Svetlana Mojsov, la química que descifró la clave del Ozempic y ha luchado por su reconocimiento
Millones de personas utilizan hoy fármacos superventas para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, entre ellos Ozempic, cuya autorización ha generado interés y controversia a nivel mundial. En el origen de esta revolución terapéutica se sitúa el trabajo de la química yugoslavo-estadounidense Svetlana Mojsov (1947), quien lideró algunas de las primeras investigaciones en la década de 1980. Mojsov descubrió la secuencia activa de una hormona intestinal, GLP-1, que estimula al páncreas a liberar más insulina cuando el nivel de azúcar en la sangre es elevado. Sus investigaciones fueron esenciales para comprender el funcionamiento de esta molécula y sentaron las bases para el desarrollo posterior de medicamentos; sin embargo, su nombre se borró de los relatos sobre este descubrimiento, y la científica ha tenido que luchar para recuperarlo.

Svetlana Mojsov nació el 8 de diciembre de 1947 en Skopje, capital actual de Macedonia del Norte. Tras mudarse su familia a Belgrado (Serbia), la joven descubrió su pasión por la ciencia en la escuela secundaria. Estudió Química Física en la Universidad de Belgrado, donde se graduó en 1971. Al año siguiente dio un giro hacia la bioquímica al ingresar en el programa de doctorado de la Universidad Rockefeller en Nueva York. Allí trabajó junto a Bruce Merrifield –quien sería Premio Nobel de Química en 1984– en la síntesis de péptidos en fase sólida. Mojsov se especializó en sintetizar glucagón, una hormona peptídica que produce el páncreas y es clave en la regulación del azúcar en la sangre. Svetlana logró con éxito obtener glucagón cristalino puro, una tarea que muchos expertos consideraban técnicamente imposible. La formación adquirida en esta etapa fue decisiva para su trayectoria, ya que no solo aprendió a fabricar las moléculas, sino también a utilizarlas como herramientas para investigar procesos biológicos.
En 1983 se trasladó a Boston, al Hospital General de Massachusetts, donde dirigió una instalación especializada en la síntesis de péptidos. Aunque su puesto técnico era de apoyo, le permitió disponer de un espacio para investigar, y fue allí donde comenzó la investigación que acabaría vinculándola a uno de los mayores avances farmacológicos de las últimas décadas.
Enigma en el intestino: descubrimiento de la hormona GLP-1
Por aquel entonces ya se sabía que el glucagón participaba en la regulación del nivel de glucosa en la sangre, y también que el gen que codifica esta molécula contenía información para producir otras hormonas peptídicas. Una de ellas era el péptido similar al glucagón tipo 1 o GLP-1 (de sus siglas en inglés, glucagon-like peptide), cuya secuencia de 37 aminoácidos había sido descifrada en el laboratorio de Joel Habener, sin identificar su forma activa ni su función biológica exacta. Se sospechaba que podía tratarse de una incretina, es decir, una hormona gastrointestinal capaz de estimular al páncreas para liberar insulina y reducir el nivel de azúcar en la sangre.
Mojsov analizó meticulosamente la secuencia genética de GLP-1 y detectó algo que otras personas habían pasado por alto: una posible señal que indicaba dónde podía cortarse la molécula para liberar una forma más corta y activa de la proteína. Propuso que la molécula funcional no tenía los 37 aminoácidos inicialmente considerados, sino 31 –secuencia conocida como GLP-1(7-37)–. Para comprobarlo, sintetizó diferentes fragmentos de péptido, produjo herramientas experimentales para detectar la secuencia de interés y estudió su presencia en tejidos intestinales de rata.
En 1986, Mojsov publicó que GLP-1(7-37) estaba presente de manera natural en el intestino. Posteriormente, experimentos realizados con Gordon Weir y el propio Habener, demostraron que cantidades mínimas de GLP-1 sintético estimulaban masivamente la liberación de insulina en páncreas de rata. Finalmente, en 1992, utilizando el péptido sintetizado por Mojsov, el equipo del Hospital General de Massachusetts realizó las primeras pruebas clínicas en humanos y confirmó que GLP-1 reducía de forma segura el azúcar en sangre tanto en personas sanas como en diabéticas, abriendo las puertas a nuevas terapias. Con el tiempo, empresas farmacéuticas como Novo Nordisk y Eli Lilly han desarrollado fármacos superventas que emulan la acción de esta hormona.
Batalla legal por el reconocimiento
A principios de la década de 1990, Mojsov regresó a Rockefeller en Nueva York para incorporarse al laboratorio del inmunólogo Ralph Steinman, donde continuó estudiando el GLP-1 y el glucagón desde perspectivas fisiológicas y evolutivas.
En 1996 supo que su nombre había sido excluido de las patentes sobre GLP-1 concedidas a Joel Habener como único inventor. Sorprendida, Mojsov decidió emprender una dura batalla legal para que se corrigiera la autoría de los inventos desarrollados conjuntamente en el Hospital General de Massachusetts. En 2006, la oficina de patentes estadounidense y el hospital rectificaron, incluyéndola como coinventora en las patentes licenciadas a Novo Nordisk –fabricante de Ozempic–. Durante los diez años de litigio y desgaste profesional, Mojsov mantuvo un perfil discreto en el laboratorio de Steinman.
El estallido comercial de fármacos para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad reavivó el interés por el descubrimiento de GLP-1. No obstante, los primeros grandes premios internacionales otorgados a finales de la década de 2010 y principios de la de 2020 volvieron a excluir a Svetlana, premiando únicamente a sus colaboradores masculinos. Varios artículos en revistas científicas tergiversaron o minimizaron el trabajo de la científica, ante lo cual decidió alzar la voz para pedir que se corrigieran. Tanto Cell como Nature lo hicieron; cuando un periodista de la revista Science descubrió su historia, escribió un artículo sobre lo ocurrido.
La campaña de Mojsov por la integridad científica dio frutos y, a partir de 2023, recibió un aluvión de prestigiosos premios internacionales que restauraron la justicia histórica, como el Premio Princesa de Asturias, el Premio Albert Lasker, el Premio Tang, el Premio Breakthrough, el Premio Fronteras del Conocimiento y su incorporación a la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.
Mojsov celebra el impacto de su trabajo al saber que con él ha ayudado a millones de personas, pero mantiene una firme postura ética: aboga por el uso de los fármacos con fines exclusivamente médicos –no estéticos–, defiende la necesidad de encontrar formas de que los medicamentos estén ampliamente disponibles a precios asequibles, y pide cautela ante las investigaciones que estudian sobre los efectos de GLP-1 para tratar otras patologías neurológicas y cardiovasculares.
Referencias
- Svetlana Mojsov, la científica que descubrió la hormona GLP-1 usada en medicamentos contra la diabetes e inyecciones para bajar de peso (y que casi borran de la historia), Witness History BBC, 15 noviembre 2025
- Jennifer Couzin-Frankel, Her work paved the way for blockbuster obesity drugs. Now, she’s fighting for recognition, Svetlana Mojsov helped discover the hormone GLP-1. Why has she been excluded from its history?, Science, 8 septiembre 2023
- Manuel Ansede, Svetlana Mojsov, química: “No sé si me borraron de la historia del Ozempic por ser una mujer”, El País, 6 junio 2024
- Svetlana Mojsov, National Academy of Sciences
- Svetlana Mojsov, Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento
- Svetlana Mojsov, Premio Princesa de Asturias
- Svetlana Mojsov, Wikipedia
Sobre la autora
Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.