Sor María José, la monja que vio un nódulo en el ombligo

Hermana María José (Julia Dempsey).
Clínica Mayo. Rochester (EE. UU.).

Con el nombre de «nódulo de la hermana María José» se conoce a una formación profunda, nodular, en el área umbilical, de larga evolución. Se trata de una metástasis de un cáncer intraabdominal, a menudo la única señal de la existencia de una neoplasia maligna (tumor ovárico, gástrico, pancreático o colorrectal).

Pero ¿por qué este curioso nombre? ¿Que tiene que ver esta lesión con una monja? El epónimo apareció en 1949, cuando Hamilton Bailey lo consagró en su undécima edición de su manual Physical Signs in Clinical Surgery y desde entonces se ha venido usando normalmente.

La hermana María José era el nombre de religión que tomó al profesar como monja Julia Dempsey, que nació en 1856 en las afueras de Rochester (Minesota). Sus padres fueron Patrick y Mary (Sullivan) Dempsey, inmigrantes irlandeses. Eran fervientes católicos y tres de sus hijas profesaron como monjas en la orden de San Francisco.

Julia ingresó en la congregación en 1878 y tomó el nombre de religión de hermana María José a la edad de 22 años. Tenía notables aptitudes para la organización y gestión, lo que pronto le hizo ascender en la jerarquía de la orden. En 1880, a la edad de 24 años, llegó a ser directora de la Congregation’s missionary School de Ashland, Kentucky. En 1889, a petición de la madre Alfred Moes, fundadora de la orden, fue trasladada al Hospital Saint Mary en Rochester, que se acababa de inaugurar.

El 21 de agosto de 1883, un tornado había arrasado la ciudad de Rochester. El balance fue de 37 muertos y cerca de 200 heridos, con muchas casas arrasadas. Las hermanas franciscanas improvisaron un pequeño hospital de campaña en su convento, la primera noche después del tornado, atendiendo a 40 heridos. Tras la catástrofe, las religiosas propusieron al cirujano y médico más competente de la zona, William Worral Mayo (1815-1911), que fundara un hospital. A pesar de la resistencia inicial del cirujano, las monjas lograron convencerlo, y aportaron la financiación necesaria, 2.000 dólares de la época.

El  1 de octubre de 1889 se inauguró el hospital Saint Mary de Rochester, con 5 enfermeras, 27 camas y 13 pacientes. Sus primeros directores fueron los hijos de W. W. Mayo, Charles Horace Mayo (1865-1939) y William James Mayo (1861-1939). Durante el primer año se realizaron 300 intervenciones quirúrgicas. Pocos años más tarde, en 1906, ya se practicaban 600 operaciones anuales.

William Worrell Mayo y sus hijos Charles Mayo (izquierda) y William James Mayo (derecha). Wikimedia Commons.

La hermana María José se incorporó el 10 de noviembre de 1889, sin tener ningún conocimiento previo de enfermería. Los fue adquiriendo al lado de Edith Graham, graduada en la Escuela de enfermeras del Hospital de Mujeres de Chicago y que, más tarde, sería la esposa de Charles Mayo. Graham era la primera profesional con título del estado de Minesota. La hermana María José aprendía muy rápido. En tan solo seis semanas fue nombrada enfermera jefe y en un año llegó a ser la primera ayudante quirúrgica de William Mayo. Debido a su gran capacidad para la gestión, tres años más tarde alcanzó el grado de superintendente del Hospital. Fue una de las responsables de las sucesivas ampliaciones del hospital; ocho entre 1894 y 1931.

Los hermanos Mayo preferían trabajar con poco personal pero procuraban que fuera altamente cualificado y entrenado. Fueron incorporando las nuevas técnicas que iban apareciendo en aquel tiempo, especialmente las referentes a la anestesia, a la antisepsia y asepsia y a los métodos para evitar las hemorragias. La implantación de estas novedades les permitió perfeccionar las intervenciones en el abdomen que hasta entonces sólo habían realizado en casos de urgencia. Pronto comenzaron a acudir enfermos de todas partes, y también médicos que deseaban aprender los innovadores métodos de los Mayo.

Las manos de la hermana María José eran pequeñas y ágiles. Podían deslizarse con destreza y alcanzar rincones que no estaban al alcance de las de William Mayo, por lo que era una ayuda inestimable en el quirófano. Era también habitual que la hermana Maria José se encargara de hacer la primera incisión, así como de cerrar la herida quirúrgica al final de la operación. Así pues era una perfecta ayudante de cirugía.

La hermana María José era también muy observadora. Se había dado cuenta de que algunos pacientes presentaban un nódulo característico en el ombligo, y que ésta era la única señal de que padecían un cáncer intraabdominal maligno. Lo hizo notar a William Mayo, que recogió este hallazgo en un artículo que publicó en 1928. En el artículo se refería a este nódulo como “pants button umbilicus” (ombligo con botón de pantalón). En 1949 Hamilton Bailey utilizó por primera vez el epónimo de “nódulo de la hermana María José” en homenaje a la sagaz monja, que había sido la primera en descubrirlo.

La incidencia del nódulo de la hermana María José es muy baja (1-3 % de todos los cánceres abdominales y pélvicos). En un 35-65 % de los casos son metástasis de neoplasias gastrointestinales, un 12-35 % del tracto génito-urinario, un 3-6 % de pulmón o mama, y en un 15-30 % no se puede llegar a determinar su origen. A veces, esta es la única evidencia de que existe una neoplasia maligna y es un indicador de mal pronóstico. La facilidad para acceder a él evita las molestias que pueden causar otros métodos diagnósticos de tipo histopatológico.

La hermana María José fue consciente de que las enfermeras debían recibir una formación reglada. En noviembre de 1906 se abrió formalmente la Escuela de enfermeras del Hospital Saint Mary , que en 1915 recibió la acreditación del Comité Médico del estado de Minesota. El curriculum, inicialmente de dos años se alargó más tarde en un año más, y esta estructura docente se mantuvo hasta 1970. La hermana María José también estimuló la formación universitaria entre los miembros de su orden que tuvieran que trabajar en hospitales. Así, algunas se formaron en dietética, otras en administración hospitalaria, y otras en enfermería.

La conocida humildad de la hermana María José le hizo rechazar muchos honores y homenajes. Murió de bronconeumonía a la edad de 82 años, el 29 de marzo de 1939. Está enterrada en el cementerio de Saint Joseph, en Rochester. Se da la casualidad de que pocas semanas después murieron también William y Charles Mayo. Actualmente el edificio original del Hospital Saint Mary (Clínica Mayo) recibe el nombre de Joseph Hospital en su honor.

Bibliografía

Sobre el artículo original

El artículo Sor María José, la monja que vio un nódulo en el ombligo se publicó en el blog Un dermatólogo en el museo de Xavier Sierra Valentí el 29 de agosto de 2019.

Un especial agradecimiento al autor del artículo por permitir su reproducción en Mujeres con ciencia.

Sobre el autor

Xavier Sierra Valentí es Doctor en Medicina, dermatólogo y licenciado en Humanidades. Escribe en su blog Un dermatólogo en el museo.

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