El caso de Rosalind Franklin

Hace algo más de 60 años, Watson y Crick publicaron el artículo en Nature con su propuesta de estructura para el ADN. En el último párrafo y entre otros, citaban a Rosalind Franklin y le agradecían sus resultados experimentales no publicados e ideas. Años más tarde, en el libro La doble hélice, crónica muy personal del descubrimiento de la estructura del ADN, James Watson escribió sobre ella que el mejor lugar para una feminista era el laboratorio de otra persona. Y todavía unos años más tarde, Francis Crick escribió que, en el King’s College de Londres, donde Rosalind Franklin trabajaba, había restricciones muy irritantes –no podía tomar café en la sala de profesores de la facultad porque estaba reservada para los hombres- pero solo eran trivialidades, o al menos así me lo parecían entonces. Ya ven, si me permiten la síntesis, Watson y Crick se referían a Rosalind Franklin como una “feminista que se quejaba de trivialidades”. Y, sin embargo, su propuesta de estructura del ADN se basaba en imágenes de esta molécula tomadas con la técnica de difracción de Rayos X y obtenidas por Rosalind Franklin, quizá, en aquella época, la única persona del mundo capaz de conseguirlas con una calidad tan extraordinaria. Y, de nuevo, años más tarde, tanto Watson, con reticencia y muchas dudas, como Crick, creo que más sincero y elegante, reconocieron la extraordinaria calidad como científica de Rosalind Franklin y su participación esencial e irremplazable en el descubrimiento de la estructura del ADN.

Rosalind Franklin
Rosalind Franklin. Imagen: Wikimedia Commons.

Rosalind Elsie Franklin nació el 25 de julio de 1920 en Londres, segunda de cinco hermanos, tres de ellos varones, en una familia judía que llevaba cuatro generaciones dedicada a la banca. Su educación más temprana, hasta los 18 años, la recibió en varios colegios de prestigio, incluyendo una estancia en Francia con un programa que incluía, además de costura y deporte, aula de debate y, sobre todo, física y química. Vuelve a casa y aprueba el examen de ingreso en el Colegio Newnham, en Cambridge, para estudiar ciencias experimentales y, en concreto, química. Su padre no acepta la decisión de Rosalind y le retira su asignación, pero una tía, hermana de su padre, corre con los gastos y le permite estudiar en el centro elegido. No pasó mucho tiempo sin que el padre aceptara la decisión de su hija y volviera a hacerse cargo de los gastos.

En 1941, se gradúa en química y física y, de inmediato, consigue una beca para iniciar su tesis doctoral pero un año después, en 1942 y en plena Guerra Mundial, pasa a la Asociación para la Utilización del Carbón y con sus investigaciones ayuda al esfuerzo de guerra. Hizo un trabajo importante en sus estudios sobre el carbón lo que le permitió, al acabar la guerra y en 1946, defender su tesis doctoral.

Fue una científica francesa refugiada en Inglaterra durante la guerra, Adrienne Weill, la que orientó su trabajo postdoctoral y, en 1947, la animó a ir a Francia, al Laboratorio Central de Servicios Químicos del Estado, en París. Era un grupo de investigación muy activo, a la última, dinámico y, sobre todo, abierto a las mujeres, a diferencia del anquilosado y masculino entorno que conocía en Inglaterra.

Allí, en París, aprendió la técnica de difracción de Rayos X en la que se convertiría en una experta a nivel mundial y aplicaría, pocos años más tarde, a la molécula del ADN. Además, amó Paris y los bistros, la comida en el campo, la cocina, las montañas, esquiar y acampar. Hizo amigos para toda la vida y, en 1951, vuelve a casa, a Inglaterra, y consigue una plaza en el King’s College de Londres. Allí, John Randall, el director del departamento, le encarga el estudio de la estructura del ADN.

Pero el King’s College era, dentro del panorama machista de la ciencia inglesa, el centro que parecía encargado de guardar las esencias. Las mujeres del personal del King’s College eran tratadas con respeto pero sabían, sin ninguna duda, que nunca alcanzarían el estatus de los hombres. Era el centro en el que se mantenía, con orgullo de casta, la “trivialidad”, según Crick, de no dejar entrar a las mujeres en la sala de profesores.

