Mujeres de ciencia… ficción

Ciencia y más

Cuando vemos una película, ¿pensamos en la compositora de la banda sonora? ¿Pensamos en la autora de los efectos sonoros tan característicos si la «peli» es de ciencia ficción? Nos han vendido que la historia del cine, excluyendo a las actrices, está hecha por hombres; una historia también escrita por hombres. Sin embargo, fueron muchas las directoras, las guionistas, las operadoras de cámara, las compositoras, etc. que contribuyeron al desarrollo de la industria del cine. Entre estas compositoras, las de bandas sonoras para películas de ciencia ficción fueron realmente rompedoras, sobrepasaron los límites establecidos y transgredieron las normas de los arreglos orquestales tradicionales.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo. Bebe Barron, Daphne Oran, Delia Derbyshire y Wendy Carlos.
Composición realizada con imágenes de diversos artículos.

La primera composición de música electrónica para el cine

Cuando el cine era mudo, en las salas siempre había alguien tocando algo parecido a una banda sonora. Lo más habitual era música de piano. Entre esas personas hubo muchas mujeres. Algunas de estas pioneras no se limitaban a tocar piezas de acompañamiento, sino que componían e ideaban métodos para sincronizar imagen y sonido. Estas mujeres ponían música a todo tipo de películas, desde melodramas de época hasta historias de terror, fantasía o ciencia ficción. En cuanto a este último género, no fue hasta la década de 1950 cuando se crearon sonidos genuinos pensados expresamente para estas películas.

Si consultamos la historia del cine, comprobamos que la primera banda sonora electrónica fue la de Planeta prohibido (Forbidden Planet, 1956). La visionaria Bebe (Charlotte May Wind, 1925-2008) y su esposo Louis Barron (1920–1989) crearon esta primera partitura totalmente electrónica para una película comercial mucho antes de que se usara el término «efectos de sonido de ciencia ficción».

La banda sonora de Planeta prohibido es el resultado de grabadoras en bucle, moduladores de anillo, osciladores electrónicos, reverberadores de resorte (reverbs) y un pequeño apartamento de Manhattan lleno de instrumentos electroacústicos hechos a mano. «No sé cómo funcionamos con tanta libertad… Realmente no lo sé. No había reglas ni historia de la música electrónica hasta ese momento», dijo Bebe en una entrevista en 1997.

A lo largo de las décadas de 1950 y 1960, continuó componiendo para cine experimental y películas de arte, cortando cintas de cassette con John Cage, y es considerada una de las personas más influyentes en la historia de las bandas sonoras cinematográficas.

Aunque hoy estos efectos nos parezcan normales en el contexto de la ciencia ficción, en su momento fueron cuestionados. En los créditos de Planeta prohibido debería figurar Electronic Music by Louis and Bebe Barron, pero la American Federation of Musicians consideró que eso no era música y tuvieron que cambiarlo por Electronic Tonalities. El sindicato de músicos no admitió a los Barron y eso les cerró la posibilidad de optar a premios como los Oscars.

El sonido de Planeta Prohibido se emitió en estéreo, algo muy raro en las salas de cine de los cincuenta. La propia Bebe decía que los espectadores se emocionaban tanto que aplaudían cada efecto sonoro. Así fue como se aseguró la asociación de la música electrónica con la ciencia ficción para el resto de la historia cinematográfica.

Daphne Oram y sus espeluznantes sonidos

Daphne Oram (1925–2003) nació en un pequeño pueblo inglés. Durante su infancia y adolescencia estudió piano y composición y ayudó a su hermano a construir transmisores y receptores de radio. A los 17 años, le ofrecieron una plaza en el Royal College of Music, una prestigiosa institución en la que era difícil entrar. La rechazó para trabajar de ingeniera de sonido en la BBC. Estaba más interesada en las máquinas que en la música tradicional. Durante una visita profesional a la RTF (la radiotelevisión pública francesa), Daphne conoció a Pierre Schaeffer, el padre de la música concreta. Desde entonces, se centró en crear música electrónica usando mesas de mezclas, osciladores y su propio sintetizador, el Oramics. Con él inventó una técnica en la que los dibujos se traducían a sonidos. Esta forma de síntesis de sonido era un método de composición musical que alimenta un alfabeto de símbolos en papel a través de una máquina que luego los sintetiza en efectos sonoros en una cinta electrónica. Por este motivo, se la considera la primera mujer en diseñar y construir un instrumento musical electrónico (también fue la primera mujer en montar un estudio electrónico de forma independiente). Su trabajo para la ciencia ficción se desarrolló sobre todo en la televisión y en la radio.

