¿Excelente o simplemente íntima? El sesgo de brillantez castiga a las directoras de cine
Solemos pensar que la crítica especializada en cine evalúa cada película de manera puramente objetiva, midiendo el guion, la fotografía o la dirección de forma aislada. Sin embargo, el arte y la cultura no son inmunes a los prejuicios de género que permean el resto de la sociedad. Un reciente estudio llevado a cabo por la economista María Cubel y el también economista Santiago Sánchez-Pagés ha analizado cómo opera el sesgo de género en la crítica cinematográfica. El articulo, titulado “There Will Be Bias: Gender Patterns in Film Criticism”, revela que las películas dirigidas por mujeres sufren una sutil pero constante penalización en sus evaluaciones, en particular por parte de los críticos varones.

El análisis
El trabajo examina un corpus de dos mil reseñas publicadas entre 2021 y 2025 en dos medios de referencia en español: Fotogramas, la revista de cine más antigua de España, y El Antepenúltimo Mohicano, un portal español independiente especializado en cine de autor. Aproximadamente, una cuarta parte de las películas fueron dirigidas por mujeres. Al cruzar las puntuaciones y los textos de las reseñas con indicadores externos de calidad (como los premios obtenidos, las nominaciones y las puntuaciones del público en la base de datos IMDb), los autores logran aislar el peso real del género de quien dirige la película.
Los resultados estadísticos son contundentes: a igual calidad objetiva y características de producción, las películas dirigidas por mujeres reciben sistemáticamente peores notas y tienen menos probabilidades de alcanzar la máxima calificación de cinco estrellas. Pero lo verdaderamente revelador del estudio es que la menor puntuación media de las películas dirigidas por mujeres no se debe a una hostilidad abierta o a críticas destructivas. Las directoras no reciben más valoraciones pésimas (de 1 o 2 estrellas) que sus compañeros varones. Ocurre algo mucho más sutil: se les niega sistemáticamente la excelencia.
El estudio también revela diferencias notables en función del género de la persona que realiza la crítica de la película. Las mujeres son una clara minoría, ya que únicamente el 17 % de las críticas fueron escritas por mujeres. Y la nota media recibida por las películas dirigidas por mujeres es similar a la de las dirigidas por hombres en las críticas escritas por mujeres. Toda la diferencia en la valoración se encuentra en las críticas escritas por hombres.
El lenguaje de las críticas
A través de un exhaustivo análisis lingüístico de las reseñas mediante procesamiento de lenguaje natural, el artículo revela cómo se materializa la brecha entre directores y directoras en el texto. El sentimiento general de las críticas, cuando son positivas, es idéntico entre directores y directoras. Lo mismo ocurre si las críticas son negativas. Sin embargo, las palabras elegidas para describir el éxito revelan una gran asimetría. Cuando los críticos hombres evalúan el trabajo de un director varón, recurren con mucha mayor frecuencia al «lenguaje de la brillantez», utilizando adjetivos vinculados al genio, la maestría o el espectáculo (como genial, magistral, virtuoso o extraordinario). En contraste, ante el trabajo de una mujer, el marco interpretativo cambia radicalmente hacia lo subjetivo y lo emocional, empleando términos como íntimo, sensible, emocional o particular. Mientras el cine de ellos se analiza como universal y monumental, el de ellas se encasilla con frecuencia en lo doméstico y lo relacional.
Además, el estudio midió el «esfuerzo crítico» cognitivo y estilístico invertido en los textos. Los críticos masculinos dedican una mayor riqueza de vocabulario, textos más complejos y términos más originales cuando escriben sobre películas dirigidas por hombres, mostrando una mayor disposición a desentrañar la propuesta del autor. Cuando evalúan a las mujeres, este esfuerzo disminuye sensiblemente. Por su parte, las críticas mujeres que formaban parte de la muestra no mostraron ningún sesgo significativo a la hora de redactar sus evaluaciones según el género de la dirección.
Este fenómeno se alinea perfectamente con la teoría del «sesgo de brillantez», que documenta cómo socialmente tendemos a asociar el talento excepcional, innato y revolucionario con la masculinidad, mientras que el trabajo de las mujeres suele verse como el resultado del esfuerzo, la competencia o la mera expresión de lo personal.
Las implicaciones del estudio
Las implicaciones de la sutil discriminación lingüística y numérica detectada en el artículo son enormes. Los críticos y las críticas juegan un papel clave de intermediación: sus estrellas y sus palabras configuran la reputación a largo plazo de los cineastas, influyen en la programación de los festivales, determinan la distribución comercial y condicionan el acceso a financiación para futuros proyectos. Si a las directoras se les veta el vocabulario de la genialidad, difícilmente lograrán consolidarse en el canon histórico del cine.
El sesgo de brillantez detectado por Cubel y Sánchez-Pagés sugiere que la desigualdad en el cine no se limita a quién accede a la silla de dirección, sino también a cómo se juzga el resultado final. Romper este círculo vicioso en el que las creadoras quedan excluidas del canon de la genialidad requiere cambios estructurales en el sector cultural. En particular, es necesaria la diversificación de las plantillas de crítica, ya que la mirada de las mujeres equilibra las asimetrías en las evaluaciones. Además, las asociaciones de críticos y críticas y las redacciones culturales deberían promover la autoevaluación lingüística, animando a los profesionales a revisar si están encasillando las obras según el género de su autoría.
Referencia
Sánchez-Pagés, Santiago; María Cubel (2026). «There Will Be Bias: Gender Patterns in Film Criticism«. Accesible en SSRN 5296682
Sobre el autor
David Pérez Castrillo es doctor en Economía y profesor emérito de la Barcelona School of Economics.