En su estancia en el King’s College, Rosalind Franklin mejoró el aparato para obtener imágenes con ADN, cambió el método y obtuvo fotografías, junto a su estudiante de doctorado Raymond Gosling, con una nitidez que nadie había conseguido antes. En noviembre de 1951 dio una charla para exponer sus resultados a sus colegas del King’s College. Entre el público estaban Watson y Crick, también interesados por la estructura del ADN, y que trabajaban en el Laboratorio Cavendish, en Cambridge, a unos 90 kilómetros al norte de Londres. Era Maurice Wilkins, compañero, aunque no se llevaban bien, de Rosalind Franklin en el King’s College, y también estudioso de la estructura del ADN y buen amigo de Watson y Crick, quien les había invitado. En aquel seminario, Watson y Crick empezaron a conocer el trabajo de Rosalind Franklin y a utilizar sus datos.

Fotografía número 51 del ADN
Fotografía número 51 del ADN

Fue también Wilkins quien, en los meses siguientes, fue enseñando a Watson y Crick imágenes de ADN tomadas por Rosalind Franklin, rara vez con su permiso y la mayor parte de las veces sin que ella lo supiera. En febrero de 1953, vieron tres imágenes y, entre ellas, la famosa fotografía número 51. Para entonces, Watson y Crick llevaban más de un año sin conseguir nada positivo. La número 51 la habían conseguido Franklin y Gosling en mayo de 1952 y, años después, Watson recordaba lo que sintió cuando la vio: En cuanto ví la foto quedé boquiabierto y se me aceleró el pulso. Por lo que se sabe, Rosalind Franklin nunca se enteró de que Watson había visto la fotografía.

Estas imágenes, más los datos de la charla de Rosalind Franklin de noviembre de 1951, más algunos datos más proporcionados por Wilkins, llevaron a Watson y Crick a su propuesta de la estructura del ADN y la publicaron en Nature en abril, solo un par de meses después de ver la número 51.

En el artículo, Watson y Crick mencionan a Rosalind Franklin, entre otras personas, y sin ninguna mención especial a sus datos y sus fotografías: …hemos sido estimulados por el conocimiento de la naturaleza general de resultados experimentales no publicados y las ideas de Wilkins, Franklin y sus colaboradores…. Así es de enigmático a veces el lenguaje científico, además de ser un ejemplo impagable de cómo subestimar el trabajo de otro.

En el mismo número de Nature, unas páginas más adelante, Rosalind Franklin y su doctorando Raymond Gosling, publicaron un artículo muy técnico sobre sus fotografías, con la famosa 51, y, demostrando su honradez científica, y personal, apoyando el modelo propuesto por Watson y Crick.

Hay quien ha propuesto que, para entonces, Rosalind Franklin había llegado a las mismas conclusiones que Watson y Crick, pero la rapidez de la publicación le impidió proponer su modelo. En 1951 había escrito que sus resultados sugerían una estructura helicoidal con 2, 3 o 4 cadenas y con los grupos fosfato hacia el exterior. Esto lo escribió 16 meses antes del famoso artículo de Watson y Crick.

Pero ya estaba cansada de sus discusiones con Wilkins, Watson y Crick y, en general, del ambiente del King’s College. Se traslada al Birbeck College, también en Londres, al laboratorio dirigido por John Bernal, donde permaneció hasta su muerte.

En este centro su carrera investigadora siguió adelante, con importantes trabajos sobre virus, en concreto, el del mosaico del tabaco y el de la polio que todavía citan los expertos. Pero en 1956 se siente mal durante un viaje por Estados Unidos y pronto se le diagnostica cáncer de ovario, quizá provocado por la excesiva exposición a radiaciones durante sus investigaciones con Rayos X. Todavía trabajó durante otros dos años, y después de tres operaciones quirúrgicas y quimioterapia, técnica que entonces estaba empezando a aplicarse, murió en Londres el 16 de abril de 1958, a los 37 años. Cuatro años después, en 1962, Watson, Crick y Wilkins recibían el Premio Nobel por sus estudios sobre la estructura del ADN. Ni Watson ni Crick mencionaron a Rosalind Franklin en sus discursos de aceptación.

Es curioso, pero son las tonterías que Watson hizo en los cincuenta y relató en los sesenta, las que crearon la admiración con que Rosalind Franklin es hoy recordada. Sus colegas del King’s College la consideraban demasiado “francesa”, o sea, liberal en sus costumbres, vestidos, intereses intelectuales y temperamento. Era directa y apasionada, le encantaba el debate, era seria y, a veces, dura y abrasiva. Wilkins, por ejemplo, la consideraba desagradable.

