Margarita Martín: “La fe ciega en la tecnología puede ocultar la falta de ciencia”

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Margarita Martín al comienzo de la entrevista.
Foto: © Izaskun Lekuona.

Margarita Martín se ha convertido en una referencia de mujer científica en San Sebastián, como directora del Observatorio de Igeldo. Pese a ser muy conocida, seguramente pocas personas saben de ella que nació en Zaragoza, de madre navarra y padre palentino, en la tarde del 3 de octubre de 1955, al mismo tiempo que descargaba una potente tormenta.

Aquel otoño se registró el episodio más fuerte del fenómeno de La Niña, desde que hay referencias. Causó las históricas heladas de febrero de 1956. 36 grados bajo cero en el Principado de Andorra, lugar de residencia de sus padres y donde pasó su primera infancia.

El Pirineo es su punto de referencia. Después de veintiséis traslados de domicilio, no lo ha perdido en el norte de su brújula. En sus vertientes norte y sur, entre el Golfo de Bizkaia y el de León, rodando por los tres estados, es donde más tiempo de vida ha pasado.

Javier San Martín (JSM) Se diría que con esas referencias de su nacimiento estaba usted predestinada a ser meteoróloga…

Margarita Martín (MM) Quería ser astronauta, pero me quedé más abajo, en la troposfera como meteoróloga.

(JSM) La meteorología es probablemente una de las ciencias más maltratada por la sociedad… siempre nos estamos quejando del tiempo, siempre echamos en cara los fallos a los meteorólogos y nunca les reconocemos los éxitos cuando aciertan. Y además, el lenguaje tampoco ayuda. Cuando hablamos del tiempo solemos hacerlo con palabras como “acierto” o “pronóstico”,… parece como si quienes se dedican a la meteorología elaboraran sus mapas como quien rellena una quiniela, y para ‘más inri’ todos creemos saber del tiempo y nos aventuramos con sólo mirar al cielo a “adivinar” si mañana lloverá o hará sol…

(MM)… Pero esas historias “del pastor ha dicho…” aciertan, ¿eh? Porque el pastor sí conoce el comportamiento meteorológico de su zona. El pastor sabe que si el viento viene de la montaña al día siguiente lloverá o hará sol… a nivel local, el pastor, el agricultor, y también los pescadores, son capaces de adelantar el tiempo porque llevan años acumulando observaciones  meteorológicas, pero desde luego la meteorología científica no funciona así.

Fiabilidad de los modelos

(JSM) ¿Hasta cuándo se pueden hacer previsiones fiables?

(MM) Hasta los años 40 se pronosticaban a 36 horas, sin usar ningún tipo de ordenador. A partir de los años 50 Von Braun fue capaz de demostrar que podía pronosticar el tiempo a 24 horas vista con un mapa numérico. El problema fue que los cálculos eran tan lentos que obtuvo el mapa cuatro días más tarde… y ahora mismo se hacen dos pasadas al día, a las 0 y a las 12 Z, que están disponibles 3 horas y media más tarde, y en cada una de esas pasadas se obtiene el tiempo para una semana, aunque a partir del cuarto día se pierde mucha fiabilidad…

(JSM) ¿Cómo funcionan los modelos actuales?

(MM) Ahora se habla mucho de la resolución de los modelos. Cada vez puede precisar más, pero esa precisión es relativa. Se cumple en zonas llanas y alejadas del mar, por ejemplo, en la meseta castellana. A cada 2,5 kilómetros se le asigna una altitud y una reflectividad media del suelo para calcular la convección durante del día… pero en zonas como la nuestra donde a dos kilómetros y medio de la costa, en línea recta, podemos pasar de 0 a 1.000 metros ¿Qué altura media le asignamos? ¿500 metros? Donostia no está a 500 metros de altura. ¿Y qué reflectividad? Si tenemos playa, suelo urbano, zona agrícola y montes cubiertos de bosque… ¿Cuál es el albedo medio de esa zona? Los modelos son eficaces en zonas llanas con vegetación homogénea, o sin vegetación, y alejadas del mar, es decir, que la meteorología en la costa sigue siendo extraordinariamente difícil.

