Helen Rodríguez Trías, médica y activista por los derechos a la salud

Vidas científicas

Asociamos muchas veces “salud” con la ausencia de dolor. No obstante, estar sano va más allá de carecer un dolor físico, ya que salud se compone tanto del bienestar físico, como del mental y del social –así es como lo define la OMS en su constitución del 1948–. La protagonista de hoy, la médica Helen Rodríguez Trías, tomó en muy en cuenta la dimensión social de la salud, ya que participó activamente en la mejora de la salud pública de Puerto Rico y de Nueva York.

Infancia entre Puerto Rico y Nueva York

Helen Rodriguez-Trias.

Helen Rodríguez Trías nació en Nueva York en 1929, aunque pasó su infancia en Puerto Rico, hogar de su familia. Desde pequeña Helen experimentó la injusticia de su pueblo; por ejemplo, vio a su madre, maestra de escuela, luchar en contra de la imposición del inglés como único idioma por parte de la ocupación militar estadounidense.

A los diez años de edad, la familia volvió a Nueva York, lugar en el que padeció en carne propia el racismo y la discriminación. Por el hecho de no ser una niña blanca estadounidense, en primaria fue trasladada a la clase del alumnado con discapacidades mentales, cuando al contrario, ella era una de las alumnas más listas y aventajadas.

Interés por la medicina

Después de acudir a la escuela secundaria, decidió que quería estudiar medicina. La razón principal era que ésta combinaba a las personas con la ciencia, dos de las cosas por las que Rodríguez Trías sentía un gran interés.

Volvió a San Juan (Puerto Rico) en 1948 para comenzar su carrera académica, pero ésta sufriría un parón. Existía un fuerte movimiento estudiantil promovido por el partido nacionalista de Puerto Rico; el grupo invitó al líder independentista Pedro Albizu Campos, pero el rector no lo permitió, y los estudiantes, incluida Helen, respondieron con una huelga. A su hermano no le gustó el comportamiento de Helen, y la amenazó con cortarle el grifo en sus estudios. Por ello, Helen volvió a Nueva York, donde se casó y tuvo tres hijos.

Activismo en Puerto Rico

Pero Helen no dejaría que su sueño se esfumase, y decidió regresar a Puerto Rico para terminar sus estudios. Volvió a sumergirse en el movimiento nacionalista puertorriqueño; en esta ocasión lideró una campaña para ir en contra del abuso que sufrían las mujeres de Puerto Rico a la hora de ser esterilizadas. Muchísimas mujeres –el 30 % de las mujeres de pobres y/o de color en edad reproductiva– estaban siendo esterilizadas sin que éstas conocieran bien los riesgos a los que se enfrentaban; por ejemplo, desconocían que los procedimientos para ligar las trompas de Falopio o quitar el útero eran procedimientos irreversibles. Lo cierto es que las mujeres de Puerto Rico sin recursos económicos para traer bebés al mundo, estaban siendo utilizadas como cobayas de laboratorio para poder desarrollar la tecnología en el control reproductivo estadounidense.

Desde los años 50 hasta los 60 del siglo pasado, Helen expuso muchas historias de mujeres y estableció una lista de derechos reproductivos para ellas que luego se extendió por Puerto Rico, y después por las universidades urbanas de Estados Unidos.

En 1957 obtuvo su licenciatura e ingresó en la escuela de medicina de la Universidad de Puerto Rico (UPR). En 1960 consiguió su grado de medicina a la edad de 31 años, y después tuvo su cuarto hijo. Durante su residencia en el Hospital de San Juan se centró en la pediatría; es más, fue ella quien estableció el primer centro de cuidado de recién nacidos de Puerto Rico. Gracias a ello, la tasa de mortalidad bajó un 50 % en los siguientes tres años.

Activismo en Nueva York

Helen Rodríguez Frías.

