June Lindsey, la física que dio a Watson y Crick parte de las claves para el descubrimiento de la doble hélice del ADN

Cuando se habla del descubrimiento de la estructura del ADN, la famosa doble hélice y la fotografía 51, suelen mencionarse los nombres de Watson, Crick, Wilkins, y, con suerte, Franklin. Pero como ocurre prácticamente siempre con los grandes avances científicos, el descubrimiento se aupó en los hombros de todos los científicos, y científicas, que trabajaron antes que ellos y que dieron los pasos previos necesarios para que ellos diesen los últimos que faltaban hasta la línea de meta.

Muestra: Se estiró una hebra de ADN a través de un clip y se montó en un trozo de corcho.
Foto 51: Se enviaron rayos X a través de la hebra de ADN y sus trayectorias difractadas se capturaron en papel sensible a la luz para crear la Foto 51.
Doble hélice: La “X” en el centro de la Foto 51 fue causada por la disposición helicoidal de las moléculas de ADN en la muestra. Wikimedia Commons.

Uno de esos nombres, igual que el de Rosalind Franklin, era el de una mujer: June Lindsey, física británico-canadiense que determinó la estructura de dos componentes esenciales del ADN, llamados adenina y guanina. Su descripción de los enlaces de hidrógeno como parte de estas estructuras fue básica para que más adelante Watson y Crick pudiesen completar la descripción de la estructura de la molécula del ADN.

Y a pesar de ello tuvo que esperar más de 50 años para recibir su título de licenciada porque antes de 1948 la Universidad de Cambridge no daba estos títulos a las mujeres.

Los mismos exámenes, pero sin título de licenciada

Lindsey, cuyo apellido de nacimiento era Broomhead, nació en Inglaterra en 1922. En 1941 llegó a la Universidad de Cambridge como una estudiante excelente con un don para las ciencias y las matemáticas y con una beca. Allí estudió lo necesario para obtener la licenciatura en Física, algo que habría ocurrido en 1944 de no ser porque por entonces la universidad no otorgaba títulos académicos a las mujeres a pesar de que atendiesen a las mismas clases e hiciesen los mismos exámenes que sus compañeros varones. A pesar de ello, ella contaba con su certificado y eso habría servido para poder continuar con sus intereses científicos.

Pero en ese momento Inglaterra estaba envuelta en la Segunda Guerra Mundial. Lindsey recibió instrucciones para desplazarse fuera de la universidad y trabajar como profesora de ciencias en una escuela, ya que había escasez de profesorado al haberse marchado la gran mayoría de los profesores varones al ejército. Dos años después, tras el fin de la guerra, Lindsey volvió a Cambridge, con el objetivo de hacer un doctorado.

Dibujando las bases que forman la doble hélice

Como parte de su tesis, Lindsey utilizó técnicas de cristalografía de rayos X y complejos cálculos matemáticos para dibujar la estructura de dos componentes críticos del ADN, la adenina y la guanina, dos de las cuatro bases de nitrógeno del ADN. La determinación precisa de su estructura y tamaño, que recogió en su tesis publicada en 1951, fue indispensable en el posterior trabajo de los científicos que describieron la estructura completa del ADN como una doble hélice.

Principio de uno de los artículos de June Lindsey relacionados con la adenina y la guanina.

Lindsey también apuntó a que estas moléculas estaban unidas entre sí por una serie de enlaces de hidrógeno. Esta parte de su trabajo fue muy reveladora para el biólogo americano James Watson, que participaría en el descubrimiento de esa doble hélice junto con el físico británico Francis Crick poco después, y de hecho Watson había estado consultando el trabajo de Lindsey el día previo a su gran avance.

Ambos, Watson y Crick, obtendrían posteriormente un premio Nobel por este descubrimiento. En una entrevista reciente, Lindsey ha reconocido que no sentía demasiada simpatía por Crick, que de hecho trabajaba en un laboratorio muy próximo al suyo: “No me gustaba especialmente, solía ignorar a la gente como yo”.

“No se esperaba que las mujeres fuesen tenidas en cuenta”

A pesar de que su trabajo sentó las bases del descubrimiento que revolucionaría la biología moderna, sus aportaciones no fueron reconocidas en ese momento y apenas lo son hoy, algo que ella asegura que nunca le ha sorprendido: “No lo esperaba. Creo que en esa época no se esperaba que las mujeres fuesen tenidas muy en cuenta”.

A pesar de la importancia de sus aportaciones y de haber sido tratada con el sexismo natural de la época, ella misma ha dicho posteriormente, respecto a ese trato: “Les escuchaba a todos hablar y decidí que los hombres eran mejores en ciencia que las mujeres”.

June Lindsey (2017). Captura de pantalla de YouTube.

Tras marcharse de Cambridge, Lindsey pasó un tiempo en la Universidad de Oxford trabajando con la química Dorothy Hodgkin, que más adelante ganaría el premio Nobel por determinar la estructura de la vitamina B12. Más adelante se casó con el físico nuclear George Lindsey y se trasladaron a Canadá. Allí continuó trabajando.

Su carrera científica terminó poco después, cuando decidió dedicarse a tiempo completo al cuidado de su casa y de sus hijos. “Todavía pienso que cuando las mujeres tienen hijos deben cuidarles. En eso soy un poco anticuada”, ha dicho años más tarde.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Benavente (@galatea128) es periodista.

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