Mary Maynard Daly, primera mujer afroamericana en obtener un doctorado en química en EE. UU.

Mary Maynard Daly (1921-2003) tuvo la suerte de contar con una estantería llena de libros. No era suya, sino de sus abuelos maternos, pero como si lo fuera; cada vez que iba de visita a Washington, se detenía a mirarlos, a tocarlos, a leerlos. En esa extensa biblioteca había obras sobre ciencia y descubrimientos científicos. Cuánto le gustaban. Debía sentirse poderosa pensando que todo el conocimiento estaba al alcance de su mano. Qué se interponía entre ella y la ciencia; todo lo que tenía que saber estaba allí. Seguro que la primera vez le embargó la curiosidad, esa atracción que crean los libros apelotonados. Le interesaban todos, sin embargo, había uno, especialmente uno que llamaba toda su atención: Microbe Hunters, de Paul Henry de Kruif.

Marie Maynard Daly (hacia 1960). Imagen: Ted Burrows, Archives of the Albert Einstein College of Medicine.

La biblioteca y el amor por los libros que le inculcó su madre la acercaron a la ciencia pero su padre también tuvo mucho que ver. Él siempre había querido estudiar química, y de hecho, se inscribió en la Universidad de Cornell pero no terminó su carrera porque no podía permitírselo. De esta manera, Daly decidió que emprendería el camino que no logró terminar su padre. Y no lo hizo nada mal: además de convertirse en la primera afroamericana en conseguir un doctorado en química de Estados Unidos, sus contribuciones en la ciencia de la salud fueron muy importantes con estudios de los efectos sobre el corazón y las arterias de factores como el envejecimiento, el tabaquismo, la hipertensión o el colesterol.

De investigación en investigación

Daly se licenció en en química por la Universidad de Queens, en la ciudad de Nueva York, en 1942. Mientras estudiaba el grado, decidió quedarse a vivir en casa para poder ahorrar dinero. Como no tenía suficiente para cursar el postgrado trabajó como asistente de laboratorio. La beca que consiguió fue de mucha ayuda para que pudiera cursar la maestría en la Universidad de Nueva York (1943).

Antes de seguir con sus estudios de doctorado, impartió clases de química durante un año en su antigua universidad. En 1947, logró el doctorado en química por la Universidad de Columbia. Mary L. Caldwell fue su supervisora y ayudó a Daly a descubrir cómo los compuestos producidos en el cuerpo contribuyen y afectan a la digestión de los alimentos. Tras depositar su tesis, se convirtió en la primera mujer afroamericana en obtener un doctorado en química en Estados Unidos.

Su carrera científica estuvo marcada por la enseñanza y la investigación, siempre que pudo aunó ambas corrientes. Después de lograr el doctorado, trabajó durante dos años como profesora de ciencias físicas en la Universidad de Howard y al mismo tiempo inició investigaciones junto con Herman Branson. Más tarde, obtuvo una beca de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer para su investigación postdoctoral; junto con Alfred. E. Mirsky estudió el núcleo celular y sus componentes durante siete años en el Instituto Rockefeller.

En 1955, Daly regresó a Columbia, más concretamente al Colegio de Médicos y Cirujanos de la universidad donde desempeñó su labor de profesora de bioquímica. Aquí también dedicó parte de su tiempo a la investigación; con la colaboración de Quentin B. Deming, investigó las causas de los ataques cardiacos. Este trabajo fundamental también lo desarrollaron ambos, más tarde, cuando se trasladaron a la Escuela de Medicina Albert Einstein de la Universidad Yeshiva (Nueva York), en 1960.

Marie Maynard Daly (hacia 1960). Imagen: Ted Burrows, Archives of the Albert Einstein College of Medicine.

Su trabajo reveló que existía una relación entre el colesterol alto y las arterias obstruidas y que la hipertensión aceleraba este proceso. De esta manera, pudo concluir que la dieta podía afectar a la salud del corazón y del sistema circulatorio. Llevó a cabo otras investigaciones punteras como los efectos del tabaquismo en los pulmones, y en los años 70, se centró en la absorción de creatina por las células musculares, un tema en el que ahondó con su trabajo Uptake of Creatine by Cultured Cells (1980) donde describió las condiciones en las que los tejidos musculares absorben mejor la creatina. Además, Daly fue investigadora en la Asociación Estadounidense del Corazón desde 1958 a 1963. Finalmente, se retiró del Albert Einstein, en 1986.

Una beca en honor a su padre

A Daly le preocupaba que los estudiantes negros no pudieran acceder a las escuelas de medicina y que encontraran trabas para matricularse en los postgrados de ciencias. Por ello, decidió crear una beca en 1988, en honor a su padre, para estudiantes que desearan estudiar la materia en Queens College.

En cuanto a los reconocimientos y honores, Daly fue miembro de la junta de gobernadores de la Academia de Ciencias de Nueva York durante dos años y fue elegida miembro de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. En 1999, fue reconocida como una de las 50 mejores mujeres en ciencia, ingeniería y tecnología.

Me hubiera gustado verla, frente a una inmensa estantería de libros, de mayor, un día después de su jubilación, por ejemplo, entre esos libros que admiró de pequeña, y que hubiese podido encontrarse en ella. Quién sabe si otro/a niño/a, tal y como lo hiciera ella hace mucho, en otra casa, en otra estantería, eligiera uno que hablara de la vida de Daly, de sus investigaciones pioneras y que eso le animara, de alguna manera, a estudiar lo mismo. La ciencia también tiene un poco de esa magia.

Bibliografía

Sobre la autora

Uxue Razkin es periodista y colaboradora del blog de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU Zientzia Kaiera.

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