Dorothy Hill, “un chicazo y un ratón de biblioteca”

En 1960, solo había una profesora en el campus. Puedo verla ahora, su pelo blanco, su andar decidido, su energía y vitalidad. Sabíamos que era especial, admirábamos su inteligencia y lo que había conseguido, sus logros.

Dorothy Hill (hacia 1972). ©The University of Queensland.

La mujer de corto pelo blanco y andar decidido era Dorothy Hill. Para sus alumnos y, sobre todo, para varias generaciones de jóvenes australianas, fue un ejemplo a seguir y recibieron de ella apoyo y ánimo para continuar por el camino que ella había ido abriendo desde su juventud en la vida académica y sobre todo investigadora de la ciencia australiana.

¿Quién fue Dorothy Hill? La Universidad de Queensland ha organizado, con motivo del 110 aniversario de su nacimiento, una exposición online para descubrir la vida de la primera mujer que consiguió ser profesora en una universidad australiana.

Hill nació en 1907 en Taringa, Queensland, la tercera de siete hermanos. «Me consideraban un chicazo y un ratón de biblioteca», dice en sus cartas. Desde muy pequeña, con sus padres y sus hermanos, se acostumbró a realizar expediciones de campo en los desiertos australianos. Ya en la Universidad de Queensland se dedicó con igual entusiasmo a la geología y a la vida deportiva y social de la universidad, participando en el equipo de hockey, en atletismo y en remo. La vida social también le interesaba y acudía a bailes tan entusiasmada como a las excursiones de campo en busca de fósiles.

Al graduarse, en 1928, se le concedió la Medalla de Oro de la Universidad. Continuó estudiando, centrándose en los fósiles del valle del río Brisbane. Su supervisor en estos estudios la recomendó para una beca en una universidad inglesa y, tras ganarla, Hill llegó a Cambridge en 1930 dónde pasó los siguientes ocho años de su vida, estudiando y estableciendo amistades con las que mantendría contacto toda su vida, incluso después de volver a Australia y en una época en la que no había correo electrónico y llamar por teléfono era un lujo.

En Cambridge realizó su tesis doctoral sobre la extensa colección de fósiles corales australianos que ella misma había llevado desde Australia, y tras su lectura en 1932 continuó como estudiante postdoctoral en el Newnham College, trabajando con los paleontólogos más reputados del momento.

En 1937, al volver a la Universidad de Queensland para seguir estudiando y trabajando como investigadora, la II Guerra Mundial estaba ya en puertas y Dorothy se enroló en uno de los servicios que el ejército australiano, como miembro de la Commonwealth, había organizado para contar con las mujeres en el esfuerzo bélico. Hill trabajó con otras mujeres, realizando labores de cifrado y descodificación de mensajes para la armada.

Era aterrador porque recibías telegramas o señales que decían que la mitad de la flota australiana había sido hundida, o la flota británica había sido hundida en mitad de la noche. Fueron tiempos movidos. Recuerdo el día de la Batalla de Midway. Todos teníamos pequeños refugios aéreos cerca de casa y cuando volví a casa después de mi turno pensé: “bueno, quizá tenga que correr al refugio esta noche”. De hecho, hubo una alarma antiaérea, pero era falsa.

Dorothy Hill (hacia 1965).
©The University of Queensland.

Tras la guerra volvió a la Universidad dispuesta a trabajar en investigación y a no ser relegada solo a la enseñanza.  Uno de sus estudiantes de aquel tiempo, el profesor Ken Campbell, la recuerda así.

Dorothy Hill volvió a la Universidad tras haber estado en el servicio naval como adjunta al director del Puerto de Brisbane. Había estado en Cambridge desde 1929 hasta 1937 y comprendía perfectamente que la investigación es un aspecto fundamental de la vida universitaria. Yo jamás había oído hablar de investigación hasta ese momento. Mucho del trabajo que ella realizada con los estudiantes no era muy inspirador pero el hecho de que ella estuviera allí, tuviera esa experiencia y supiera perfectamente lo que una universidad debía ser hacía de ella una persona muy vital. Creo que la Universidad de Queensland es ahora mismo como es en gran parte por la iniciativa de Hill a finales de los años 40. Ella puso en marcha la investigación, y después de un tiempo la universidad empezó a contratar más profesores que fueran también investigadores y no solo docentes.

En 1959 y tras el retiro del jefe del Departamento de Geología de la Universidad, Hill fue nominada como posible sucesora, pero la Universidad no le concedió el puesto. En vez de eso, y en virtud de sus probadas capacidades investigadoras fue promovida a la categoría de “Profesor Investigador”, convirtiéndose en la primera profesora universitaria en Australia. Años después, en 1971, Dorothy se conviritó en la primera mujer Presidente del Consejo Profesional Australiano.

Hill explica en una entrevista por qué aceptó.

Pensé: Bien, aquí tengo una oportunidad de demostrar que las mujeres y los investigadores pueden administrar. Siempre he considerado que yo tenía esas dos habilidades. Una como investigadora. A pesar de que siempre ha habido dudas sobre si los investigadores pueden ser buenos administrando, yo siempre he creído que precisamente porque son buenos investigando deben ser buenos administrando, porque la investigación es algo que tiene que estar perfectamente organizada y cualquier investigación es una hazaña con miles de piezas a encajar. Como mujer, además, sé que somos capaces de ser grandes administradoras. No hay más que pensar en cómo llevamos la organización de nuestros hogares. Tenemos en la cabeza siempre cada pequeño detalle y la mayoría de las mujeres son muy eficaces llevando sus casas y tratando con todos los que viven en ellas. Realmente no entendía porque una mujer no podía dirigir una universidad y pensé que era una oportunidad de sacar a la luz todos esos prejuicios victorianos y hacerles ver a través de la realidad que una mujer podía hacerlo. Por eso acepté.

Hill fue un ejemplo para sus estudiantes, un modelo como investigadora y una gran defensora de las bibliotecas. Su experiencia en Cambridge le animó a defender que su Universidad tuviera una gran biblioteca especialmente enfocada hacia la investigación. Contribuyó económicamente al crecimiento de la biblioteca y su apoyo fue fundamental para la creación de la colección dedicada a la geología.  Dicha colección fue reabsorbida por la Biblioteca de Ciencias Físicas e Ingenierías en 1997 que fue renombrada como Biblioteca Dorothy Hill en su honor. Este centro es el que organiza la exposición online que me ha permitido conocer a esta increíble mujer. Os animo a dar un paseo por ella y disfrutar de los textos y, sobre todo, de la increíble colección de fotografías personales de Hill que transmiten alegría, entusiasmo, ganas, iniciativa, energía y, sobre todo, la sensación de una vida vivida con conciencia plena. Una vida llena de ciencia, diversión, entusiasmo y con logros increíbles para una mujer en aquella época que, lamentablemente, continúan siendo difíciles de conseguir en la nuestra.

Dorothy Hill inaugurando la Dorothy Hill Geology Library (1985). ©The University of Queensland.

La necesidad de ser pionera es particularmente evidente para las mujeres. No hay que esperar que el mundo nos ofrezca lo que creemos que nos merecemos. Depende de nosotras, de nuestra formación y conocimiento, persuadir a la industria de nuestra capacidad para tener un papel activo y no solo decorativo. Tenemos la capacidad de dar más oportunidades a otras mujeres a través de nuestros éxitos.

Sobre la autora

Ana Ribera (Molinos), historiadora con 16 años de experiencia en el mundo de la televisión. Autora del blog Cosas que (me) pasan.

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