Sheila Tinney, la matemática que abrió por fin las puertas de la Real Academia de Irlanda para las mujeres

Vidas científicas

La Real Academia de Irlanda fue fundada en 1785 y durante siglos un pequeño grupo de mujeres fueron nombradas miembros honorarias pero no tuvieron pleno acceso a los derechos y responsabilidades de los académicos de verdad. Casi 150 años después de su creación, la propia Academia fue de alguna forma consciente de este hecho y quiso hallar un marco legal para la incorporación de las mujeres como miembros de pleno derecho. Una consulta llevó a la institución a declarar públicamente que “según la legalidad vigente, las mujeres son elegibles” como académicas. Aún así, tuvieron que pasar 18 años más, hasta 1949, para que cuatro de ellas cruzasen las puertas que daban acceso a los puestos de los académicos. Sheila Tinney fue una de esas cuatro pioneras para las sabias irlandesas.

Sheila Tinney. The University of Edinburgh.

Tinney, nacida con el apellido Power, nació el 15 de enero de 1918 en Galway, Irlanda, y fue la cuarta de seis hermanos. Su padre fue el jefe del departamento de Matemáticas del University College de Galway desde 1912 y durante más de cuarenta años, hasta que se retiró en 1955. Su madre tenía un gran talento musical y una excelente pianista. A pesar de que murió dando a luz a otro de sus hijos cuando ella tenía 12 años, Tinney recordaría siempre con cariño la imagen de su madre tocando el piano en la casa familiar y ella misma llegaría a ser hábil con ese instrumento.

Una de 8 chicas, 126 chicos

Tinney estudió en colegios e instituciones de monjas católicas dominicas, cuya filosofía general era la de dar a sus alumnas una formación humanística completa. Se graduó de los estudios de secundaria en 1935 con Honores en Matemáticas, una distinción que ese mismo año obtuvieron en total 8 chicas y 126 chicos en toda Irlanda. A partir de ahí su carrera en el área de las Matemáticas siguió adelante: se matriculó en esos estudios en la Facultad de Artes del University College de Galway y después se trasladó al de Dublín, donde se licenció como primera de su clase en 1938.

En esa misma universidad obtuvo su título de máster al año siguiente, y consiguió una beca de la Universidad Nacional de Irlanda que le permitió viajar y estudiar en distintos sitios, con lo que pudo realizar su doctorado en la Universidad de Edimburgo, Escocia, con Max Born, matemático y físico alemán exiliado de la Alemania nazi que obtendría el Premio Nobel de Física en 1954 por sus trabajos sobre mecánica cuántica. Tras pasar por el norte de Italia y por la Universidad de Cambridge, llevaba ya varios años en Edimburgo, donde dirigía la tesis de varios estudiantes, entre ellos la de Tinney, a los que involucraba activamente en sus investigaciones y a los que ayudaba en las de ellos, a veces desarrollando complejos cálculos por las noches que les entregaba por la mañana por si les eran útiles o podían sacarles provecho.

El trabajo que Tinney hizo bajo la dirección de Born estaba relacionado con la estabilidad de los cristales, y fue el séptimo de una serie sobre este tema y con él obtuvo el título de doctora en 1941, convirtiéndose en la primera mujer nacida y crecida en Irlanda que se doctoró en el campo de las ciencias matemáticas y concretamente en la matemática física.

Dublin Institute for Advanced Studies (1942). En la primera fila, de izquierda a derecha: Sheila Tinney,
Pádraig de Brún, Paul Dirac, Éamon de Valera, Arthur Conway, Arthur Eddington, Erwin Schrödinger y
Albert Joseph McConnell. Wikimedia Commons.

“Entre las mejor equipadas y más exitosas”

Ese mismo año, a los 23, comenzó a trabajar en el University College de Dublín, primero como profesora asistente y luego con una plaza propia en 1945. Además de seguir investigando tenía una gran carga docente, ya que había muchos alumnos y clases y pocos profesores. Ella daba clase a estudiantes de ciencias matemáticas así como a ingenieros de primer año.

Poco tiempo después, en 1948, se tomó un año sabático en Dublín porque obtuvo una beca del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton, donde enseñaban, entre otros, Robert Oppenheimer y Albert Einstein y donde colaboró con otro nombre reconocido de la mecánica cuántica, Erwin Schrödinger, que dijo de ella que estaba “entre las mejor equipadas y más exitosas de la generación más joven de los físicos teóricos”. Allí se centró en áreas relacionadas con la física nuclear como la mecánica de ondas, electrodinámica cuántica o radiaciones cósmicas entre otros.

Una de las primeras cuatro académicas de Irlanda

Un año después, en 1949, se convertiría en una de las primeras cuatro mujeres elegidas para formar parte de la Real Academia de Irlanda. La institución había hecho consultas legales en 1931 sobre la posibilidad de admitir mujeres y la respuesta había sido que no había ninguna barrera que lo impidiese, y aún así, durante 18 años, ninguna fue invitada a hacerlo. Las tres que entraron junto a ella fueron Phyllis Clinch, botánica; Eleanor Knott, académica, y Françoise Henry, historiadora del arte y arqueóloga. Tinney formó parte del Consejo de la Academia entre 1975 y 1976.

En 1952 Tinney se casó con Seán Tinney, que había sido previamente uno de sus alumnos de las carreras de ingeniería y que llegaría a presidir la Real Sociedad de Dublín. Ambos compartían, además de la especialización en el campo de las matemáticas (ella aplicadas a la física teórica y él a la ingeniería y la técnica) el gusto por los deportes de campo y también por la música.

Tras varias décadas de fructífera carrera, su salud comenzó a deteriorarse y se retiró en 1978, aunque no fue hasta 1994 cuando le fue diagnosticada la enfermedad de Alzheimer. Murió el 27 de marzo de 2010.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Benavente (@galatea128) es periodista.

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