Karmele Llano, la «humana del bosque»

Vidas científicas

Orangután, «Orang-hutan», significa literalmente «el humano del bosque» en uno de los dialectos hablados en Indonesia. Karmele Llano es veterinaria y «humana de los bosques», concretamente los de la isla de Borneo donde vive rodeada de orangutanes. Karmele lleva casi 20 años peleando en primera línea para proteger esta especie que se encuentra en serio peligro de extinción. Su lucha la ha colocado cara a cara frente a problemas tan complejos como la tala indiscriminada de la selva, la caza furtiva y el comercio ilegal de animales. Además, esta humana del bosque ha tenido la admirable habilidad de identificar y abordar directamente el punto clave de este problema, la vulnerabilidad social de comunidades indígenas locales.

Ella, veterinaria inquieta

Karmele Llano nació en Bilbao en 1978. Se trasladó a León para cursar la carrera de Veterinaria, estudios que finalizó en el año 2003. Más adelante, en 2011, realizó un máster en Medicina de la Conservación en Australia, y en la actualidad desarrolla estudios de doctorado en Alemania.

En 2005 pisó por primera vez la gran Isla de Borneo, el lugar que se convertiría en su hogar. Su aventura allí comenzó como voluntaria en el Centro de Rescate y Rehabilitación de Orangutanes de Nyaru Menteng. En el año 2006 fundó junto a su marido Argitoe Ranting, de origen indonesio y compañero de lucha, su propia ONG de carácter local en el Parque Nacional Bukit Baka Bukit Raya, en el corazón de Borneo. Esta pequeña organización recibió el apoyo de la Fundación International Animal Rescue (IAR), dedicada al rescate y rehabilitación de animales en peligro de extinción. Dos años más tarde, Karmele se convirtió en la fundadora y la directora de la sede de IAR en Indonesia.

Karmele Llano. LeoNoticias.

Llano no tardó en percatarse de que lo que parecía un problema local, no era más que el reflejo de una actitud mundial y que una solución a pequeña escala no sería, ni mucho menos, suficiente. Actualmente, la vizcaína es una reconocida defensora de la naturaleza en nuestro planeta, recientemente galardonada con el premio ‘Premio Mundial Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad‘. Además, Karmele aprovecha cualquier oportunidad para concienciar sobre el impacto que el llamado «primer mundo» ejerce sobre áreas sensibles y vitales como la selva en la que ella, junto con los orangutanes, aspiran a vivir en paz. Con este fin ha publicado recientemente Los orangutanes y yo, un libro con preciosas ilustraciones y un delicado relato con el que busca acercar esta realidad a personas jóvenes y adultas.

Orangutanes en jaque

Su sensibilidad hacia los primates nació en su primer viaje como recién licenciada en Veterinaria. El destino fue Venezuela; allí hizo su primera toma de contacto con simios y se convenció de que su vida profesional estaría alejada de las convencionales clínicas para mascotas y cerca de la conservación. A la hora de elegir una causa, Karmele lo tuvo claro: el 60 % de los orangutanes han desaparecido en los últimos 60 años y su población ha quedado reducida a las islas asiáticas de Borneo y Sumatra. Desde Indonesia pudo comprobar muy de cerca cómo la presión sobre el ecosistema natural de esta especie encuentra su razón directa en la creciente demanda de tierras de cultivo de palma aceitera. Esta actividad agraria provoca la tala indiscriminada de la selva, además de favorecer la aparición de incendios, agravados a su vez por el cambio climático. El deterioro de su hábitat natural empuja a los orangutanes a frecuentar espacios habitados por personas en busca de alimento, quedando expuestos a la caza furtiva y el tráfico ilegal, entre otros peligros.

Pongo pygmaeus. Wikimedia Commons.

El riesgo para esta valiosa especie es indudable, está catalogada como «en peligro crítico de extinción» en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Afortunadamente, los bosques tropicales de Borneo conocen bien el esfuerzo que una mujer es capaz de realizar para la protección de esta especie y su entorno. La célebre primatóloga Birute Galdikas (1946), ha dedicado su vida al estudio y la protección de orangutanes. Llegó a la isla en 1971 y nunca ha podido abandonarla del todo. Actualmente es considerada la mayor experta sobre orangutanes a nivel mundial.

