Alice Hamilton (1869-1970), pionera en la Medicina del Trabajo y la primera mujer contratada por Harvard

Pocas personas pueden presumir de haber liderado un cambio. Cuando todos caminaban en la misma dirección, la médica Alice Hamilton se dio la vuelta y empezó a ir a contracorriente. Sus investigaciones se centraron en las enfermedades y accidentes laborales, con la finalidad de conocer y, por ende, disminuir los riesgos a los que se enfrentaban los trabajadores. Se preocupó por su seguridad y salud; y consiguió que se aprobaran las primeras leyes que los ampararían. Asimismo, fue la primera mujer que la Universidad de Harvard contrató como profesora.

Alice Hamilton (1893). Wikimedia Commons.

Alice Hamilton nació en Nueva York, en 1869, y creció en Fort Wayne (Indiana). Todas las hijas y los hijos del matrimonio formado por Montgomery Hamilton y Gertrude Pond pudieron estudiar en los mejores colegios dada su condición de familia acomodada. Alice tenía muy claro que quería dedicarse a la medicina desde pequeña, pero le costó convencer a su padre. Al final, después de una gran insistencia, se graduó en medicina en la Universidad de Michigan en 1893. Sin embargo, su vocación no la esperaba en una consulta; ella quería ser investigadora. Para completar su currículo, hizo prácticas en el Hospital de Mujeres y Niños de Mineápolis, y en el de Nueva Inglaterra.

A finales del siglo XIX, era muy común ver a científicas y científicos estadounidenses viajar a Europa, sobre todo a Alemania, para seguir formándose en sus respectivas carreras. Este fue también el caso de Alice –y el de su hermana Edith: una prestigiosa escritora que se especializó en la cultura y mitología griegas–. Aunque logró estudiar bacteriología y patología en Frankfurt, Múnich y Leipzig (1895-1897), tanto Alice como su hermana sufrieron discriminación por ser mujeres. A su regreso a EE. UU., continuó con sus estudios de posgrado como asistente de investigación en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. Allí trabajó junto a Simon Flexner, un patólogo que más tarde tomaría las riendas del Instituto Rockefeller, y los científicos William H. Welch y William Osler.

A su vuelta, comenzó a trabajar como profesora de anatomía patológica en la Facultad de Medicina para mujeres de la Universidad Northwestern. Después, trabajó como bacterióloga en el Instituto de Enfermedades Infecciosas de Chicago, lugar en el que permaneció hasta 1909.

Hull House

El ámbito de la salud laboral empezó a interesarle nada más asentarse en Chicago. Hamilton aprendió mucho como médica en Hull House, una casa de asentamiento fundada por la trabajadora social Jane Addams –ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1931–. Allí, ofrecían ayuda a los migrantes europeos y los obreros que, sumidos en la pobreza, trabajaban en condiciones pésimas. Alice impartió clases de Educación para la Salud, y se dedicó a investigar varias enfermedades, como la fiebre tifoidea y la tuberculosis, que estaba asolando la comunidad a causa de las malas condiciones en las que trabajaban.

Fue pionera en el ámbito de la Medicina del Trabajo (Industrial Medicine en inglés, más tarde  Occupational Medicine). Hasta entonces, no se habían abierto líneas de investigación en EE. UU. Ella fue precursora: en 1908, publicó su primer artículo sobre el tema.

Dada su especialización, la nombraron parte de la Comisión de Enfermedades Profesionales de Illinois, el primer grupo de investigación que nació en el país, con el fin de estudiar las enfermedades relacionadas con el trabajo. En concreto, estudió el riesgo que suponía trabajar con plomo, arsénico, mercurio y radio, entre otros. De esta manera, estipuló una serie de recomendaciones para que los trabajadores no estuvieran tan expuestos y advirtió del peligro de los efectos nocivos de los metales y compuestos químicos para las personas y para el medio ambiente. Se convirtió en una experta en la investigación de envenenamiento por plomo. Asimismo, investigó sobre los efectos de fabricar explosivos durante la Primera Guerra Mundial. Escribió muchos artículos científicos, y dos libros: Industrial Poisons in the United States (1925) e Industrial Toxicology (1934).

La primera en Harvard

Alice Hamilton. Wikimedia Commons.

En 1919, el recién creado Departamento de Medicina Industrial de Harvard la contrató como profesora asistente. Fue la primera mujer en ser nombrada parte del personal docente por esta institución. La sorpresa fue tal, que el New York Tribune tituló la noticia así: «A Woman on Harvard Faculty—The Last Citadel Has Fallen—The Sex Has Come Into Its Own». Sin embargo, Hamilton tuvo que hacer frente a la discriminación. Era la mejor en ese campo, pero hubo a quien le molestó que fuera mujer. Fue contratada, pero le impusieron alguna prohibición. Por ejemplo, no podía acudir a los actos de graduación de la universidad.

Entre 1924 y 1930, Hamilton fue la única mujer miembro del Comité de Salud de la Liga de las Naciones. Se retiró de Harvard en 1935, aunque siguió siendo profesora emérita. Después, fue consultora médica de la División de Normas Laborales de EEUU. En 1943, publicó su autobiografía Exploring the Dangerous Trades. Su trabajo fue reconocido por el Premio Albert Lasker al Servicio Público (1947). En 1995, conmemoraron su trayectoria y su contribución a la salud pública con un sello del Servicio Postal de Estados Unidos. Alice Hamilton no vivió lo suficiente para ver los cambios que ella había impulsado. A los tres meses de su muerte, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley de Salud y Seguridad Ocupacional que mejoraría la situación de los trabajadores.

Bibliografía

Sobre la autora

Uxue Razkin es periodista y colaboradora del blog de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU Zientzia Kaiera.

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