Milla Baldo-Ceolin, la científica que siguió el rastro de las partículas invisibles
La física de partículas es la rama de la física que estudia los componentes básicos de la materia y las fuerzas que los unen. Se la conoce también como física de altas energías, debido a que muchas de estas partículas solo se pueden observar en grandes colisiones provocadas en los aceleradores de partículas.
En una época en la que la disciplina estaba dominada casi exclusivamente por científicos varones que exploraban territorio desconocido, la italiana Milla Baldo-Ceolin (1924-2011) se abrió camino para estudiar algunos de los componentes más escurridizos de la materia. Fue protagonista del descubrimiento del hiperón anti-Lambda y, décadas después, una de las pioneras de la investigación experimental sobre neutrinos.
Milla no solo descifró secretos fundamentales del microcosmos subatómico, sino que también rompió barreras de género al convertirse en la primera mujer en ocupar un cátedra en la centenaria Universidad de Padua. La trayectoria vital y profesional de esta científica combinó el rigor experimental con una profunda sensibilidad humanista y un compromiso constante con la igualdad de oportunidades.

Massimilla Baldo nació el 12 de agosto de 1924 en Legnago, cerca de Verona (Italia), en un entorno familiar inusualmente progresista para la época –su madre y su abuela eran abiertamente feministas–. A Milla y a sus hermanas jamás se les cuestionó el derecho a estudiar, vestir pantalones o decidir libremente sobre su futuro.
Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras su familia permanecía refugiada en el campo, cayó en sus manos el libro de divulgación Alchimia del tempo nostro, cuyas páginas le despertaron la vocación de dedicarse a la física. Al finalizar la contienda, ingresó en la Universidad de Padua, donde estudió Física y se graduó en 1952 con una tesis dedicada a la captura nuclear de unas partículas subatómicas llamadas piones. Poco después, en 1953, se casó con el físico teórico Carlo Ceolin, con quien tendría a su hija Maria.
Prejuicios académicos
A pesar de su innegable talento y dedicación, los primeros pasos de su carrera tropezaron con el sexismo de la posguerra. En los años posteriores a su graduación, cuando surgían plazas de asistente universitario para las que Milla reunía conocimiento y méritos suficientes, los jefes de departamento decidían otorgárselas a compañeros varones, argumentando que ella ya estaba casada y tenía una familia. Lejos de rendirse, Milla continuó trabajando con entusiasmo en la Universidad de Padua, impulsada por el placer de investigar y generar conocimiento.
Durante la década de 1950, la física de partículas se encontraba en plena expansión. Baldo-Ceolin investigó con escasos recursos pero una enorme creatividad. Inicialmente se especializó en el estudio de los rayos cósmicos mediante el uso de emulsiones fotográficas nucleares, una técnica que le permitía registrar las huellas dejadas por las partículas subatómicas. Su investigación la llevó a participar activamente en colaboraciones internacionales como el experimento G-Stack, que proporcionó las primeras indicaciones de partículas extrañas.
El descubrimiento del hiperón anti-Lambda
Uno de los momentos más decisivos de la carrera de Baldo-Ceolin llegó a finales de los años cincuenta, cuando la física de altas energías comenzó a desplazarse hacia el uso de grandes aceleradores de partículas. Con una intuición pionera, a Milla se le ocurrió exponer las placas de emulsión fotográfica directamente a los haces de piones del acelerador Bevatron en Berkeley, Estados Unidos. Gracias a una fructífera colaboración con investigadores estadounidenses, Milla realizó los cálculos de viabilidad e interpretó correctamente las huellas impresas en las placas. Este trabajo culminó en 1958 con el descubrimiento del hiperón anti-lamba (un antihiperón es la antipartícula de un hiperón, es decir, una partícula subatómica compuesta que contiene al menos un anticuark extraño). Anti-lambda fue el primer antihiperón jamás observado, y el hallazgo fue revolucionario dentro de la física moderna, ya que demostró por primera vez que la antimateria también podía albergar la propiedad cuántica conocida como extrañeza.