La fundación IAR Indonesia

La Fundación International Animal Rescue Indonesia, dirigida por nuestra protagonista, ha logrado el rescate exitoso de 260 orangutanes en los últimos 10 años. Rescate, rehabilitación y reintroducción son acciones tan llamativas como delicadas. Una de las dificultades identificada por Karmele radica en que los primates deben tener el menor contacto posible con seres humanos. En algunas ocasiones son rescatados de una situación de peligro y reubicados rápidamente en zonas de bosque seguras de los Parques Nacionales del área. Pero en otros casos es necesario un proceso de rehabilitación, etapa que puede durar hasta 7 años en el caso de crías neonatas que han perdido a sus madres. En estas circunstancias, la rehabilitación se desarrolla en un área conocida como «escuela del bosque» dentro de las instalaciones de la fundación, zona delimitada y controlada que alberga los individuos que necesitan permanecer bajo supervisión. Dentro de esta escuela, los orangutanes aprenden de sus congéneres a través de la imitación, aquellos que han tenido la suerte de habitar durante más tiempo en la naturaleza actúan como maestros. En contraste, los ejemplares adultos que han vivido en contacto con personas y en cautividad por mucho tiempo presentan pocas posibilidades de recuperación y suelen permanecer en el centro el resto de sus vidas, pudiendo alcanzar los 60 años de edad.

Un enfoque social

Cuando Karmele Llano inició su camino en 2005, dedicaba la mayor parte de su tiempo a labores de rescate y cuidados de orangutanes, actividades que se transformaron en el principal objetivo de su propia ONG. Pero no se ha conformado con esto; ha logrado revisar el conflicto humano-orangután con gran sensibilidad y la sabiduría que da la experiencia, lo que le ha llevado a abordar el problema desde un ángulo diferente, el social.

Karmele ha situado en el centro de su programa a las comunidades indígenas que comparten hábitat con esta especie y que, con demasiada frecuencia, se convierten en su mayor amenaza, por verse empujados a la tala ilegal o la caza furtiva. Desde su punto de vista «es imposible rescatar a los orangutanes sin rescatar primero a las personas». El reto de Karmele a través de su fundación es apostar por la educación y proporcionar alternativas económicas sostenibles, factores claves para proporcionar un futuro digno a las personas que habitan el territorio.

Ecosistemas en peligro, planeta en peligro

Los bosques en los que habitan estos primates, y que Karmele conoce bien, presentan una característica que los hace especiales: se trata de bosques pantanosos de turba. Esto supone que, además de su papel de “pulmón del planeta” y reserva de biodiversidad, juegan un rol particularmente importante en la protección del clima mundial. Las turberas tienen la capacidad de almacenar una cantidad enorme de carbono en comparación con otro tipo de suelos. La deforestación, los incendios o el drenaje de estas turberas provoca la liberación del carbono y otros gases, contribuyendo negativamente al Cambio Climático. Como a Karmele le gusta subrayar, el orangután de borneo, Pongo pygmaeus, juega un papel importante como protector de su ecosistema. Es lo que se conoce como una “especie paraguas”, es decir, su conservación tiene como consecuencia la protección de otros animales y plantas de su entorno.

La lucha de Karmele por proteger este pequeño gran rincón del planeta va más allá de salvar la vida de algunos individuos. Ella nos invita a ampliar el foco, no solo para intentar imaginar su día a día en la selva de aquella lejana isla, también para tomar perspectiva sobre el impacto que nuestro estilo de vida puede tener en este santuario de la biodiversidad que se está viendo arrasado. Ella pensó que salvaría la vida de algunos afortunados animales, pero ha logrado en poco tiempo acercarse a ser una auténtica salvadora del planeta.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Motrán Ferrándiz es licenciada en veterinaria por la UCM y estudiante del Máster de Cultura Científica de la UPNA y la UPV/EHU. Ha trabajado en la gestión de proyectos científicos para el estudio de ecosistemas naturales y siente pasión por la comunicación y divulgación de la ciencia.

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