Watson, como siempre, fue el más cruel y en La doble hélice, su libro de memorias de aquella época, escribe párrafos que rozan el insulto: Estaba decidida a no destacar sus atributos femeninos. Aunque era de rasgos enérgicos, no carecía de atractivo, y habría podido resultar muy guapa si hubiera mostrado el menor interés por vestir bien. Pero no lo hacía. Nunca llevaba los labios pintados para resaltar el contraste con su cabello liso y negro, y, a sus 31 años, todos sus vestidos mostraban una imaginación propia de empollonas adolescentes inglesas. Quizá el párrafo, corto y directo, que mejor demostraba el problema de Watson en su trato con colegas científicas es aquel en que le aconseja a Wilkins que era evidente que, o Rosy se iba, o habría que ponerla en su sitio. Por cierto, nadie llamaba Rosy a Rosalind Franklin, solo Watson y Wilkins, y quizá Crick, y a sus espaldas.

El certificado de defunción de Rosalind Franklin dice: Una científica investigadora, soltera, hija de Ellis Arthur Franklin, un banquero. Nos vale como definición y como recuerdo.

Referencias

  1. Attar, N. 2013. Raymond Gosling: the man who crystallized genes. Genome Biology 14: 402.
  2. Braun, G., D. Tierney & H. Schmitzer. 2011. How Rosalind Franklin discovered the helical structure of DNA: Experiment in diffraction. Physics Teacher 49: 140-143.
  3. Crick, F. 1988. Que loco propósito. Tusquets Eds. Barcelona. 209 pp.
  4. Elkin, L.O. 2003. Rosalind Franklin and the double helix. Physics Today March: 42-48.
  5. Franklin, R.E. & R.G. Gosling. 1953. Molecular configuration in sodium thymonucleate. Nature 171: 740-741.
  6. Glynn, J. 2008. Rosalind Franklin: 50 years on. Notes & Records of The Royal Society 62: 253-255.
  7. Glynn, J. 2012. Remembering my sister Rosalind Franklin. The Lancet. 379: 1094-1095.
  8. Maddox, B. 2003. The double helix and the “wronged heroine”. Nature 421: 407-408.
  9. Olby, R. 1991. El camino a la doble hélice. Alianza Ed. Madrid. 694 pp.
  10. Rodrigues da Silva, M. 2010. As controversias a respeito da participaçao de Rosalind Franklin na construçao do modelo da dupla hélice. Scientae Studia 8: 69-92.
  11. Watson, J.D. 1978. La doble hélice. Plaza & Janés Eds. Barcelona. 256 pp.
  12. Watson, J.D. & F.H.C. Crick. 1953. A structure for deoxyribose nucleic acid. Nature 171: 737-738.

Sobre el autor

Eduardo Angulo es doctor en biología, profesor de biología celular de la UPV/EHU retirado y divulgador científico. Ha publicado varios libros y es autor de La biología estupenda.

49 Comentarios

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[…] El caso de Rosalind Franklin […]

Juan Núñez ValdésJuan Núñez Valdés

Estupendo artículo, Eduardo. Mis más sinceras felicitaciones. Doy clases de Matemáticas en Primero de Grado en la Facultad de Química de la Universidad de Sevilla y me gusta comentarle a mis alumnos algunos datos históricos sobre los temas que tratamos. Esta aportación me viene estupendamente para ello, puesto que completa muchísimo otras sobre Rosalind que ya había considerado. Saludos cordiales. Juan Núñez.

Carolina Martínez PulidoCarolina Martínez Pulido

Me ha gustado mucho, Eduardo, el resumen que has hecho de Rosalind Franklin y que, además, sea el primero incluido en este prometedor blog.
Me gustan, el artículo y el blog, porque subrayan una gran injusticia histórica: el conocimiento científico se ha construido excluyendo la autoría femenina, asumiendo que las mujeres y los hombres son diferentes y que esa diferencia se traduce en que las mujeres son menos aptas para la investigación científica.
Este viejo tópico profundamente asentado en nuestra cultura, «la ciencia no es cosa de mujeres», ha provocado que el trabajo de las mujeres haya sido en infinidad de ocasiones ignorado, trivializado, desacreditado o apropiado por otros, engordando un «vampirismo» socialmente admitido hasta nuestros días.
Me encanta que actividades como esta puedan servir de ejemplo para animar a las jóvenes científicas a continuar con empeño y entusiasmo sus carreras profesionales. Y para las que ya no somos tan jóvenes podamos creer que las situaciones más justas son posibles.
Un cordial saludo.