En 1970 se divorció y volvió a Nueva York. Allí fue nombrada directora del Departamento de Pediatría en el hospital Lincoln en el Bronx, uno de los lugares con más concentración de personas puertorriqueñas en los Estados Unidos. Pensó que era necesario dar voz a la plantilla de trabajadores y pacientes puertorriqueños, escuchar sus necesidades y hacerlas visibles. Con esa información, sensibilizó a los médicos blancos acerca de los problemas a los que las personas puertorriqueñas se enfrentaban.

Por otro lado, fue profesora asociada en la Universidad de Medicina Albert Einstein, en la Universidad de Yeshiva, y también en las de Columbia y Fordham.

Se implicó también en el movimiento de octubre de 1970 a favor del derecho al aborto que comenzó en la Universidad Barnard de Nueva York. La especialidad de obstetricia y ginecología preparaba a los médicos fundamentalmente para emplear soluciones quirúrgicas, sin respetar necesariamente los deseos de maternidad de las mujeres. Este movimiento pensaba que la única manera de generar el cambio en el sistema era que más mujeres entraran en dichas profesiones e introdujeran una nueva perspectiva, más humana y con mejor trato médico-paciente. Dicho movimiento era principalmente promovido por mujeres blancas y, por tanto, Rodríguez Trías pudo representar a las mujeres más marginadas y precarizadas –pobres y de color– las cuales apenas tenían voz hasta el momento.

Una líder excepcional

Helen participó en muchos proyectos de activismo social, liderados por ella misma en muchas ocasiones. Ayudó a crear el Comité por el derecho al aborto y contra el abuso de la esterilización, grupo que contribuyó significativamente a la creación de las pautas federales de esterilización en 1979.

Además, fue miembro de la Asociación Estadounidense de Salud Pública (APHA) desde 1972 y tuvo un rol importante porque fue la fundadora y primera líder del Caucus Hispánico de dicha asociación.

También presidió el Instituto del SIDA del Departamento de Salud de Nueva York en la década de los años 1980; allí se especializó en ayudar a mujeres y a niños que habían contraído el VIH.

Por otro lado, fue codirectora del Instituto del Pacífico de Salud de las Mujeres entre 1996 y 1999, un grupo de investigadores y abogados sin ánimo de lucro dedicado a la mejora del bienestar de las mujeres en la reproducción.

Y, en 2001, le concedieron la Medalla Presidencial de los Ciudadanos por su trabajo a favor de las mujeres, las niñas y los niños, las personas con VIH y SIDA y con bajos recursos.

Helen y la importancia del activismo por la salud social

Queda claro que Helen Rodríguez Trías tenía una capacidad extraordinaria para movilizar a la gente. Ella misma recordaba que, para lograr cambios, las personas líderes eran primordiales, aunque siempre con el apoyo de las organizaciones y los movimientos que reunieran a numerosas personas.

Helen Rodríguez-Trías.

Ella fue una pieza clave, pues durante toda su vida representó y dio voz a las mujeres, niñas y niños que eran tratados injustamente u olvidados por el sistema de salud.

Helen murió de cáncer de pulmón en 2001.

Hoy, el sistema de salud reproductiva es mucho mejor gracias a la labor de personas como Helen Rodríguez Trías. Aunque queda mucho por hacer, ya que el acceso al aborto no es accesible para todas las mujeres, razón que muchas veces empuja a la esterilización desmedida o a abortos clandestinos peligrosos. Además, hay que tener en cuenta que el derecho mínimo a la salud tampoco la gozan todas las personas –por ejemplo, en los Estados Unidos, 44 millones de personas no tienen seguro médico–.

La dimensión social de la salud es un aspecto a tomar muy en cuenta, además de la mental y la física. Helen Rodríguez Trías es un ejemplo de que vale la pena luchar por ello.

Referencias

Sobre la autora

Maialen Muniozguren Puertas es graduada en geología por la UPV/EHU, ha realizado el Máster de Cultura Científica de la UPNA y la UPV/EHU y es divulgadora en el Flysch de Zumaia.

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