Evolución histórica del «efecto Matilda»

Ciencia y más

5 min

Evolución histórica del «efecto Matilda»

El «efecto Matilda» es un sesgo que impide reconocer los logros de las científicas e inventoras, cuyo trabajo se atribuye a sus colegas masculinos. Este fenómeno fue descrito por primera vez por la sufragista y abolicionista Matilda Joslyn Gage en su ensayo (publicado como folleto en 1870 y posteriormente, en 1883, en la North American Review) La mujer como inventora. El término «efecto Matilda» fue acuñado en 1993 por la historiadora de la ciencia Margaret W. Rossiter. En 2021, la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) lanzó la exitosa campaña #NoMoreMatildas que buscaba denunciar las consecuencias de este tipo de discriminación.

«Efecto Matilda». Wikimedia Commons.

Recientemente el arqueobotánico Felix Bittmann y el sociólogo de la ciencia Lutz Bornmann han publicado en el repositorio arXiv el artículo titulado Female participation in science in the past 125 years: An analysis of the Matilda effect over time; en él estudian la evolución histórica de la participación femenina en la ciencia y la prevalencia del «efecto Matilda» a lo largo de los últimos 125 años.

Para realizar este estudio, utilizando la base de datos OpenAlex, han analizado más de 220 millones de artículos publicados entre los años 1900 y 2025, determinando el género binario de aproximadamente 60 millones de autores mediante una combinación de enfoques determinísticos y modelos de lenguaje a gran escala (LLM).

En el resumen del artículo explican: «Para cuantificar esta falta de reconocimiento, calculamos la relación entre la proporción total de autoras y la de autoras correspondientes. Como la autoría correspondiente denota el liderazgo intelectual y el mérito académico principal, la exclusión sistemática de este rol mide directamente el «efecto Matilda»».

Resultados obtenidos

Los autores explican que, durante la mayor parte del siglo XX, «la relación entre la proporción de participación femenina y la de autoras correspondientes se mantuvo por encima de 1, lo que confirma un «efecto Matilda» histórico en el que las mujeres están sistemáticamente infrarrepresentadas en puestos de liderazgo en relación con su participación global».

En el estudio se indica que esta proporción se sitúa en torno a 1,005 hasta la década de 1990; es decir, hasta ese momento (en media) había 5 autores correspondientes masculinos más de lo que cabría esperar por cada 1000 publicaciones, teniendo en cuenta la proporción de autoras. «Esto significa que las mujeres se veían en desventaja por partida doble: mientras que había muchas menos autoras científicas en general (solo en torno al 25 % a nivel mundial hasta la década de 1990), estas pocas autoras tenían aún menos posibilidades de ocupar un puesto de liderazgo».

El análisis realizado revela que, en las últimas dos décadas, esta tendencia ha cambiado: la participación femenina global aumentó de aproximadamente el 10 % en la década de 1910 a más del 40 % en los últimos años. Los autores explican que este crecimiento fue lento e irregular entre 1910 y 1960, pero se aceleró significativamente a partir de entonces. Las irregularidades a las que aluden se observan durante las guerras mundiales, en las que las mujeres ocuparon temporalmente puestos de investigación que habían dejado los hombres, seguidas de retrocesos temporales durante la desmovilización de la posguerra, cuando los hombres recuperaron sus puestos tras regresar de el frente.

Los autores afirman: «Si actualmente existiera un «efecto Matilda» pronunciado, cabría esperar una divergencia sustancial entre las dos trayectorias (proporción de mujeres entre los autores y proporción de mujeres entre los autores correspondientes). En cambio, la convergencia indica que esta manifestación específica del efecto ha disminuido en las publicaciones académicas. Hoy en día, las mujeres están ligeramente sobrerrepresentadas entre los autores correspondientes, en relación con la proporción global de mujeres que son autoras. Sin embargo, dado que el tamaño total del efecto es muy cercano a uno, según nuestros datos, parece que las influencias de género en los puestos de liderazgo están casi equilibradas en la actualidad. Esto es válido para todas las disciplinas y casi todas las regiones del mundo».

El análisis muestra que existen excepciones notables a estas tendencias generales. Por ejemplo, las ciencias físicas presentan de forma persistente la proporción más baja de autoras, «lo que puede reflejar factores institucionales, estereotipos históricos o un menor interés medio». Sin embargo, las ciencias de la salud se acercan a la paridad de género. A nivel geográfico, varios países asiáticos (entre ellos India, China, Japón y Corea del Sur) muestran tasas de participación femenina un 10 % inferiores a las de otras regiones, «lo que probablemente refleja tradiciones culturales y entornos académicos distintos». Sin embargo, en América Latina se acercan a la paridad de género.

Limitaciones del estudio

En el análisis final del artículo, los autores advierten que la interpretación de los resultados de este estudio puede tener limitaciones debido a diferentes factores que se citan a continuación.

En primer lugar, aunque OpenAlex ofrece una cobertura exhaustiva, ninguna base de datos es completa.

Un segundo factor a tener en cuenta es que la clasificación por género está condicionada por la falta de información, sobre todo cuando solo se dispone de las iniciales de autoras o autores.

En tercer lugar, una perspectiva exclusivamente bibliométrica proporciona una visión limitada de una realidad demasiado compleja. Como explican los autores, «los indicadores cuantitativos solo reflejan una parte de la producción investigadora total, especialmente en disciplinas como las ciencias sociales cualitativas, las humanidades y la ingeniería, en las que los artículos de revistas especializadas no son el único vehículo del conocimiento científico».

Por último, las publicaciones varían considerablemente en cuanto a su calidad instrínseca y su relevancia científica; así, los simples recuentos no representan completamente el peso de la investigación.

Los propios autores comentan que la bibliografía general proporciona un contexto para estas observaciones, y destaca que las vulnerabilidades estructurales (como las responsabilidades de cuidado o
los obstáculos en el avance profesional) siguen alejando a las mujeres de la itinerario académico y reduciendo la duración de su carrera investigadora.

Referencia

Felix Bittmann and Lutz Bornmann, Female participation in science in the past 125 years: An analysis of the Matilda effect over time, arXiv:2607.15059, 16 julio 2026

Edición realizada por Marta Macho Stadler

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.