A partir de este hito histórico, sus investigaciones se centraron en las interacciones débiles, las fuerzas responsables de transformaciones sutiles en el corazón de los átomos. Le fascinaba observar cómo algunas partículas sufren “oscilaciones” y se transforman en otras mientras viajan. Mediante emulsiones fotográficas y cámaras de burbujas en laboratorios líderes de EE. UU., Suiza y Rusia, Milla analizó los mesones K neutros y cargados para portar datos esenciales sobre las reglas de conservación de la materia que mantienen el equilibrio del universo.
La dama de los neutrinos
A mediados de la década de 1970, Baldo-Ceolin reorientó su interés experimental hacia otra de las grandes incógnitas de la física: los neutrinos. Estas partículas apenas interactúan con la materia y pueden atravesar enormes cantidades de la misma casi sin dejar rastro. Precisamente por eso son tan difíciles de detectar y, al mismo tiempo, tan valiosas para conocer cómo funciona la naturaleza.
Tras el hallazgo de las corrientes neutras débiles en el CERN, Milla exploró las interacciones de los neutrinos con protones y neutrones. Más tarde, lideró proyectos internacionales para investigar si los neutrinos pueden cambiar de identidad mientras viajan a gran velocidad. Su fascinación por el cosmos la llevó al Laboratorio Nacional del Gran Sasso para capturar neutrinos procedentes del Sol usando detectores de argón líquido, mientras que en Grenoble dirigió experimentos de alta precisión para comprobar si los neutrones libres podían transformarse en su propia antimateria.
En 1988, Milla dio un impulso decisivo a la ciencia global al fundar el ciclo de Talleres Internacionales sobre Telescopios de Neutrinos en Venecia. Este encuentro bianual convirtió a la ciudad de los canales en el epicentro científico mundial de la física subatómica, donde cientos de físicos de todo el planeta se reunían para discutir las fronteras entre la física de partículas y la cosmología.
Por todo ello, recibió cariñosamente el célebre sobrenombre de “la signora dei neutrini”.
Compromiso con la igualdad
Su posición en la Universidad de Padua fue creciendo a lo largo de su trayectoria. En 1963 obtuvo la cátedra de Física Superior en esta universidad, convirtiéndose en la primera mujer catedrática en esa institución desde su fundación en el año 1222. Entre 1965 y 1968 dirigió la sección paduana del Instituto Nacional de Física Nuclear, y entre 1973 y 1978 asumió la dirección del Departamento de Física de la universidad. Firme defensora del equilibrio entre la vida laboral y personal de las investigadoras, promovió la creación de la escuela infantil universitaria y transformó su hogar en Padua en un concurrido salón de debate para intelectuales, músicas y filósofos. Estudiosa y admiradora de la obra de Galileo Galilei, Milla integraba el saber científico dentro de un marco humanista universal, concibiendo la investigación como una constante ampliación de nuestra visión de las leyes de la naturaleza.
Massimilla Baldo-Ceolin recibió reconocimientos emblemáticos como el Premio Antonio Feltrinelli de la Accademia Nazionale dei Lincei en 1976, las Medallas de Oro al Mérito Cultural y Científico de Italia en 1980 y 1993, y el prestigioso Premio Enrico Fermi en 2007. Falleció el 25 de noviembre de 2011, a los 87 años.
Referencias
- Elisa Prandini, Milla Baldo Ceolin: A Golden Mimosa of Particle Physics, CTAO, 30 septiembre 2022
- Luisa Taliento, Donne nella storia: Milla Baldo Ceolin, la signora del neutrino, IO Donna, 3 marzo 2023
- Luisa Bonolis and Michael Friedlander, Massimilla Baldo Ceolin, Physics Today, 1 agosto 2012
- Giulio Peruzzi, Milla Baldo Ceolin, la signora dei neutrini, Scienza in rete Newsletter, 8 diciembre 2011
- Milla Baldo-Ceolin, Wikipedia
Sobre la autora
Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.