La psiquiatra Nise da Silveira y el efecto sanador de la creatividad

Las instituciones encargadas de tratar a personas con problemas mentales han estado siempre rodeadas de un halo de oscuridad, violencia y sufrimiento. Los métodos agresivos utilizados durante los siglos XIX y XX, como el electrochoque, la lobotomía o la insulinoterapia, también fueron muy criticados a lo largo de la historia. En este contexto, por ejemplo, tuvo lugar un caso muy famoso, el de la periodista Nellie Bly, que en 1887 se infiltró en el hospital psiquiátrico de Blackwell’s Island como enferma mental, animada por su editor Joseph Pulitzer del periódico New York World, donde pasó “diez días y diez noches” para poder vivir y documentar cómo funcionaba aquel manicomio.

Nise da Silveira (1970). Imagen: Wikimedia Commons.

En esa época ya eran conocidas las duras condiciones del psiquiátrico, sobre todo la violencia y el trato vejatorio a los pacientes por parte de las enfermeras y enfermeros. Ella lo contó así en el libro Diez días en un manicomio: “Lo que ni imaginaba era que esa institución pudiese estar gestionada de forma tan mala y que existiesen tales crueldades bajo su techo”. Tras las experiencias vividas, Bly concluyó: “El manicomio de Blackwell’s Island es una ratonera humana. Es fácil entrar, pero una vez allí es imposible salir”.

Otra mujer que puso en evidencia esa agresividad en los tratamientos utilizados en los hospicios y que se mantuvo totalmente contraria a ellos, fue la psiquiatra brasileña Nise da Silveira (1905-1999), una revolucionaria en su campo. Entre otras cosas, en 1944, puso en marcha el Servicio de Terapéutica Ocupacional en el Centro psiquiátrico Nacional Pedro II, en Río de Janeiro, donde organizó talleres de pintura y modelaje para posibilitar a los enfermos rescatar sus vínculos con la realidad, ya que según ella, era una forma apropiada para la rehabilitación de personas psicóticas. Ella creía que la pintura se podía utilizar “como instrumento para la reestructuración interior”.

Este proyecto dio paso a otro, el Museo de Imágenes del Inconsciente, un espacio para entender el universo interior de las personas esquizofrénicas. Albergó una colección de obras que llegó a las 350 000 piezas creadas por los pacientes. Cuatro años más tarde, llevó a cabo otro proyecto, La Casa das Palmeiras (La Casa de las Palmeras), una clínica para antiguos pacientes de instituciones psiquiátricas donde podían ir a diario a expresar su creatividad.

En busca de un trato más humano

Nise da Silveira nació en Maceió (Brasil), en 1905. Desde pequeña tuvo clara su vocación científica y estudió Medicina en la Universidad Federal de Bahía; fue la única mujer de su promoción entre 157 hombres. Se graduó con la tesis “Ensayo sobre el crimen de las mujeres en Brasil” y regresó a su tierra natal pero por poco tiempo ya que en 1927 se trasladó a Río de Janeiro. Cinco años más tarde, a los 27 años, asentada en una nueva ciudad, empezó a trabajar de psiquiatra. En 1933, fue contratada para trabajar en el Servicio de Asistencia a Psicópatas y Profilaxis Mental en Praia Vermelha y, al mismo tiempo, estudió en la clínica neurológica de Antônio Austregésilo.

Escultura de Nise de Silveira. Imagen.: Pei Fon/ Secom Maceió.

Durante la insurrección comunista, fue denunciada por una enfermera por tener libros marxistas y estuvo en prisión durante quince meses. Desde que salió en libertad hasta 1944, vivió en la clandestinidad. Este tiempo lo dedicó a formarse y a leer obras, sobre todo de Spinoza.

Ese mismo año, sin mucho tiempo que perder, comenzó a trabajar en el centro Psiquiátrico Nacional Pedro II. Inmediatamente la transfirieron al servicio de terapia ocupacional. Solo le hicieron falta dos años para fundar la Sección de Terapéutica Ocupacional, con actividades creativas para los pacientes: talleres de encuadernación, pintura, costura, danzas folclóricas, etc. Al fin y al cabo, eran ejercicios que estimulaban la creatividad de las personas psicóticas y lograban la conexión con su realidad y expresividad. Además, fue pionera en los estudios de las relaciones emocionales entre pacientes y animales; introdujo gatos y perros en su servicio para atraer el afecto de las personas psicóticas. El cuidado de los animales tuvo un efecto muy positivo (esas experiencias las recopiló en el libro Gatos, a emoção de lidar).

“Me mudé al mundo de las imágenes”

De esa lucha que había empezado hace años, nació uno de los proyectos más significativos que elaboró Nise: el Museo de Imágenes del Inconsciente, una exposición que recogía pinturas sobre cartulina, papel y telas (en el documental Imagens do Inconsciente se explican los casos clínicos a través de la pintura) hechos por sus pacientes. En la inauguración del museo, ella misma explicó: “Es importante saber que cuando la conciencia es sofocada por el inconsciente, la persona comienza a comunicarse a través de otro lenguaje, que es el lenguaje del mito. [Carl Gustav] Jung me sugirió: ‘Si no conoce los mitos, no entenderá los delirios de los pacientes, ni las imágenes que pintan’. Eso me hizo familiarizarme con el lenguaje del inconsciente. Es algo esencial para que el médico pueda relacionarse con el paciente a través de un lenguaje común”.

Cuadros del Museu de Imagens do Inconsciente. Imagen: Ministério da Saúde (Brasil).

Nise aprendió mucho de Jung, quien le enseñó a entender el posible lenguaje del proceso de la psicosis. La mayor parte de las conversaciones fueron mediante cartas, a través de las cuales la brasileña preguntaba las dudas que iban surgiendo y él las resolvía. Pero también hubo un encuentro en 1957, concretamente en el II Congreso Internacional de Psiquiatría en Zúrich. De hecho, Nise, animada por Jung, presentó allí una muestra de las obras de sus pacientes bajo el título El Arte y la Esquizofrenia. Más tarde, gracias a una beca, pudo estudiar en el Instituto C.G. Jung de Zúrich. Allí trabajó bajo la supervisión de Marie-Louise von Franz. A su regreso a Brasil, creó el Grupo de Estudios Carl Jung, del que fue presidenta hasta 1968. Asimismo, fue miembro fundadora de la Sociedad Internacional de Psicopatología de la Expresión.

Su trabajo fue reconocido internacionalmente con varios galardones y publicó algunos libros como Terapêutica Ocupacional: Teoria e Prática (1979), Imagens do Inconsciente (1981), Casa das Palmeiras. A emoção de lidar. Uma experiência em psiquiatría (1986) y O mundo das imagens (1992), entre otros.

Nise da Silveira no creía en la curación a través de la violencia. Incapaz de rendirse ante los tratamientos agresivos que imperaban en aquella época, a tratar a los pacientes de forma inhumana, creó un camino, el de la creatividad, un canal mediante el cual era más fácil buscar un vínculo humano con ellos. En una ocasión, una de sus pacientes le dijo: “Me mudé al mundo de las imágenes. Las imágenes toman el alma de la persona”. Y ella viajó con ellos, aprendió ese lenguaje simbólico, para entenderlos y ayudarlos.

Referencias

Sobre la autora

Uxue Razkin es periodista y colaboradora del blog de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU Zientzia Kaiera.

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