Anna Maurizio, la dama de las abejas

Anna Maurizio fue durante gran parte de su carrera, y durante más de cincuenta años, la principal experta en apicultura a nivel mundial. Ella acuñó el concepto de flora apícola (Bienenbotanik en alemán).

Mosaico construido con imágenes de Wikimedia Commons.

La apibotánica agrupa todas las relaciones de las abejas con las plantas que las rodean. Aquí entran la actividad polinizadora de las abejas (la secreción de néctar, su recolección, así como la producción y recolección de polen), el envenenamiento de abejas por plantas, la observación microscópica de la miel y el polen y la relación entre apicultura y agricultura. También están relacionadas, en un sentido más amplio, las investigaciones sobre la miel, el uso del polen por parte de las colmenas, la fisiología y nutrición de las abejas y el envenenamiento con productos fitosanitarios.

Maurizio nació en Polonia en 1900. Su padre era profesor de botánica y ella siempre sintió un interés y una inclinación por las ciencias. Hay poca información sobre sus primeros estudios, pero su tesis doctoral no tenía, en principio, nada que ver con las abejas: se doctoró en micología, el estudio de los hongos. Sin embargo, una infección por hongos potencialmente patógenos para las abejas le llevó al que sería el tema de especialización durante el resto de su vida.

El análisis del polen, de lo empírico a la base teórica

En 1928, recién doctorada, Maurizio entró a trabajar en Departamento de Abejas del Instituto Federal de Industria Láctea y Bacteriología en Liebefeld (Köniz, Suiza), y su primera investigación versó sobre el análisis del polen presente en la miel. Este campo científico había nacido en 1895 con una publicación utilizada en muchos laboratorios para verificar el origen geográfico de las partidas de miel, pero seguía siendo un campo meramente empírico. El trabajo de Maurizio, entre otros, completó y dio una nueva dimensión a este área al introducir el concepto de la tipología de la miel.

La tipología de la miel se establece analizando el espectro del polen que contiene, que relaciona cada una con la actividad de cada tipo de abeja y sus alrededores. Realizando este trabajo, Maurizio comenzó a cuestionar la metodología con la que se analizaba el polen.

Anna Maurizio (1960). Imagen: Wikimedia Commons.

En 1939 planteó un nuevo enfoque para el análisis cuantitativo del polen; fue su primera gran aportación a la apicultura y sentó las bases de la investigación sobre abejas monoflorales (que se alimentan de una sola flor) que continuaría durante veinte años. Las publicaciones resultantes sirvieron para conocer mejor la flora melífera, aquella que genera sustancias de las que se pueden alimentar los insectos, especialmente la europea.

La fisiología de las abejas y las diferencias en el polen

A partir de ese momento y hasta los años 80, Maurizio siguió publicando los resultados de su meticuloso trabajo. Entre sus principales aportaciones a lo largo de los años estuvieron las diferencias entre las abejas del norte y las del sur y cómo esas diferencias podrían apreciarse al analizar los diferentes tipos de miel. También hizo importantes contribuciones para entender las diferencias nutritivas entre pólenes extraídos de diferentes plantas, ya que cada uno contiene diferentes cantidades de proteínas. Su clasificación sigue siendo utilizada por académicos y apicultores. Su estudio sobre la composición, recolección uso e identificación del polen, publicado en 1954, se considera un conocimiento básico en la materia.

Entre los años 50 y 60 publicó también algunos estudios importantes, centrados no solo en el polen sino también en las abejas, en la función de distintas glándulas dentro de su proceso digestivo, los procesos de producción de miel y la toxicidad de diferentes sustancias para estos insectos, además de la morfología del polen.

Trabajó en un tema de actualidad hoy: cómo algunas sustancias comúnmente utilizadas afectan a las abejas. El diagnóstico del envenenamiento de las abejas por pesticidas y gases emitidos por fábricas e industrias se convirtió en un desafío para el laboratorio de Maurizio, que trabajaron para elaborar métodos de cálculo de qué dosis resultaban letales, especialmente en las emisiones de flúor por parte de las fábricas de aluminio.

La investigadora más relevante durante décadas

A pesar de que han pasado décadas de algunos de sus estudios y que muchos otros han continuado sus investigaciones, sus resultados se siguen utilizando a día de hoy. “El trabajo de Maurizio es una mina de información, tanto en datos como en metodología, que proporcionarán conocimiento durante muchos años venideros. Su contribución a cambiar el análisis del polen desde un ejercicio empírico como era a principios del siglo hasta una disciplina científica moderna como es la melisopalinología ha sido de gran valor para la apidología”, concluía un artículo publicado en la revista francesa Apidologie en 1990, con motivo de su retiro.

Anna Maurizio (1970). Imagen: Wikimedia Commons.

Maurizio falleció en Suiza en 1993, a los 93 años. Hasta las últimas décadas de su vida fue considerada como la más reputada socia de la Asociación Internacional de Investigación sobre las abejas.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Pérez Benavente (@galatea128) es periodista.

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