[…] Hace algo más de 60 años, Watson y Crick publicaron el artículo en Nature con su propuesta de estructura para el ADN. En el último párrafo y entre otros, citaban a Rosalind Franklin y le agradecían sus resultados experimentales no publicados  […]

[…] heredera del clasicismo de las sociedades reales y los clubs de caballeros del siglo XIX. Los datos obtenidos por Rosalind hicieron progresar la investigación de Watson y Crick, pero ella no recibió ningún […]

[…] heredera del clasicismo de las sociedades reales y los clubs de caballeros del siglo XIX. Los datos obtenidos por Rosalind hicieron progresar la investigación de Watson y Crick, pero ella no recibió ningún […]

[…] heredera del clasicismo de las sociedades reales y los clubs de caballeros del siglo XIX. Los datos obtenidos por Rosalind hicieron progresar la investigación de Watson y Crick, pero ella no recibió ningún […]

[…] acompañado de un agravio que ha pasado a la historia, el sufrido por la cristalógrafa Rosalind Franklin, que pese a ser la científica que obtuvo los datos que permitieron definir que el ADN tiene […]

[…] Angulo, El caso de Rosalind Franklin, Mujeres con ciencia, Vidas científicas, 9 de mayo de […]

[…] lo que somos ahora porque en un momento de la historia comenzamos a comer cadáveres, para bien (Rosalind Franklin) o para mal (Tele 5). Pero ya no somos Australopithecus. Con la libertad de elección de la que […]

[…] longo da historia da ciencia moderna occidental. Poida que xa moitos de vós coñezades o caso de Rosalind Franklin; descubridora do ADN antes de James Watson, Francis Crick e Maurice Wilkins malia que foron estes […]

MARIELA VILLAR LOOKUYMARIELA VILLAR LOOKUY

M e encanto la publicación El caso de Rosalind Franklin, me encanta la historia, y me gusta enseñar a mis hijos historia, es un articulo que quiero compartir con ellos hoy mismo, muchas veces la envidia y la falta de honestidad parecen triunfar pero es por poco tiempo, finalmente el tiempo le da el crédito a quien realmente se lo merece

[…] Unos días antes, el miércoles día 7 de febrero, tuvo lugar la inauguración de la exposición de 59 dibujos de Eva Lootz sobre la vida e investigación de Margarita Salas ( y entre ellos “se cuela” también un recuerdo ilustrado en forma de flor para Rosalind Franklin). […]

JavieraJaviera

Excelente la manera en la que está escrito, es un relato inspirador y sin duda un icono para el mundo.

[…] a las de Watson y Crick. Más de un año antes, en 1951, había dejado escrito de hecho que sus resultados apuntaban a una estructura de doble […]

[…] a las de Watson y Crick. Más de un año antes, en 1951, había dejado escrito de hecho que sus resultados apuntaban a una estructura de doble […]

[…] una mera asistente técnica, pese a su relevante producción científica, según recoge la web mujeresconciencia. La sociedad machista de la época no ayudó a que fuera reconocida, incluso sus colegas hombres, […]

[…] Rosalind Franklinek eginiko difraktogramak nolatan heldu ziren Watsonen eta Cricken eskuetara? Halaber, Watsonek Rosalindi buruz esandakoak oso argigarriak izan daitezke. Emakume zientzialari askok jasaten duten diskriminazioaren isla argia dira. Kontua nahiko izango litzateke artikulu oso bat idazteko, baina ez da hori artikulu honen helburua. […]

hector azzolinhector azzolin

Me parece un mercido homenaje de la ciencia, que Europa y Rusia bauticen con su nombre a una nave que recorrera marte en 2022

[…] Dos de entre las muchas webs que aportan informaciones acerca de Rosalind Franklin, son: «El Universo y el hombre«, «Mujeres con Ciencia«. […]

ALEJANDRA FERNANDEZALEJANDRA FERNANDEZ

QUE LASTIMA QUE NUNCA SE LE RECONOCIO, Y QUE JAMES WATSON Y CRICK , AVANZARON EN ADN GRACIAS A LAS FOTOGRAFIAS DE ELLA, DEBIERON DARLE PREMIO NOBE A ELLA JUNTO CON ELLOS.. LAMEMNTABLEMENTE EN ESA EPOCA NO SE RECONOCIAN A LAS MUJERES
AUN SE LE PUEDEN DAR RECONOCIMIENTOS POSTMORTEM.
Y PUES GRACIAS A LOS AVANCES DEL ADN HOY CONOCEMOS MAS. DE LAS FORMAS COMO SE HEREDAN LOS GENES.

