Annie Montague Alexander: “La paleontóloga de Berkeley”

Annie M. Alexander (1901). Imagen: Wikimedia Commons.

Annie Montague Alexander (1867-1950) fue filántropa y paleontóloga. Fundó el Museo de Zoología de Vertebrados y el Museo de Paleontología de la Universidad de California en Berkeley. Según los datos del museo, en 1958 la colección de Alexander y su amiga y colaboradora Louise Kellogg contaba con un total de 20.564 especímenes de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y plantas. En su honor llevan su nombre el Hydrotherosaurus alexandrae, un elasmosáurido plesiosaurio del Alto Cretácico y el Anniealexandria, un lagarto anfisbenio.

Annie Montague Alexander nació en Honolulu (Hawái) el 29 de diciembre de 1867. Durante su infancia vivió con su familia en el archipiélago estadounidense y allí desarrolló su inquietud por la naturaleza: criaban pollos, hacían picnics y rutas senderistas. A pesar de su pasión por el medio ambiente, Annie decidió estudiar pintura en París. Sin embargo, tuvo que volver a Oakland (California) por fuertes dolores de cabeza tras largas horas ante el caballete.

En 1901 empezó a asistir a las conferencias de paleontología impartidas por John C. Merriam en la Universidad de California. Los descubrimientos de mamíferos y reptiles le fascinaron tanto que se ofreció a financiar una expedición de ese verano si formaba parte de ella. De esta manera comenzó la relación entre Annie M. Alexander y el Departamento y Museo de Paleontología en Berkeley.

Desde ese momento, participó en varios viajes. Uno de ellos fue la Expedición Sauriana a Nevada en 1905. En ella se descubrió un gran depósito de esqueletos de Ictiosaurios triásicos, los más grandes y completos de Norteamérica. Alexander no solo financiaba la expedición, sino que también participaba en el trabajo de campo, ayudaba a empaquetar los restos y también cocinaba. Un año después contribuyó mensualmente a apoyar las investigaciones del Departamento de Paleontología, incrementó su personal docente y estableció visitas de investigación del estudiantado a los museos de la Costa Este.

En 1908 se construyó el Museo de Zoología de Vertebrados. Cuando los fondos estatales eran insuficientes, ella pagaba lo que faltaba. Debido a su implicación, nuevas especies y fósiles fueron nombradas en su honor: el Hydrotherosaurus alexandrae, un plesiosaurio cretácico encontrado en el condado de Fresno; la Swollenia alexandrae, una especie rara de pasto del condado de Inyo; el Shastasaurus alexandrae, un ictiosaurio triásico; o el Alticamelus alexandrae, un camello mioceno hallado cerca de Barstow (California).

Reproducción artística del Hydrotherosaurus alexandrae. Imagen. Wikimedia Commons.

Alexander valoraba la investigación a pesar de no ser científica. Sabía cuáles eran las preguntas y los problemas que había que estudiar, entendía la importancia de una buena documentación y de la preservación de los fósiles. Por eso, siguió de cerca el trabajo de campo de la Universidad de California, y mantuvo una relación cordial con el profesorado.

Cuando la Facultad de Paleontología se unió al Departamento de Ciencias Geológicas, planificó la creación de un Museo de Paleontología como unidad independiente de la Universidad y del Departamento de Geología. Desde entonces dirigió la financiación a la construcción de ese museo, intentando conseguir el apoyo de distintas corporaciones y bancos. Además, reclamaba a los responsables de la Universidad la construcción de un edificio a prueba de fuego para guardar las colecciones; en 1931 fueron trasladadas a otra zona. También insistió en que se nombrase a un director del Museo para restablecer el programa de paleontología. Finalmente el elegido fue William D. Matthew, curador de mamíferos fósiles en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.

Annie Alexander y Louise Kellogg.
Imagen: Regents of the University of California.

En 1920 Alexander se planteó jubilarse en Hawái; se preguntaba cuándo llegaría ese momento en una carta a Joseph Grinnell: “Tal vez lo haré cuando ya no pueda escalar montañas, o acampar al aire libre, explorar desiertos y lechos de lagos, y cavar en busca de fósiles”.

Realizó varias expediciones con su amiga Louise Kellogg. Una de ellas fue al Desierto de Mojave (California) donde descubrieron camellos, caballos y restos de ciervos. En otra de esas expediciones a Utah coleccionaron 177 mamíferos, cuatro pájaros y un anfibio. Según el zoólogo Joseph Grinnell, tres especies eran nuevas para el Museo y dos de ellas probablemente para la ciencia. En este último viaje también hallaron ocho especímenes de roedores del género Neatoma y uno de zorrillo rayado de Arizona, los primeros registros de estas especies en Utah. Aunque sus principales hallazgos fueron en California y Nevada, también visitaron Palestina y Egipto; durante esta época empezaron una colección botánica.

En otoño de 1949 Alexander se preparaba para viajar a Hawái cuando sufrió un derrame cerebral; estuvo en coma hasta que falleció el 10 de septiembre de 1950. Enterraron sus cenizas en el cementerio Makawao (Hawái) cerca de su casa. Aunque parecía frágil, era una entusiasta de la vida y siempre se dedicó al conocimiento de las ciencias naturales.

Referencias

Sobre la autora

Ainhoa Medina es estudiante de Periodismo en la Universidad Miguel Hernández (UMH).

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