Sarah Frances Whiting, maestra de astrónomas

Sarah Frances Whiting. Wikimedia Commons.

Las mujeres jóvenes de hoy para las que todas las puertas están abiertas no pueden imaginar las dificultades o experimentar el entusiasmo de quienes hace más de medio siglo abrieron de un empujón las puertas de todas las áreas del conocimiento.

Así empezaba un artículo biográfico sobre Sarah Frances Whiting publicado en Popular Astronomy en 1927 con motivo de su muerte, escrito por la que fue su alumna, Annie Jump Cannon, cuyo trabajo catalogando estrellas sería básico para la clasificación estelar moderna. Whiting fue una de esas mujeres que abrieron las puertas del conocimiento a empujones y las sostuvo para que pasasen las que vinieron detrás.

Hija de académicos, descendiente de los colonos del Mayflower

Sarah Frances Whiting nació en Wyoming, en el estado de Nueva York, el 23 de agosto de 1847. Su padre, descendiente directo de los colonos que llegaron a lo que terminaría siendo Estados Unidos a bordo del Mayflower, tenía educación universitaria y se dedicaba a la docencia con cargos en distintas instituciones por todo el estado. Ella comenzó a interesarse por la ciencia precisamente al ayudar a su padre a preparar demostraciones y experimentos para sus clases. Aunque no recibió una educación formal, su padre fue su tutor y le enseñó matemáticas y física.

En 1865 obtuvo su primer título académico en la Universidad de Ingham en Le Roy, Nueva York, y dio clases en una institución educativa femenina hasta 1876, al mismo tiempo que seguía atendiendo a clases y conferencias científicas y visitando los laboratorios de la zona. En varias de estas lecciones comenzó su fascinación por las espectroscopía aplicada a la astronomía, algo en lo que se especializaría durante su carrera.

El segundo laboratorio de física de EE. UU., el primero para mujeres

En 1878 fue contratada para impartir clases en una nueva universidad femenina en Boston. Al trasladarse a esa zona comenzó a acudir al laboratorio de física del Instituto Tecnológico de Massachusetts, el famoso MIT, con la idea de aprender de lo que se hacía allí para implementarlo en su nuevo empleo. Este fue el primer laboratorio de física para pregraduados de Estados Unidos.

En 1878, ella abrió el segundo del país en el Wellesley College, el primero en una institución educativa para mujeres. Era una época de nuevos avances y descubrimientos para la observación científica y astronómica. Cuando en 1895 se publicó el descubrimiento de los rayos X por parte de Wilhem Roentgen, Whiting se hizo con el equipo necesario y realizó las primeras radiografías llevadas a cabo en Estados Unidos: la primera de una moneda en un bolso, y más adelante los huesos de una mano y un brazo.

Fue la primera mujer invitada a formar parte de la Sociedad Meteorológica de Nueva Inglaterra, y comenzó a dar un curso en esta materia. Puso en marcha una estación de observación meteorológica y sus alumnos recogían datos para la Oficina del Tiempo de Estados Unidos ya que no había otras instalaciones similares cerca.

Profesora de astronomía en un observatorio de mármol blanco

Sin embargo, Whiting es recordada especialmente por el trabajo que llevó a cabo con el espectroscopio y por las clases de astronomía que impartió durante 20 años en el Wellesley College con apenas equipamiento. Como profesora de astronomía conducía a sus estudiantes a terrazas y tejados para observar distintos fenómenos, como el paso del Gran Cometa de 1882 o el tránsito de Venus en diciembre de ese mismo año. En 1900 por fin hubo una donación de fondos que permitió adquirir un telescopio de refracción, un laboratorio espectroscópico y un fotómetro. Esto condujo a la construcción de un observatorio cercano a la universidad, que se levantó en mármol blanco como un guiño a los nombres del dueño original del equipamiento (White), de la donante (Whitin) y de la profesora (Whiting).

Observatorio Whitin, Wellesley College. Wikimedia Commons.

Estos aparatos se fabricaban en otros países y no existían catálogos para seleccionarlos, así que para hacerse una idea de qué era lo que necesitaba, Whiting tenía que visitar los laboratorios de otros colegas. Siempre fue tratada de forma cortés, pero contaba que encontraba “enervante estar en sitios donde no se esperaba que hubiese mujeres, haciendo cosas que ninguna mujer había hecho antes”.

Durante sus viajes por la región conoció a otros grandes científicos, como Lord Kelvin, famoso porque una escala térmica, la de los grados Kelvin, llevan su nombre. “En contraste con muchos otros científicos, Sir William no pareció sorprendido ni alarmado porque una mujer se dedicase a las matemáticas y a la física”, escribiría Withing sobre su encuentro. Como contraste, Sir William Crookes, químico, tras enseñarle amablemente su laboratorio, le preguntó: “Si todas las mujeres aprenden tanto sobre espectroscopios, ¿quién preparará los desayunos?”.

Observaciones matutinas, mentora de mujeres influyentes

Ella llegó a ser miembro de la Sociedad Estadounidense de Física, que al principio negaba a las mujeres la invitación a sus banquetes, y fue una de las cinco mujeres que en ese momento habían sido elegidas miembros de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. En 1905 recibió un título honorífico del Tufts College por sus contribuciones a la docencia.

En 1912, Whiting dejó sus tareas en el departamento de Física y continuó con las labores como profesora de Astronomía, instituyendo el hábito de realizar determinadas observaciones y ejercicios por las mañanas y otros por las tardes para ampliar el rango de datos a conseguir y de fenómenos a observar.

Sarah Frances Whiting usa un fluoroscopio para examinar los huesos de su mano.
Laboratorio de física de Wellesley College (hacia 1896).

Fue reconocida especialmente por su labor como profesora: formó a muchas mujeres en física y astronomía y siguió sus carreras posteriores con interés. Muchas de ellas fueron profesoras y continuaron con sus investigaciones científicas; Whiting las animaba a convertirse en figuras influyentes en su entorno a través de sus conocimientos. En 1916 se retiró del Wellesley College, donde había trabajado casi cuatro décadas, con el cargo de profesora emérita, y se instaló en Willbraham, Massachusetts, con su hermana, que también había colaborado con ella en sus años de docencia. Falleció en 1927 “tranquila por una fe permanente en la inmortalidad y creyendo firmemente en un poder superior”, terminaba la cronológica que Jump Canonn, quizá su alumna más reconocida, escribió tras su muerte.

Referencias

Sobre la autora

Rocío P. Benavente (@galatea128) es periodista.

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