Claudia Zendejas-Morales: «Investigar es sostener la curiosidad y cuidarla»
Claudia Zendejas-Morales es física e ingeniera en computación. Ha cursado dos MicroMasters en Tecnologías Cuánticas por Purdue University y es desarrolladora certificada de Qiskit y Qiskit Advocate. Su trabajo y participación comunitaria han sido reconocidos internacionalmente al ser seleccionada en el Quantum 100 de la UNESCO en el marco del International Year of Quantum Science and Technology (IYQ 2025).
Ha colaborado como mentora en proyectos vinculados a IBM Quantum y ha participado como instructora y asistente de docencia en cursos de QWorld, incluyendo colaboraciones con la Universidad de Letonia, y ha coordinado el programa QClass23/24. También formó parte del Quantum Computing Mentorship Program de QOSF y del PSI Start Program del Perimeter Institute, y fue asistente de docencia en el curso de Computación Cuántica de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Actualmente es co-coordinadora del área de QEducation en QWorld y realiza estudios de posgrado en Quantum Information Science en la Universidad de Copenhague. Sus intereses se centran en la información cuántica teórica y en los fundamentos matemáticos de la computación cuántica.

1. ¿Cuál es tu área de investigación?
Mi área de investigación es la información cuántica y la computación cuántica, principalmente desde un enfoque teórico. Me interesa entender los límites fundamentales de lo que se puede (y no se puede) hacer con sistemas cuánticos y cómo recursos como el entrelazamiento o la coherencia se traducen en ventajas (y también en restricciones) cuando queremos implementar algoritmos y circuitos en la práctica.
2. ¿Por qué te dedicas a ella?
Me dedico a esto porque encontré un lugar donde se juntan tres cosas que siempre me han gustado: la física, las matemáticas y la computación. Empecé en la ingeniería y el desarrollo de software, pero cuando hice la transición a Física y tomé mi primer curso formal de mecánica cuántica, me hizo «clic» que lo cuántico no solo es extraño y fascinante, sino que también te obliga a pensar desde otra perspectiva sobre qué se puede y qué no se puede hacer. Me gustó que muchas intuiciones que damos por sentadas en lo clásico dejan de funcionar y, aun así, es posible construir respuestas sólidas con herramientas rigurosas. Esa combinación de sorpresa e intuición con rigor fue lo que me terminó de enganchar.
Además, me encanta que en información cuántica una idea abstracta puede volverse algo muy concreto. Por ejemplo, al trabajar en compilación y síntesis de compuertas cuánticas, he podido comprobar que usar la estructura matemática (como la geometría de ciertos grupos) no es solo un lenguaje elegante, sino una guía para construir mejores aproximaciones y entender por qué funcionan. Ese tipo de conexiones entre teoría y construcción es lo que me hace disfrutar este campo, porque combina creatividad con precisión: imaginar nuevas formas de plantear un problema y, al mismo tiempo, explorar hasta dónde podemos llegar.
3. ¿Has tenido alguna figura de referencia en tu trayectoria?
En mi trayectoria no he tenido una figura de referencia en el sentido tradicional, porque cuando estudiaba Física no tenía cerca a investigadoras o investigadores que trabajaran específicamente en información o computación cuántica. En lugar de eso, mis referentes fueron apareciendo a través de comunidades en línea, donde encontré un ambiente muy generoso para aprender, hacer preguntas y conectar con gente que ya estaba en el área.
Un ejemplo muy importante para mí ha sido Abuzer Yakaryilmaz, fundador de QWorld, una organización sin fines de lucro enfocada en educación en computación cuántica. Yo construí mis bases con sus cursos y, con el tiempo, me involucré más: participé como mentora y asistente de docencia, colaboré en el desarrollo de materiales y actualmente formo parte del departamento de educación (QEducation). En particular, coordinar y dar seguimiento a actividades de un programa largo como QClass23/24 me ayudó a entender lo valioso que es aprender en comunidad y acompañada.
También he tenido referentes gracias a programas de mentoría más formales. Conocí a Jakob Kottmann a través del programa de mentorías de la Quantum Open Source Foundation y trabajar con él fue uno de mis primeros acercamientos a la investigación en computación cuántica, además de enseñarme el valor del trabajo abierto y colaborativo. En otra mentoría, dentro de OneQuantum (Women in Quantum), conocí a Denise Ruffner: con ella aprendí mucho sobre habilidades humanas (soft skills) y, sobre todo, a tomarme en serio que las mujeres tenemos un lugar en este campo.
Y, por supuesto, también tengo referentes «a la distancia» por sus aportaciones científicas. Por ejemplo, Peter Shor me inspira mucho porque, desde las matemáticas, ayudó a marcar el rumbo de toda el área con el algoritmo de Shor, y eso me motiva a seguir un camino en el que el rigor teórico pueda abrir posibilidades nuevas.
4. ¿Qué te gustaría descubrir o solucionar en tu campo?
Me gustaría contribuir a que, con el tiempo, sea posible comprobar de manera clara y convincente la llamada ventaja cuántica en tareas bien definidas y relevantes, pero desde un ángulo muy concreto: entender qué condiciones la hacen posible y qué se necesita para alcanzarla en la práctica. En particular, me interesa estudiar cómo mejoran (o se pierden) esas ventajas cuando imponemos restricciones realistas, como ruido, operaciones disponibles, profundidad del circuito o tolerancias de error, y convertir esas preguntas en límites y comparaciones precisos.
En ese camino, me gustaría contribuir desarrollando y afinando herramientas que ayuden a cerrar la brecha entre la teoría y lo implementable, por ejemplo, mediante mejoras en algoritmos y en la compilación, así como mediante criterios o benchmarks que permitan evaluar con honestidad qué tan cerca estamos. Lo pienso como ir poniendo piezas: resultados parciales, cotas, métodos y construcciones que, sumados a los de muchos otros investigadores, hagan cada vez más alcanzable demostrar algo así de forma robusta.
5. ¿Qué consejo darías a quien quiera adentrarse en el mundo de la investigación?
Mi consejo sería no esperar a que el camino “ideal” aparezca completo desde el inicio. A veces parece que no hay una ruta clara para entrar a la investigación, pero casi siempre existen alternativas: buscar proyectos pequeños, comunidades, mentorías, seminarios, colaboraciones, o espacios donde se pueda participar en línea si viajar es una limitante. Con tiempo y constancia, suelen abrirse las puertas necesarias para seguir aquello que a una le apasiona.
También diría que siempre es válido preguntar. Habrá ocasiones en las que no llegue respuesta, pero eso no significa que la pregunta estuviera mal. Preguntar, pedir ayuda y buscar retroalimentación es parte del proceso, y nadie aprende a investigar en aislamiento.
Y si en algún momento faltan conocimientos, hoy hay muchísimas formas de aprender: recursos gratuitos o de bajo costo, cursos remotos, notas, libros, videos y repositorios abiertos. Lo importante es que las ganas de aprender no se apaguen. Al final, investigar es sostener la curiosidad y cuidarla, como cuando éramos niñas descubriendo el mundo, pero ahora con paciencia, disciplina y herramientas para entenderlo mejor.