Máquina Oramics. Wikimedia Commons.

Mientras estuvo en la BBC, Daphne se abrió camino comenzando como ingeniera de estudio junior (no muy diferente a una becaria en un estudio de grabación actual) hasta llegar a gerente de estudio de música. Fue entonces cuando dejó claros sus deseos de expandir el enfoque de la música electrónica en la BBC.

Quizá Daphne debería ser llamada la madrina de la música electrónica británica. Fue la primera ingeniera de sonido y directora del Taller Radiofónico de Efectos Sonoros de la BBC en 1958, una época en la que la música electrónica estaba en sus inicios. El estilo de Oram ha sido descrito como música ruidosa temprana, minimalista, abstracta y precursora del drone ambiental moderno. «En mi trabajo, no me preocupo por sintetizar sonidos orquestales, tenemos orquestas excelentes para hacer esos sonidos. Mi interés es hacer nuevos sonidos que sean musicales».

Delia Derbyshire y Doctor Who

La pionera de la música electrónica Delia Derbyshire (1937-2001) es conocida por ser la autora del tema de Doctor Who en 1963, un programa de la BBC que se sigue emitiendo en la actualidad con brillantes giros contemporáneos. Esta memorable melodía de sirena-zumbido-zumbido-eeee se convirtió en la primera partitura electrónica que se utilizó en un programa de televisión.

Sin la participación de ningún músico, creó cada parte meticulosamente en una cinta mono utilizando técnicas como generadores de ruido blanco filtrado, osciladores de señal ajustados manualmente y una máquina a la que le gustaba llamar «wobbulator» (el sonido de la sirena no es un theremín, como creen muchas personas). También con comienzos en el Taller Radiofónico de la BBC, Delia componía música electrónica para la radio y bandas sonoras para cientos de películas, documentales y presentaciones televisivas de vanguardia. Su fundamental biblioteca de sonidos allanó el camino para colaboraciones con los primeros aficionados, como los músicos de rock Pink Floyd, Yoko Ono, Brian Jones y The Beatles.

Delia siempre había vivido en una zona en la que era habitual oír sirenas de alarma, por lo que creció fascinada por los sonidos de la Segunda Guerra Mundial. En la universidad, se graduó en música y matemáticas. Como a Bebe y a Daphne, le interesaban el arte y la ciencia por partes iguales. Quería ser ingeniera de sonido, no intérprete, que hubiera sido la elección más fácil en la década de 1950.

Cuando terminó su formación académica, su objetivo era conseguir un trabajo en los estudios de grabación de Decca Records, pero le dijeron que no contrataban a mujeres. Para ganar algo de dinero, estuvo una temporada dando clases de música y matemáticas y trabajando en temas de publicidad musical. En los años sesenta consiguió entrar en la BBC, allí se enteró de que existía el Taller Radiofónico y solicitó un empleo en él. Este fue uno de los primeros departamentos de televisión dedicado a los efectos sonoros. Se fundó gracias a un grupo de ingenieros de sonido, compositores, productores y ejecutivos de la BBC, entre ellos Daphne Oram. A Delia le llamaban la atención las máquinas y la tecnología, pero también los sonidos de la vida cotidiana. Grababa muchos sonidos de la naturaleza y del entorno urbano o doméstico que luego manipulaba para conseguir efectos curiosos.

La banda sonora más famosa de la historia de la ciencia ficción televisiva no habría existido sin ella: Doctor Who. Aunque la partitura de los créditos de Doctor Who es de Ron Grainer, un compositor australiano que trabajaba para la BBC, fue Delia quien le dio forma. Ron escribió las notas básicas de la melodía en una página y la envió desde Portugal, donde vivía, dejando todo el trabajo al Taller Radiofónico de la BBC. Delia recibió el encargo con entusiasmo, porque una partitura tan escueta le daba libertad para crear lo que ella quisiese. Ron Grainer se quedó asombrado cuando escuchó el tema por primera vez y pidió a la BBC que en los créditos constase el nombre de ambos, porque él no había hecho gran cosa. La BBC se negó por cuestiones de políticas internas sobre cómo debían incluirse los compositores en los títulos de crédito.

