Edith Büllbring, de las catecolaminas al músculo liso

El músculo liso es uno de los tres tipos de músculo que hay en nuestro organismo. Los dos más conocidos son el esquelético y el cardiaco. El músculo liso es claramente diferente a los anteriores; es menos abundante en el organismo que el esquelético, y al contrario que aquel, no se contrae de forma voluntaria. Participa en las funciones llamadas vegetativas, por lo que se encuentra presente en los órganos que las desarrollan, normalmente en sus paredes. Ejemplos de estos órganos son el estómago, intestino, vejiga urinaria y útero; también lo son los vasos sanguíneos y los tractos respiratorios, urinario y del sistema reproductor. En el ojo también hay músculos lisos, son los encargados de cambiar el tamaño del iris y la forma de la lente. Y en la piel son los responsables de la piloerección en respuesta al frío o por miedo. Como se puede ver, nada de todo eso se controla a voluntad.

El músculo dilatador del iris es un músculo liso multiunitario. Imagen: Wikimedia Commons.

No ha sido fácil desentrañar el funcionamiento de este tipo de músculo. De hecho, por comparación, el de la musculatura estriada (que engloba a la esquelética y la cardiaca) se conoce mejor y desde hace más tiempo. A Edith Bülbring le resultó tan frustrante comprobar lo impredecible que era el comportamiento de la musculatura lisa en el laboratorio, que acabó convirtiéndolo en el tema experimental de su vida profesional. Y así llegó a ser una de las especialistas más respetadas en ese campo en el mundo, si no la más.

Edith Bülbring era alemana de nacimiento. Nació en la ciudad de Bonn en diciembre de 1903. Su madre era la hija de un banquero judío afincado en La Haya, y su padre, catedrático de inglés en la Universidad de Bonn y protestante. Edith no era creyente. Su hermano Jacobus fue uno de los impulsores del movimiento sionista.

Empezó su itinerario formativo en el Klostermann Lyceum en 1910, de donde pasó Gymnasium de Bonn en 1922, donde estudió química, física y matemáticas. Tras superar las pruebas de acceso a la universidad (1923), comenzó sus estudios universitarios en Bonn. Empezó estudiando fisiología, con el propósito de cursar la carrera de medicina. Durante ese periodo se adiestró en técnicas histológicas, que más tarde utilizó en su trabajo de doctorado. Superó el examen preclínico en 1925 y, para su formación clínica, inició un peregrinaje por las universidades de Múnich, Friburgo y Bonn. En Múnich se centró en medicina interna con el profesor von Müller, y también en pediatría y cirugía. En Friburgo asistió a las clases del farmacólogo Paul Trendelenburg durante un semestre. Y finalmente, regresó a Bonn, donde trabajó bajo la dirección del profesor Ceelen, un especialista en anatomía patológica. En 1928 aprobó los exámenes finales de Medicina y se trasladó a Berlín donde pasó un año en el hospital Westend cómo médica residente.

Edith Bülbring con una amiga. Imagen: Wikimedia Commons.

Finalizado ese periodo, permaneció durante dos años trabajando sin salario como ayudante de Trendelenburg, con el que había estudiado en Friburgo y que era, a la sazón, catedrático de farmacología en Berlín. Edith se lo podía permitir gracias a sus propios recursos y a la cobertura económica que le proporcionaba su familia holandesa. Tras el fallecimiento del catedrático, dejó Berlín y se estableció en Jena donde trabajó de pediatra. En 1932 volvió a Berlín, a la unidad de enfermedades infecciosas en el hospital Rudolph Virchov, donde trabajó como ayudante de investigación con el inmunólogo Ulrich Friedemann.

Era la época del ascenso del Partido Nacionalsocialista al poder, y aunque al principio no fue despedida, finalmente fue expulsada del hospital en 1933, debido al origen judío de sus abuelos maternos. A la vista de cómo estaban las cosas en Alemania, en septiembre de ese año se trasladó, con sus hermanas mayores, a Inglaterra. Allí se reencontró con Friedemann, que también había sido despedido en abril del mismo año. A raíz de aquel encuentro, Büllbring se incorporó al laboratorio de Joshua Harold Burn, en la Sociedad Farmacéutica de Gran Bretaña (Universidad de Londres), donde trabajó como su ayudante. Durante ese periodo empezó a hacer experimentos con fibras vasodilatadoras en diferentes especies, lo que orientó su interés hacia el sistema nervioso y el control de la contracción muscular.

