Evelyn Berezin, la informática y emprendedora que enseñó a los ordenadores a reservar vuelos

Vidas científicas

Evelyn Berezin.

Aunque hoy cuesta imaginar cualquier área de la actividad humana donde no haya un componente digital, los primeros ordenadores tenían una finalidad militar y académica exclusivamente. Fueron algunos programadores y emprendedores los que vieron y aprovecharon su potencial también en el área de los negocios. Evelyn Berezin fue una de ellas, diseñadora del primer procesador de textos aplicado al mundo financiero y de las empresas, y una de las desarrolladoras de los primeros sistemas computacionales de reserva de vuelos para aerolíneas.

Y eso que, en un momento dado, su opción laboral fue la bolsa de Nueva York, un mundo en el que fue rechazada porque «el lenguaje del parqué no estaba hecho para los oídos de una mujer», contaría ella años después, añadiendo que en aquel momento no supo cómo responder: «En ese momento las mujeres ni siquiera sabíamos cómo objetar cuando nos trataban como idiotas».

Quiso estudiar Física y a la segunda fue la vencida

Berezin nació en el Bronx, Nueva York, en 1925, en una familia de inmigrantes judíos procedentes de Rusia. Se graduó en el instituto y comenzó los estudios universitarios a los 16 años, en junio de 1941. Optó por estudiar Económicas, en vez de Física que era lo que realmente le gustaba, porque se consideraba una opción más adecuada para una mujer.

Tras la Segunda Guerra Mundial, una beca para la Universidad de Nueva York le dio una nueva oportunidad de estudiar Física. Durante el día trabajaba como asistente en el Departamento de Reología (la rama de la física que estudia la deformación de los materiales al aplicárseles una fuerza determinada) de la división de Investigación de la International Printing Company, y por las noches iba a clases. Logró su título de licenciada en 1946.

Empezó a investigar en esa misma universidad con una beca de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos. En 1951 aceptó un trabajo en la Corporación de Computación Electrónica como jefa del Departamento de Diseño Lógico. En esta empresa, y en las que luego la adquirieron, Berezin desarrolló varios programas con aplicaciones muy diversas como por ejemplo hacer cálculos precisos para la Armada, controlar la distribución de revistas y lo que hoy se considera el primer programa de ofimática. En 1960 fue rechazada para trabajar en la bolsa, a pesar de tener el perfil más adecuado para el puesto.

Sesenta ciudades conectadas y respuestas en un segundo

En 1967 cambió de compañía y fue contratada por Teleregister, que antes había sido una división de la Western Union. En ella, algunos desarrolladores habían logrado montar uno de los primeros sistemas de reservas para aerolíneas, a partir de un tubo de vacío e interruptores mecánicos activados con electricidad, un sistema de capacidad limitada y que fallaba con frecuencia. Utilizando la novedosa tecnología de los transistores, Berezin desarrolló un sistema computarizado de reservas para la aerolínea United Airlines, que fue uno de los mayores desarrollos hasta el momento: recibía información de hasta sesenta ciudades al mismo tiempo y respondía en 1 segundo, y no tuvo ningún fallo del sistema central en los once años que estuvo en funcionamiento.

En 1968 Berezin tuvo la idea de aprovechar el potencial que daba la computación para simplificar el trabajo de secretariado, y fundó su propia compañía, que llamó Redactron Corporation, que con el tiempo cotizaría en bolsa y lanzaría decenas de sistemas operativos. Su producto estrella sería el Data Secretary, un ordenador del tamaño de una nevera que no tenía pantalla, pero sí un teclado y una impresora.

Evelyn Berezin y su procesador de texto.

La única directiva de una empresa tecnológica

No era en absoluto frecuente que una mujer dirigiese una empresa dedicada a la tecnología. En un artículo publicado en 1976 sobre cien mujeres altas directivas, solo Berezin lo era en una empresa de este sector. A pesar de su éxito (cuando nació tenía solo nueve empleados, y en 1975 empleaba ya casi a quinientas personas entre desarrolladores y un gran equipo de marketing), las crisis económicas de los años 70 terminaron obligando a vender el negocio a una empresa más grande. Berezin siguió al frente, incluso después de la adquisición, hasta 1979.

Berezin participó después en distintos grupos de inversión y estuvo en la junta de empresas y asociaciones que formaron parte del incipiente sector de las empresas tecnológicas. Su labor como desarrolladora y como emprendedora tecnológica fue reconocida entre otras con doctorados honorarios por la Universidad Adelphi y la Universidad del Este de Michigan y con su inclusión en varios Salones de la Fama de la Tecnología.

Junto a su marido, creó varios programas de becas para ayudar a estudiantes que quisieran cursar estudios universitarios en campos científicos o tecnológicos en varias universidades, así como un programa de financiación para el Departamento de Lingüística de la Universidad de Stony Brook, donde su marido había hecho su tesis. Berezin murió de cáncer en 2018.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Benavente (@galatea128) es periodista.

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