Noemí Pinilla-Alonso: «Me gustaría contribuir a cerrar los vacíos entre las distintas etapas de la formación planetaria»

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Noemí Pinilla-Alonso: «Me gustaría contribuir a cerrar los vacíos entre las distintas etapas de la formación planetaria»

Noemí Pinilla-Alonso es investigadora del Instituto de Ciencias y Tecnologías del Espacio de Asturias e Investigadora Distinguida de la Universidad de Oviedo. Entre los puestos anteriores ocupados cabe destacar que, entre 2018 y 2023, fue Científica Principal Adjunta en el Observatorio de Arecibo, donde desarrolló el marco entre el grupo científico de dicho observatorio y la Universidad de Florida Central, y promoviendo la labor de Arecibo ante la comunidad científica internacional.

Su investigación en ciencias planetarias se centra en descubrir cómo se formó nuestro Sistema Solar y cómo evolucionó hasta su estado actual. Su especialidad en este amplio tema es determinar la composición superficial de cuerpos menores e interpretarla en función de los mecanismos de alteración superficial y, en última instancia, de las condiciones de formación. Está especialmente interesada en investigar la distribución de volátiles, hielos, compuestos orgánicos complejos y silicatos en el Sistema Solar; para ello, combina técnicas de observación con modelado.

Desde 2021, dirige DiSCO-TNOs, campaña de exploración de nuestro Sistema Solar que utiliza el telescopio espacial James Webb para investigar los compuestos helados que forman los objetos transneptunianos.

Por su impacto en el mundo académico y en la sociedad en general, ha recibido numerosos premios, como el Premio al Mes de la Historia de la Mujer 2021 de la Universidad de Florida Central, el Premio Luminaria de la Universidad de Florida Central, el Premio Mayor Demings – Residente Distinguido del Condado de Orange y, recientemente, el Premio Ciencia 2025 de El Comercio. Además, el asteroide (10689) 1981 DZ1 recibió su nombre, 10689 Pinillaalonso, por parte de la Unión Astronómica Internacional.

Noemí Pinilla-Alonso. UCF.

1. ¿Cuál es tu área de investigación?
Soy astrofísica, especializada en ciencias planetarias. Me centro en la composición superficial de los cuerpos pequeños para conocer los procesos de formación y evolución del Sistema Solar y, por extensión, los de otros sistemas planetarios. Tengo un perfil de observadora, mi laboratorio son los muchos telescopios terrestres y espaciales.

2. ¿Por qué te dedicas a ella?
Hago ciencia porque me apasiona resolver rompecabezas. Identificar preguntas abiertas, averiguar qué necesito para poder responderlas, realizar y analizar las observaciones necesarias y en esos datos, encontrar las respuestas y compartirlas con mis colegas.

3. ¿Has tenido alguna figura de referencia en tu trayectoria?
Soy una persona muy práctica y observadora, así que siempre miro a mi alrededor, a lo cercano. He aprendido mucho de mis supervisores y he tenido mucha suerte en mi carrera: Javier Licandro, Humberto Campins, Dale Cruikshank, Josh Emery y Ray Lugo.

Pero también he aprendido de mis compañeros y compañeras, como Julia de León, Rosario Brunetto, Vania Lorenzi, John Stansberry o Francisco Córdova.

De todos he aprendido algo y en todos me he inspirado para avanzar.

4. ¿Qué te gustaría descubrir o solucionar en tu campo?
Contribuir a cerrar los vacíos entre las distintas etapas de la formación planetaria, desde el colapso de las nubes moleculares donde nacen las estrellas hasta los asteroides, cometas y objetos transneptunianos. Esto incluye los discos protoplanetarios, los discos de escombros, los planetesimales y otros sistemas de exoplanetas.

No se trata de conocer en detalle cada una de estas fases por separado, sino de identificar el hilo conductor común a todas ellas: los materiales más primitivos que son comunes a todas, el polvo y los hielos.

5. ¿Qué consejo darías a quien quiera adentrarse en el mundo de la investigación?
Le daría mil consejos, pero en general les diría que la investigación es una profesión hermosa y, al mismo tiempo, muy exigente. Nos pone a prueba continuamente porque trabajamos con lo desconocido, y eso a veces nos hace dudar de nuestra propia capacidad.

Que no se maltraten: ya lo intentarán otros. Todos pasamos por momentos malos, el truco está en no quedarse a vivir en ellos.

Y, sobre todo, les animaría a encontrar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Es fácil dejarse llevar cuando a una le gusta lo que hace, pero la vida es algo más. Hay que saber apagar el ordenador.

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