Betsi Cadwaladr, enfermera de la guerra de Crimea

Vidas científicas

No me gustó el nombre de Nightingale. Cuando escucho un nombre por primera vez, soy capaz de intuir los sentimientos que provocará en mí la persona que lo lleva.

Betsi Cadwaladr. Fuente: British Library.

Estas palabras son de Betsi Cadwaladr (1789-1860), que trabajó como enfermera en la Guerra de Crimea (1853-1856) junto a Florence Nightingale, reconocida precursora de la enfermería moderna. No tan conocido es el hecho de que Betsi, de origen humilde y sin formación académica, se enfrentó a y cuestionó los métodos de Florence, de modales exquisitos y formada en enfermería. Las confrontaciones entre ambas enfermeras, tan diferentes en edad, clase social y educación, resultaron determinantes para la profesionalización del oficio.

De origen humilde

Elizabeth «Betsi» Cadwaladr nació el 24 de mayo de 1789 en una granja de Llanycil, cerca de Y Bala, al norte de Gales, en el seno de una familia muy religiosa cuyo padre era pastor metodista. Tenía quince hermanos y su madre falleció cuando ella tenía cinco años. Ahogada por el asfixiante ambiente familiar e impulsada por su naturaleza rebelde, Betsi se escapó de casa a los nueve años. Consiguió trabajo como sirvienta en un hotel; a los catorce años volvió a huir, esta vez a Liverpool, donde trabajaría como empleada doméstica. Realizó trabajos similares aquí y allá, tanto en Reino Unido como en Europa. En algún momento de su vida cambió su apellido a Davis, haciéndose llamar Elizabeth Davis, porque era más fácil de pronunciar.

La inestabilidad laboral no le impidió disfrutar de una de sus grandes pasiones: viajar. Estuvo en Francia durante la batalla de Waterloo, donde quedó profundamente conmovida por la situación en la que se encontraban los heridos del campo de batalla. En 1820, con treinta y un años y de vuelta a Y Bala, consiguió trabajo como sirvienta de un capitán de barco. De esa forma viajó alrededor del mundo durante años. Asia, Australia o África fueron algunos de los continentes que pudo explorar mientras servía al capitán y cuidaba de los enfermos a bordo, a pesar de carecer de formación específica.

El oficio de enfermera

De vuelta en el Reino Unido, Betsi decidió aprender el oficio de enfermera en Guy’s, un hospital de Londres. En 1853, profundamente impresionada por los horrores de la guerra, y a pesar de que para entonces ya había cumplido los sesenta años, decidió presentarse como voluntaria para cuidar de los soldados en Crimea. Fue destinada a un hospital de Selimiye, Turquía, gestionado por Florence Nightingale. Se conocieron y empezaron los desencuentros. La diferencia de clases entre ambas mujeres representó el mayor obstáculo a su entendimiento: ni Betsi, impulsiva e intuitiva, quería cumplir con las múltiples reglas y procedimientos burocráticos establecidos por su jefa, ni Florence, amante de las normas y reglamentos, estaba dispuesta a permitir que una mujer cualquiera, de clase obrera y sin formación universitaria, fuera a sugerirle cómo hacer.

Litografía de 1856 del interior del cuartel habilitado como hospital durante la guerra de Crimea.
Fuente: Wikimedia Commons.

Cadwaladr acabó trasladándose a la región de Balaclava para cuidar de los soldados heridos en primera línea de combate. Allí pudo desarrollar todo su potencial para responder instintivamente a las necesidades de los heridos; desde cocinar menús reconfortantes que les ayudarían a recuperarse, hasta conseguir limpiar y curar heridas en condiciones nada higiénicas. Fue a base de resultados satisfactorios cómo, poco a poco, Betsi fue consiguiendo la aprobación de Florence, quien acabaría incluyendo algunas de las pautas de Cadwaladr en su primer modelo conceptual de enfermería.

Betsi enfermó de cólera y disentería y tuvo que abandonar Balaclava en 1855, un año antes de que acabara la guerra. De vuelta a Londres, vivió con su hermana y escribió sus memorias, Autobiography of Elizabeth Davis (1857), reeditadas en 2015 como Betsi Cadwaladr: A Balaclava Nurse.

Elizabeth «Betsi» Cadwaladr murió en Londres el 17 de julio de 1860, en condiciones de extrema pobreza y casi olvidada. La enterraron junto a otras cuatro personas en una fosa común de Abney Park, al noreste de la ciudad.

Reconocimiento a una vida desconocida y fascinante

La figura y contribuciones de Cadwaladr no se vieron reconocidas hasta casi dos siglos después de su fallecimiento.

Placa conmemorativa en honor de Betsi Cadwaladr. Fuente: Wikimedia Commons.

En 2012, el Royal College of Nursing, el sindicato de enfermería en Reino Unido, reconoció su labor situando una placa conmemorativa en su honor junto a su tumba. La profesora Donna Mead, Decana de la Facultad de Salud, Deporte y Ciencia de la Universidad de Glamorgan y gran conocedora de la vida de Betsi, fue una de las principales impulsoras de este reconocimiento.

En 2016, Betsi Cadwaladr fue incluida en la lista de las 50 personas galesas más relevantes de todos los tiempos, por delante de otras personas destacadas como el cantante Tom Jones, el actor Anthony Hopkins, T.E. Lawrence (de Arabia) o Ivor Novello.

Actualmente, su nombre se asocia a la Betsi Cadwaladr University Health Board, la organización sanitaria más grande de Gales.

Referencias

Sobre la autora

Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.

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