[…] més reconeguts que els de “casa”, com és el cas de la química i cristal·lògrafa britànica Rosalind Franklin (1920-1958), responsable de capturar la «Foto 51» que va ser clau per desxifrar per primera […]

Karol Vera

Me pareció excelente este texto. Lo trabajaré con mis alumnos de Química en Colombia.
Gracias!

[…] científica, humanista, educativa, artística, etc. Un ejemplo lo encontramos en el trabajo de Rosalind Franklin, que fue utilizado para descubrir la estructura básica del ADN, pero a su persona no se le dio el […]

[…] Como vemos, la PCR está íntimamente relacionada con los genes, que no son otra cosa que fragmentos de ADN. Cuando escuchamos <<ADN>>, enseguida nos viene a la cabeza el concepto de una doble hélice. Y aunque la molécula de ADN fue identificada químicamente a principios del siglo XX, la icónica estructura de hélice no fue definida hasta 1953, cuando Francis Crick y James Watson publicaron el modelo helicoidal del ADN que se insertaría en el imaginario colectivo hasta nuestros días. Un trabajo que no se podría haber logrado sin esta fotografía obtenida por la cristalógrafa Rosalind Franklin: […]

[…] se sigue ocultando que quien realmente descubrió la doble hélice del ADN humano, era una mujer: Rosalind Franklin. Sin embargo, los méritos los acabaron acaparando los dos hombres que dieron las últimas […]

[…] adolescentes inglesas”. Ese fue uno de los muchos comentarios que James Dewey Watson hizo sobre Rosalind Franklin, tanto en los años en los que coincidieron en el King’s College de Londres, como después. La […]

[…] sábado 25 de julio, el grupo de divulgación científica Steminist rendirá un homenaje a Rosalind Franklin, la investigadora cuyos estudios fueron clave en el modelo estructural del ADN que hiciera famoso a […]

[…] sábado 25 de julio, el grupo de divulgación científica Steminist rendirá un homenaje a Rosalind Franklin, la investigadora cuyos estudios fueron clave en el modelo estructural del ADN que hiciera famoso a […]

ValentínValentín

Excelente nota! Muy bien contada la historia!
Gracias!

[…] Rosalind Franklin (1920-1958) fue una química, biofísica y cristalografa inglesa, autora de importantes contribuciones para la comprensión de la estructura del ADN, los virus, el carbón y el grafito. Decidió dedicarse a la ciencia después de escuchar una conferencia de Albert Einstein. Se graduó en la Universidad de Cambridge en 1941 y consiguió el doctorado en química y física cuatro años después en la misma institución. Después de esta etapa de formación, Franklin pasó tres años en París, en el Laboratoire de Services Chimiques del Etat, donde estudió la aplicación de técnicas de difracción de rayos X. […]

[…] Además, este año se ha concedido el Nobel de Física a una mujer (la cuarta en esta materia) junto con dos hombres, y el Nobel de Química exclusivamente a mujeres. Sin olvidar la valía de otros candidatos varones cuya investigación ha sido crítica para el premio, seguro que merecedores también de este Nobel en Química, y comprendiendo el descontento provocado por su ausencia entre los galardonados, recordamos que este movimiento de crítica no se suele producir cuando es una mujer la olvidada: basta recordar a Rosalind Franklin. […]

[…] Angulo Eduardo (9 de mayo de 2014) Mujeres con ciencia: El caso de Rosalind Franklin [Entrada de blog] Recuperado de https://mujeresconciencia.com/2014/0...d-franklin/ […]

[…] Para ilustrar esta entrada, el alumno de 1º de Bachillerato Miguel Palma ha realizado una estupenda presentación sobre Rosalind Franklin.  […]

[…] y Crick en 1953. Estos científicos británicos utilizaron los resultados anteriores como los de Rosalind Fraklin, que fotografió el ADN o Erwin Chargaff que estudió la equivalencia de […]

[…] científica, heredera del clasicismo de las sociedades reales y clubes de caballeros del siglo XIX. Los datos recibidos de Rosalind Impulsó la investigación de Watson y Crick, pero no obtuvo crédito por […]

[…] Fernández Santos es una mujer polifacética, tanto que todos los años se viste de la científica Rosalind Franklin y se sube a un escenario para que los alumnos puedan ponerse en la piel de las investigadoras del […]

