Sameera Moussa, la física nuclear defensora de los «Átomos para la paz»

Vidas científicas

Mi deseo es que el tratamiento nuclear del cáncer esté tan disponible y sea tan barato como la aspirina.

Sameera Moussa
Sameera Moussa. Fuente: Royal News.

Sameera Moussa nació el 3 de marzo de 1917 en Gharbia, en el norte de El Cairo, en Egipto. Se sabe poco sobre su infancia, aunque se conoce que su madre falleció de cáncer cuando Sameera era muy joven; esta tragedia familiar la llevaría a promover posteriormente el uso de la radiación en tratamientos oncológicos.

Tras la muerte de su madre, junto a su padre, fue a vivir a El Cairo. Allí creció y asistió a la escuela primaria y secundaria. Sus excelentes notas le hubieran permitido estudiar una ingeniería, pero ella prefirió ingresar a la Facultad de Ciencias de la Universidad de El Cairo.

Formación en radiología

En 1939, se graduó tras investigar los efectos de la radiación de rayos X en diversos materiales. El físico Moustafa Mousharafa, decano de la Facultad de Ciencias en aquel momento, pensó que Moussa tenía un gran potencial y la ayudó a convertirse en profesora de este centro, incluso antes de completar su doctorado.

A mediados de la década de 1940, Moussa viajó al Reino Unido para terminar su doctorado. Defendió su tesis doctoral (A study of the dependence on wall material of the ionization produced within a cavity by high voltage radiations and an investigation of a possible method of measuring the radiation quality) en la Universidad de Londres en 1948.

Gran parte de su investigación en energía nuclear se centró en aplicaciones médicas. Entre otros, deseaba acortar los tiempos de exposición de los pacientes a los rayos X y mejorar la flexibilidad de los haces de rayos X. En ese momento, esta tecnología generaba numerosos costes.

Además, Moussa trabajó como voluntaria en varios hospitales para ayudar a tratar a pacientes con cáncer: se convirtió en una muy valorada física médica.

Átomos para la paz

Moussa promovía los usos pacíficos de la energía nuclear, fomentando su utilización en los avances médicos. Creía en los Átomos para la paz, lema que fue posteriormente adoptado por el presidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower en un famoso discurso de 1953.

En la década de 1950, Moussa viajó a Estados Unidos, a la Universidad de Misuri, invitada como especialista en física nuclear, para continuar con sus investigaciones. Se le permitió visitar algunas instalaciones nucleares del país, hecho que provocó alguna controversia al tratarse de una extranjera. Le ofrecieron la ciudadanía estadounidense y varias oportunidades de trabajo, pero las rechazó. Ella quería regresar a su país: «Egipto, mi amada patria, me está esperando».

Lamentablemente, nunca regresó a Egipto; falleció el 5 de agosto de 1952, con tan solo 35 años, en un misterioso accidente automovilístico. Algunas fuentes afirman que se trató de un asesinato para evitar que sus conocimientos sobre energía nuclear llegaran a Egipto y pudieran emplearse en fabricar armas nucleares. Se desconoce si esta hipótesis es cierta.

Como la mayor parte de su trabajo estaba escrito en árabe, nunca se publicó oficialmente, lo que eclipsó la relevancia de sus investigaciones. A pesar de toso, ha recibido numerosos reconocimientos en su país.

Era una mujer egipcia brillante, patriótica y poderosa. Estamos muy orgullosos de ella. La vemos como un hermoso rostro egipcio, una mente brillante que sentó las bases para el tratamiento del cáncer mediante radiación y una egipcia leal que insistió en regresar a casa con los resultados de sus investigaciones tras su beca en los Estados Unidos. Además, la vemos hablando en contra de las armas nucleares en una época en la que la gente estaba aterrorizada por las amenazas de las armas nucleares.

Maha Metawei, Electronics Research Institute en El Cairo

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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