En los años sesenta, cuando todavía trabajaba en la BBC, Delia fundó Unit Delta Plus, un grupo que se dedicaba a crear música electrónica y a promocionarla. Grabaron temas y tocaron en algunos festivales de música electrónica y experimental. Aunque no dejó nunca de hacer música, entre los años 1970 y el 2000 no publicó prácticamente nada. En 2001 volvió durante un breve lapso de tiempo a la esfera pública, pero ya estaba muy consumida por el alcoholismo y murió ese mismo año debido a un fallo renal. Su legado no es solo importante para la ciencia ficción: algunos de los músicos electrónicos más conocidos, como Aphex Twin, Chemical Brothers y Orbital, la citan como una de sus mayores influencias.

Wendy Carlos y Tron

Wendy Carlos (1939) es una compositora que podríamos definir como mítica; desde su trabajo con Stanley Kubrick en La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971) y El resplandor (The Shining, 1980) hasta su éxito anterior con Switched-On Bach de 1968, un álbum de música de Johann Sebastian Bach interpretado en el sintetizador Moog (que ella ayudó a desarrollar) e incluso una adaptación de Pedro y el lobo de Prokofiev con «Weird Al» Yankovic, el trabajo de Carlos es cuando menos, icónico. Pero quizás lo más interesante sea su partitura para la épica Tron de Disney de 1982, donde tuvo la oportunidad de experimentar con la combinación de música electrónica y una orquesta, perfecta para una película en la que una persona pasa del mundo real al interior de un ordenador. Carlos incluso hizo nuevos programas de ordenador para hacer frente a las demandas de la partitura, en concreto, porque la música resultante de las breves sesiones de grabación de la orquesta era de menor calidad que la que ella necesitaba. Sin embargo, su partitura para Tron es una maravillosa síntesis de ambos elementos con un tema noble y delicado.

No es una casualidad que las partes más recordadas de las dos películas de Tron sean las que llevan sus acordes.

Trabajó junto a Bob Moog mientras desarrollaba sus primeros sistemas modulares. Sin sus aportaciones y su guía (tenía un título en física y música de Brown), es posible que los sistemas modulares de Moog nunca se hubieran convertido en los iconos de hoy. Switched-On Bach le valió a Wendy tres premios Grammy. Más tarde, fue elogiada por sus triunfos en la banda sonora de La naranja mecánica, El resplandor y Tron. Wendy no solo fue una de las primeras increíbles autoras en el mundo de la música electrónica, sino que también fue una de las primeras personas conocidas que hizo pública su condición transgénero.

Son muchas más las mujeres que han contribuido y contribuyen a la historia del cine, además de las actrices, que han sido invisibilizadas y silenciadas. En la actualidad ya podemos encontrarlas en libros sobre el tema como el de Felicity Wilcox, Música de mujeres para la pantalla. O en páginas como Feminatronic.

O en Female Pressure que enumera cientos de creadoras de música y efectos sonoros. También incluye especificaciones de equipos, imágenes, historias inspiradoras y la introducción de nuevos géneros electrónicos, de leyendas como Pauline Oliveros, Éliane Radigue y Laurie Spiegel y recién llegadas como Pharmakon, Mica Levi y Maya Jane Coles.

Todas ellas nos hacen ser conscientes del sesgo tan arraigado que todavía existe sobre la autoría de las bandas sonoras de películas, de la creencia falsa sobre la creatividad, la ciencia y el arte como cosa de hombres. Las mujeres de ciencia ficción también investigan, escriben, crean efectos, componen, dirigen e incluso interpretan a alguna alienígena que busca su identidad Under the skin.

Referencias

Sobre la autora

Marta Bueno Saz es licenciada en Física y Graduada en Pedagogía por la Universidad de Salamanca. Actualmente investiga en el ámbito de las neurociencias.

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