En la fotografía 49, Rosalind Franklin vio una estructura helicoidal
En este estudio, los archivos se utilizan como evidencia para reexaminar cómo, cuándo y por qué se llegó a producir la famosa «fotografía 51», que reveló la estructura del ADN. Esto ilustra el papel fundamental de los archivos en la historia de la ciencia: al conservar los documentos originales, permiten revisar y matizar relatos ya establecidos, lo que conduce a una comprensión más completa y matizada de cómo se realizan los grandes descubrimientos científicos y las contribuciones de las personas que los hicieron posibles.

La anterior ilustración explica esquemáticamente la importancia de la famosa fotografía 51 para identificar la estructura del ADN. Fue tomada en mayo de 1952 (mediante la técnica de difracción de rayos X) por Raymond Gosling (1926-2015), en ese momento estudiante de doctorado de Rosalind Franklin (1920-1958).
En febrero de 1953, el biofísico Maurice Wilkins (1916-2004), «supuesto» colega de Franklin, mostró al biólogo molecular James Watson (1928-2025) esta imagen, quien inmediatamente reconoció el patrón helicoidal. Esta fotografía se hizo famosa cuando Watson, en sus polémicas memorias La doble hélice, la citó en estos términos: «En el instante en que vi la imagen, me quedé boquiabierto y mi pulso se aceleró». En su relato, Watson daba a entender que Franklin no había sido capaz de entender el significado de la fotografía 51. Reconocía que su formación cristalográfica le había permitido obtener fotografías de difracción más nítidas (y por lo tanto, mediciones más precisas), pero que Franklin carecía de la formación teórica para comprenderlas.
Rosalind Franklin no pudo discutir las afirmaciones de Watson porque La doble hélice fue publicado diez años después del fallecimiento de la cristalógrafa. Desde entonces, muchas personas han intentado aclarar la importancia de las contribuciones de Franklin, buscando nuevas evidencias al margen de la mirada parcial de Watson.
Un reciente artículo publicado por el historiador de la ciencia Alistair Sponsel y el cristalógrafo Brian Sutton afirma que la versión de Watson no coincide con lo que realmente ocurrió. Y se basan en la existencia de otra fotografía, la fotografía 49, en la que Franklin ya habría reconocido la estructura de doble hélice del ADN. Los investigadores han llegado a sus conclusiones tras examinar cuadernos de laboratorio, manuscritos, fotografías y otros documentos históricos conservados en colecciones de Filadelfia, Cambridge y Londres. También han analizado la cámara de rayos X original de Franklin y diapositivas fotográficas que se encuentran en los archivos del King’s College de Londres.
La fotografía 49
Según relatan los autores del artículo, unos días antes de tomar la famosa fotografía 51, Franklin obtuvo la fotografía 49 con la misma muestra de ADN.

Franklin realizó anotaciones detalladas reconociendo que la imagen número 49 sugería una estructura helicoidal, y la utilizó para calcular, por primera vez, la longitud de cada vuelta de la espiral (34 ángstroms) y el número de bases «por vuelta de hélice (si es que existe una hélice)». Pero la fotografía 49 tenía un defecto: el patrón de difracción aparecía descentrado e incompleto en uno de sus bordes; no era una imagen apta para su publicación. Por ello Franklin y Gosling realizaron, con la misma muestra de ADN, la fotografía 51 buscando una imagen más centrada. La fotografía intermedia, la número 50, fue una exposición muy breve para evaluar el estado de una muestra de ADN recién preparada.
Según los autores del estudio, la fotografía 51 carecía de comentarios, ya que era una mejora de la fotografía 49, que se compelmentaba, como hemos comentado, con extensas anotaciones.
La fotografía 49 era una imagen de investigación, el resultado de un experimento. La fotografía 51 sería todo lo contrario: una imagen retocada tomada posteriormente para documentar el resultado particularmente exitoso de dicho experimento.
Y Franklin continuó con sus investigaciones. Mientras tanto James Watson y Francis Crick (1916-2004), basándose en parte en los datos de Franklin, estaban construyendo su conocido modelo de esferas y varillas que revelaría la forma y función completas del ADN.
El artículo de Sponsel y Sutton no cuestiona el logro de Watson y Crick: su modelo de ADN, publicado después de que Watson viera la fotografía 51, iba más allá de la comprensión de Franklin. Lo que cuestionan los autores es la contribución real de Rosalind Franklin, basada únicamente en los comentarios sesgados de Watson. Y concluyen:
Limitarse a destacar la perspicacia técnica de Franklin conlleva el riesgo de restarle mérito a sus contribuciones al descubrimiento de la doble hélice. Una cosa es poseer la habilidad necesaria para que una molécula parezca ‘hablar por sí misma’ a través de una fotografía nítida, y otra muy distinta es discernir qué espécimen debe analizarse para resolver un importante enigma científico.
La fotografía 51 no fue realizada por puro azar. La suerte no tuvo nada que ver; fue planificada como parte de la investigación del equipo de Franklin.
La acertada cita de Alexandra Eveleigh que abre este escrito habla de «matizar relatos ya establecidos». Quizás algunos de estos relatos deberían reescribirse por completo.
Referencias
- Alistair Sponsel and Brian Sutton, Photograph 49 is the Key to Understanding the History of Rosalind Franklin’s DNA Photograph 51, Journal of the History of Biology (2026)
- Tim Appenzeller, Exclusive: How did Rosalind Franklin miss the helix in her iconic DNA image? She didn’t, Science, 5 octubre 2026
- Rosalind Franklin deliberately created ‘Photo 51’ after earlier photograph revealed DNA’s structure, King’s College London, 9 octubre 2026
- Daniel Mediavilla, Rosalind Franklin sí había visto la hélice: una foto olvidada cambia la historia de la estructura del ADN, El País, 7 octubre 2026
- Eduardo Angulo, El caso de Rosalind Franklin, Mujeres con ciencia, Vidas científicas, 9 mayo 2014
- Carolina Martínez Pulido, Recordando a Rosalind Franklin, Mujeres con ciencia, Hitos, 25 abril 2016
- Leire Sangróniz, Rosalind Franklin, retrato alfabético, Mujeres con ciencia, Retrato alfabético, 30 julio 2021
- Marta Macho Stadler, Fotografía 51, Mujeres con ciencia, Ciencia y más, 16 septiembre 2015
Sobre la autora
Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la EHU y colaboradora en la Cátedra de Cultura Científica de la EHU.