quién dice de por ejemplo Neil degrasse Tyson «es listo pero tiene muchas cejas»?? Nadie, porque da igual, porque no te fijas, porque estás a lo que cuenta y no a cómo es él.

      ¿Cómo solucionar esta situación? Pues como dice Emilie insistiendo, aprendiendo, pasando por encima de las críticas y consiguiendo que haya muchísimos más ejemplos.

      Sobre la repercusión de los blogs de ciencia escritos por mujeres se puede escribir otro post.

      Gracias.

      • Pues sí. Si los hombres sufrieran el mismo escrutinio que nosotras acerca del aspecto físico, también se sentirían intimidados, tienes razón.

        Espero ese post 😉

  • De acuerdo en casi todo salvo en la idea de que los comentarios idiotas «echan por tierra» el trabajo de las divulgadoras que puedan ser físicamente atractivas. No lo hacen. Debería ser irrelevante. Tanto como algunos comentarios que sí se encuentran (aquí veo poco informada a la presentadora) en los vídeos de divulgadores hombres que resultan tener caracteres sexuales secundarios que algunas mujeres encuentran deseables (ver los comentarios en los vídeos de Brian Cox, en serio, son igualmente babosos).

    Si el contenido es bueno, la gente volverá por el contenido, no por el aspecto. Aunque ser atractivo tenga demostradamente una ventaja social, es sólo uno de muchos factores y quizás hacemos mal al subrayar a una minoría que hace comentarios desagradables. Que es una minoría (he visto muchos vídeos de Emilie y visto los comentarios).

    Quizá (y espero que no se me tome por arrogante) sea más importante concentrarnos en decirle a las niñas que pueden ser lo que quieran si quieren, en poner a su alcance (sin imponer) por igual todo tipo de juguetes sin limitarlas a la tontería rosa, si en las escuelas enseñamos a que se elija igual número de chicas y chicos como voluntarios en las demostraciones de laboratorio, si multiplicamos los espacios sociales en los que las chicas puedan asumir opciones diversas. Esos elementos a veces invisibles son los que hacen un sexismo real y ni siquiera malévolo, muchas veces simplemente como inercia social.

    Pero no, un imbécil sexista, un troll, un sujeto ofensivo o inapropiado, no debe ser ni condicionante ni determinante. No dejemos la idea de que si hay comentarios ofensivos las mujeres (especialmente si son atractivas) deben abandonar la divulgación porque su contenido no será atendido por el público. Los vídeos de The Brain Scoop tienen cientos de miles de visionados cada uno, y lo razonable es pensar que la vastísimamente grande mayoría de ellos son de gente que no los ve para comentar sobre la deseabilidad sexual o no de la presentadora.

    Ignorarlos es la mejor forma de combatirlos mientras el empeño debe ser en cambiar la sociedad que los genera, pues.

    Yo creo. Cautamente. Y me puedo equivocar.

    • Aún estando de acuerdo con las soluciones que propones, no me parece que sea un problema que se deba relativizar o confundir, como pienso que haces, Mauricio-José, al afirmar que también los hombres reciben comentarios sexistas. No me parece equiparable una cosa a otra, ni cualitativa ni cuantitativamente. Los hombres reciben comentarios superficiales o frívolos, pero no suelen ser sexistas, en el sentido de que no suelen llevar detrás, salvo excepciones, una carga de menosprecio. El sexismo es el prejuicio o discriminación por motivo de sexo o género, y conlleva actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en diferencias sexuales. Aún cuando se demuestra, como parece que se ha hecho, que existen diferencias sexuales en cuanto a intereses, a nivel estadístico y determinadas genéticamente (por diferentes niveles de testosterona durante el desarrollo embrionario, que parecen afectar a ciertos aspectos del desarrollo cerebral), dichas diferencias no afectan al 100% de la población ni deben ser causa de prejuicio ni de discriminación, ni de actitudes que impongan roles sociales machistas. Por eso me parece que es bueno llamar la atención sobre estos temas y que exista debate social al respecto. Al fin y al cabo, nuestra sociedad sigue siendo bastante machista, y no debe sorprendernos que lo sea también en el ámbito de la ciencia, pues los científicos y aficionados no estamos vacunados contra toda clase de prejuicios. En definitiva, aplaudo a Emilie y a Ana Ribera (molinos) por sus iniciativas y análisis.

  • Hola.
    Sólo quiero hacer una aclaración: el videoblog de Henrietta Leavitt no es mío. Yo solo intervine como actriz. Se trata de un magnífico trabajo llevado a cabo íntegramente por el equipo de divulgación del Instituto de Astrofísica de Andalucia (IAA), formado por Emilio García Caro y Silbia (sí, con «b») López de Lacalle. Admeás, en su proyecto hicieron dos videoblogs, el de Henrietta Leavitt (http://henrietta.iaa.es/) y el de Nikola Tesla (http://teslablog.iaa.es/).

    Dicho lo cual me gustaría añadir que disfruté muchísimo en mi papel de Henrietta y trabajando con el equipo del IAA; que deberíamos hacer menos caso a los comentarios vacíos; y que lo importante es que haya iniciativas como esta en las que se reivindique la ciencia.

    Un abrazo.

    Natalia Ruiz Zelmanovitch.

    • Gracias Mauricio por el comentario.

      Efectivamente los comentarios de ese tipo no son mayoría, Emily lo aclara en su vídeo y obviamente hay que hacerles el caso justo. Yo no veo tanto problema en que tres merluzos hagan ese tipo de comentarios, el problema está en la percepción que de esos comentarios se hace. «Bah, no pasa nada». «Pasa, total da igual». Y efectivamente no pasa nada y da igual pero ¿por qué el esfuerzo debe venir de la persona que los recibe y no de las personas que los hacen? Es cierto que bobos habrá siempre y no sólo existen en la divulgación científica, los hay en todos los campos.

      Completamente de acuerdo en que lo más importante es mostrarles a las niñas ejemplos y modelos, todos los que se puedan. Pero sobre eso hay también un problema enorme de no visibilidad de las mujeres y pasa casi lo mismo «Uy, hemos sacado una lista de los 50 científicos más seguidos en twitter y sólo hay 4 mujeres»…pero de eso se dan cuenta cuando ya han sacado la lista y está en todas partes. No estoy diciendo que tenga que haber la mitad exacta ni mucho menos, sencillamente que hay que estar atento.

      Espero haberme explicado. Gracias otra vez.

    • Gracias Natalia. Ya sabía que había más gente detrás del proyecto pero quería citarlo como ejemplo de video divulgación en la que la cara visible, la conductora es una mujer.

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