Enedina Alves, la pionera ingeniera negra de Brasil

Vidas científicas

Hay historias de mujeres en el mundo de la investigación que darían para una novela y este es el caso de Enedina Alves Marques, la que fuera primera ingeniera negra en Brasil. Este año habría cumplido 110 años. Quiso la fortuna, ajena por completo a la historia de su familia, que en un mundo tan racista y machista como era el de comienzos del siglo XX, cuando en su país se abogaba por políticas de “blanqueamiento” de la piel en una sociedad más negra que blanca, que Enedina acabara siendo un referente en la construcción de grandes presas hidroeléctricas sobre los ríos que cruzan cordilleras.

Enedina Alves Marques.

Enedina había nacido en Curitiba, estado de Paraná, en enero de 1913, rodeada de hermanos. Sus padres, el campesino Paulo Marques y la lavandera Virgília Alves Marques, conocida como Dona Duca, habían llegado a la ciudad tres años antes de un lugar no conocido. Cuando la niña contaba siete años, Dona Duca comenzó trabajar en casa de un militar e intelectual, el mayor Domingos Nascimento Sobrinho, que tenía una hija de la misma edad que Enedina. Las niñas se hicieron inseparables. Tanto es así que el militar pagó los estudios de la hija de su sirvienta, que también ayudaba en las tareas del hogar, para que siguieran juntas.

No contaban ni 20 años cuando ambas se fueron como maestras a ciudades del interior. En 1935, Enedina regresó a Curitiba para vivir con la familia de un constructor mientras estudiaba Magisterio, lo que pudo influirle en el descubrimiento de su vocación posterior en el mundo de las obras. Tres años después, su insaciable ansia por aprender la llevó a hacer, en horario nocturno, dado que trabajaba, un curso de preingeniería. Aquello le atrajo tanto que en 1940 ingresó en la Facultad de Ingeniería de Paraná, pese a que cada mes tenía que pagar el equivalente a dos salarios mínimos. Se graduó 1945 como ingeniera civil, un título que la convirtió en la primera mujer ingeniera negra de Brasil cuando tenía 32 años. Sus compañeros de promoción fueron 32 hombres blancos. De hecho, antes que ella, sólo lo habían logrado dos hombres negros.

“Su graduación estuvo marcada, esencialmente, por ser una hazaña que despertó gran curiosidad en la sociedad curitibana, por el hecho de que logró atravesar un espacio hegemónicamente masculino y blanco”, ha dicho Jorge Luiz Santana, uno de sus biógrafos.

Doble discriminación: de género y por racismo

Y es que su pasó por la universidad no fue nada fácil. Por su género y el color de su piel, sufrió no poca persecución tanto de sus compañeros como de sus profesores, que insistían en suspenderla pese a sus capacidades. Uno de sus colegas recordaría años después alguno de estos episodios: “En una ocasión, un profesor la puntuó muy bajo y ella tuvo que demostrarle en público que el párrafo que había puesto era idéntico al que había escrito en el libro del docente”.

Tras graduarse, con 32 años, se convirtió en asistente de ingeniería en lo que sería la Secretaría de Estado de Aguas y Energía Eléctrica de Brasil. Fue destinada a trabajar en el Plan Hidroeléctrico del Paraná y más concretamente en el aprovechamiento mediantes presas de las aguas de los ríos Capivari, Cachoeira e Iguazú. La mayor hidroeléctrica subterránea en el sur del país, la Usina Capivari-Cachoeira, es considerada una de sus principales obras de ingeniería. Inaugurada en 1971, para que funcionara hubo que hacer un trasvase de agua del río Capivari al Cachoeira, obra para que tuvo que construirse un gran túnel que atraviesa la Serra do Mar, la cadena montañosa que acaba en la llanura costera de Paraná.

Enedina Alves Marques durante la construcción de la Usina Capivari-Cachoeira.

Pero si no tuvo fácil conseguir ser ingeniera tampoco lo era hacerse respetar en ese trabajo por montes y selvas entre los hombres que copaban ese sector, fueran compañeros u obreros. María Rita Asis, otra de sus biógrafas, ha dejado escrito que a pesar de ser algo coqueta en su vida personal, durante su trabajo siempre llevaba batas de trabajo como los demás trabajadores. Se dice también que portaba un arma en la cintura y que más de una ocasión disparó al aire para ganarse ese respeto. “Tenía que ser enérgica y rigurosa para imponerse por ser mujer y por ser negra”, señala De Asis.

Enedina nunca se casó ni tuvo hijos en un mundo en el que se consideraba que eso era lo que tenía que hacer, pero abrió un camino que era impensable para muchas mujeres. Las décadas de 1950 y 1960 las dedicaría por completo a viajar de un lado a otro con diferentes proyectos de ingeniería, llegando a ser nombrada jefa de hidráulica y jefa de la división de estadística y del servicio de ingeniería de Paraná.

Reconocimiento tras su fallecimiento

En 1961, el militar que consideraba como un padre desde niña, la nombró una de sus herederas, pero ella siguió trabajando hasta su jubilación, en 1962. El entonces gobernador de Paraná, Ney Braga, en un decreto avaló todos sus logros como profesional y le garantizó una jubilación equivalente al salario de un juez en reconocimiento por sus servicios.

Enedina murió a los 68 años, en 1981, víctima de un infarto. Fue encontrada muerta en su apartamento de Curitiba una semana después de su fallecimiento, dado que no tenía familiares cercanos que estuvieran pendiente de ella. Tras salir el suceso en la prensa local, como si de una desconocida se tratara, sus colegas del Instituto de Ingeniería de Paraná se indignaron y destacaron los méritos de esta auténtica pionera en varios artículos. Finalmente, recibió los homenajes que merecía.

Los doodles de ‘mujeres con ciencia’.

Unos años después, se le dedicó una importante calle de su ciudad y su nombre fue inscripto en el Memorial a la Mujer Pionera. Ya en este siglo, en 2006, se fundó en Maringá el Instituto de Mujeres Negras Enedina Alves Marques. En los últimos años, se han escrito relatos destinados a la infancia sobre su vida e incluso se ha proyectado un documental sobre su historia. El último homenaje tuvo lugar el pasado mes de enero, cuando Google le dedicó en el 110 aniversario de su nacimiento uno de sus ‘Doodle’.

Referencias

Sobre la autora

Rosa M. Tristán es periodista especializada en la divulgación científica y ambiental desde hace más de 20 años. Colabora de forma habitual en diferentes medios de prensa y radio de difusión nacional.

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