En 1937 Burn ocupó la cátedra de farmacología en la Universidad de Oxford e invitó a Edith a acompañarlo para ayudarle a montar los laboratorios. Ella aceptó la oferta y desde entonces fue allí donde desarrolló todo su trabajo. Empezó ocupando un puesto de Departamental Demonstrator y en 1946 fue promovida a University Demonstrator y Lecturer, y empezó a trabajar por su cuenta. Durante todo ese periodo y hasta 1952 el trabajo de Büllbring se orientó al estudio de los efectos de los neurotransmisores adrenalina y la acetilcolina. En 1949 viajó a los Estados Unidos, donde trabajó durante ocho meses en la Universidad John Hopkins e impartió conferencias en varias otras universidades.

En 1950 regresó a Inglaterra y empezó a trabajar en el funcionamiento del músculo liso, campo en el que se mantuvo hasta el final de su carrera. Como se ha señalado antes, la razón por la que Büllbring se dedicó a estudiar esa musculatura fue la frustración que le producía el que sus respuestas fuesen impredecibles. No era capaz de comprender su comportamiento; obtenía respuestas diferentes en experimentos en los que mantenía las variables constantes. Por esa razón decidió dedicarse a desentrañar los mecanismos de contracción de esos músculos.

En 1953 Gustav Born se incorporó al equipo de Büllbring y es así como surgió el grupo del músculo liso de Oxford. Al principio investigaron el metabolismo y las propiedades eléctricas pasivas del músculo. También la función que desempeña la serotonina en el peristaltismo del intestino delgado. Edith estaba inicialmente interesada en el efecto de los neurotransmisores, y en especial el de la acetilcolina y la adrenalina, en la tensión que desarrolla el músculo, y llegó a la conclusión de que la hiperpolarización de la membrana que se produce tras suministrar adrenalina a las células es el resultado de un aumento en la permeabilidad a los iones cloruro y potasio.

Edith Bülbring. Imagen: Royal Society.

Desde el principio de su dedicación al estudio de la fisiología del músculo liso, su trabajo suscitó el interés de numerosos investigadores, que se desplazaron a Oxford para aprender y colaborar con ella. También montó un gran equipo de investigación y fue capaz de obtener financiación para sus proyectos. El grupo del músculo liso de Oxford publicó más de 200 artículos entre 1953, año de su creación, hasta la jubilación de Edith en 1971, de los que 22 fueron trabajos publicados por ella en solitario. En total fueron alrededor de cuarenta personas quienes investigaron con ella durante es periodo, la mayor parte procedentes de otros países. De Edith Büllbright se puede decir que creó escuela, uno de los cometidos más importantes de quienes se dedican a la empresa científica. Tenía un respeto enorme por sus colegas y su trabajo, animaba a quienes colaboraban con ella a que pusieran en marcha sus propias técnicas, que fuesen creativos, y les apoyaba para que llegasen a ser científicos independientes.

En 1958 fue elegida miembro de la Royal Society en reconocimiento a sus trabajos sobre las catecolaminas y el músculo liso. Más adelante, en 1960, fue nombrada reader y en 1967, professor (catedrática), en su universidad. Recibió también numerosos premios y distinciones de prestigio.

Tras su jubilación en 1971 siguió trabajando en un laboratorio personal dentro del Physiology Laboratory de Oxford. Falleció en julio de 1990 tras una intervención quirúrgica después de un deterioro importante de su salud debido a problemas circulatorios.

Gracias a la dedicación y empuje de Edith Büllbring, las técnicas desarrolladas y las investigaciones sobre la fisiología del músculo liso experimentaron un avance muy importante. Su impacto sobre este campo tuvo alcance internacional. Y de hecho, es reconocida por sus colegas fisiólogos y farmacólogos como la investigadora más influyente del mundo en su campo.

Fuentes

Sobre el autor

Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) es catedrático de Fisiología y coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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