[…] Nacida en una prominente familia judía inglesa, Franklin fue educada en una escuela privada en Norland Place, en el oeste de Londres, en la Escuela Lindores para Señoritas en Sussex, y en la Escuela St Paul’s para niñas, donde fue sobresaliente en todos los deportes y materias. Fue aceptada en la universidad a los 18 años, y ganó una beca de estudios de 30 libras al año por tres años. Su padre le pidió que donara el dinero a estudiantes refugiados de la segunda guerra mundial. Después estudió Ciencias Naturales en el Newnham College en Cambridge, donde se graduó en 1941. Ganó una beca universitaria en la Universidad de Cambridge, en el laboratorio de fisicoquímica, bajo la supervisión de Ronald George Wreyford Norrish, quien la decepcionó por su falta de entusiasmo. Afortunadamente, la Asociación Británica para la Investigación del Uso del Carbón (BCURA, por sus siglas en inglés) le ofreció una plaza de investigadora en 1942, y fue así como inició su trabajo sobre el carbón. Esto la ayudó a obtener su doctorado en 1945. Fue a París en 1947, como chercheuse (investigadora postdoctoral) bajo la supervisión de Jacques Mering en el Laboratorio Central de Servicios Químicos del Estado, donde se convirtió en una consumada cristalógrafa de rayos X. Se unió al King’s College de Londres en 1951, pero se vio obligada a mudarse al Birkbeck College pasados únicamente dos años, debido a desacuerdos con su director John Randall y, más aún, con su colega Maurice Wilkins. En Birkbeck, J. D. Bernal, director del Departamento de Física, le ofreció un equipo de investigación por separado.Franklin tomó las imágenes de ADN por difracción de rayos X durante su estancia en el King’s College, en Londres. Estas imágenes, que sugerían una estructura helicoidal y que permitieron generar inferencias sobre detalles claves acerca del ADN, fueron mostradas por Wilkins a Watson. Según Francis Crick, la investigación y datos obtenidos por ella fueron clave para la determinación del modelo de Watson y Crick de la doble hélice del ADN en 1953. Watson confirmó esta opinión a través de una afirmación propia en la inauguración del edificio Franklin-Wilkins en el 2000.Su trabajo fue el cuarto en publicarse en una serie de tres artículos sobre el ADN en la revista Nature, el primero de los cuales fue el de Watson y Crick. Watson, Crick y Wilkins compartieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962. Watson puntualizó que Franklin debió haber sido galardonada también con el Premio Nobel de Química, junto con Wilkins, lo cual era incompatible con las normas del prestigioso premio que no permite que se entregue premios a personas ya fallecidas.Una vez concluido su trabajo en el ADN, con su propio equipo en Birkbeck College, Franklin dirigió investigaciones acerca de las estructuras moleculares de los virus, que llevó a descubrimientos nunca antes vistos. Dentro de los virus que estudió se incluyen el virus de la polio y el virus del mosaico del tabaco. Continuando su investigación, su compañero de equipo y posteriormente beneficiario Aaron Klug ganó el Premio Nobel de Química en 1982.Franklin nació en 500 Chepstow Villas, en el barrio londinense de Notting Hill, en el seno de una acaudalada e influyente familia judía británica. Sus padres fueron Ellis Arthur Franklin (1894-1964), un banquero mercante con visión política liberal que daba cátedra en el Workings Men’s College, y Muriel Frances Waley (1894-1976). Rosalind era la hija mayor y la segunda de una familia de cinco hijos: David (1919), el hermano mayor; Colin (1923), Roland (1926) y Jenifer (1929) eran sus hermanos menores.Herbert Louis Samuel, tío de su padre, fue un importante político, ejerciendo como Ministro del Interior en 1916 (siendo el primer judío practicante miembro del gabinete británico) y primer alto comisionado del Mandato Británico de Palestina.1415 Su tía, Helen Caroline Franklin, conocida en la familia como Mamie, estuvo casada con Norman de Mattos Bentwich, quien fue el procurador general en el Mandato Británico.Fuentes PÁGINAS+FOTOS:https://mujeresconciencia.com/2014/0...nd_Franklin […]

yolandayolanda

Me encantan estas mujeres, son un gran ejemplo a seguir las tima que aun en la actualidad en pleno año 2021 se siga discriminando a la mujer, y no sele respete ni sele reconozca lo fascinantes que podemos llegar hacer ,es una tristeza.

[…] forma de revisitar la historia desprende aspectos tanto positivos como negativos. Casos como los de Rosalind Franklin, cuyo trabajo fue instrumental en el descubrimiento de la cadena de ADN, no habría sido conocido […]

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