Meteorología y medios de comunicación

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Margarita Martín explica las relaciones entre la meteorología
y los medios de comunicación.

Margarita Martín estudió Física teórica en las dos universidades autónomas, la de Madrid y la de Barcelona….

(JSM) De cuando en cuando, el presidente de la Comunidad Autónoma de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, aparece en los medios de comunicación estatales denunciando, de alguna manera, el que ustedes prevén que va a llover en Cantabria, sobre todo en fechas vacacionales, y luego resulta que el tiempo no es tan malo como ustedes anuncian…

(MM) El señor Revilla, en cierto modo, tiene razón, pero no fue AEMET quien se equivocó… Los meteorólogos de AEMET son profesionales, pero los medios de comunicación no están obligados a seguir a una fuente u otra para recoger las previsiones, y no dicen exactamente de dónde las sacan. Me pregunto qué estudios se le exigen a un periodista que hable del tiempo. Se supone que a mí, que no he estado en mi vida en un campo de fútbol, no me podrían contratar como periodista deportivo, en cambio, para predecir el tiempo parece que es determinante el aspecto físico… Sin embargo, hay locutores deportivos que no son muy agraciados físicamente. Supongo que son buenos porque se les exige que sepan de qué hablan, pero en el tiempo no ocurre lo mismo. Yo a veces creo que generalizan el tiempo de Madrid para toda la península.

(JSM) Sin concretar… pero, ¿hay mucha diferencia entre unos medios de comunicación y otros a la hora de fiarnos de las previsiones que nos ofrecen?

(MM) Total. Unas diferencias a que, a mi juicio, son inadmisibles. Algunos carecen completamente de rigor. En la información económica no hay esas diferencias entre lo que escuchas en un medio y en otro…

(JSM) No sé si estará de acuerdo pero podemos decir que hay dos grandes concepciones, o tendencias, en los medios en lo que se refiere a la meteorología. La determinista, la que dice, en tal punto a partir de las 12 va a llover; y la probabilística, la que dice, en tal punto a partir de las 12 hay este tanto por ciento de probabilidad de que llueva.  

(MM) No hay nadie que pueda decir, aquí a las 12 en punto va a llover. Todo el mundo lo dice con un, como mucho, 95% de posibilidades de acertar, como mucho.

(JSM) ¿Y podemos fiarnos de las aplicaciones de meteorología para móviles?

(MM) Nada. Cuando los españoles iban a América les daban espejitos a los indios para que se mirasen, y ellos se miraban y se veía guapos. Pues a nosotros nos pasa lo mismo. Nos han dado las pantallitas estas y como tontos pasamos seis horas al día, o más si eres adolescente, mirándolas sin que nos aporten nada. Y lo que es peor, impiden en razonamiento. Todas esas pantallitas, nos las han puesto al alcance de la mano para que no razonemos. Son entretenimientos para no pensar.

Margarita Martín en un momento de la entrevista.

Margarita Martín en un momento de la entrevista.

(JSM) ¿Pero algo bueno tendrán?

(MM) Les reconozco la ventaja de la difusión inmediata de los acontecimientos, y eso es fundamental en meteorología, porque si ha granizado en Bilbao, enseguida lo saben en Amorebieta, y es importante que lo sepan porque se les va a venir encima…

(JSM) ¿Y no ha servido la tecnología para mejorar las predicciones?

(MM) La fe ciega en la tecnología puede ocultar la falta de ciencia. La ciencia es un método de razonamiento. El que cree ciegamente que un mapa numérico por ordenador le va a resolver la predicción tiene un problema. Hace falta un predictor que adapte esos mapas numéricos a la localidad, a la zona… eso es lo más difícil de hacer, la predicción para un momento y una zona concreta. Un modelo numérico no va a poder hacer esto porque carece de experiencia. Hace falta una persona que adapte los mapas y que añada a esos datos la experiencia de qué ocurrió en una situación similar hace veinte años.

(JSM) Cuando ustedes adaptan esos modelos numéricos a palabras que puedan transmitir a la sociedad, ¿tienen miedo de quedarse cortos o pasarse?

(MM) Claro. ¿Qué ocurre si de tu predicción se deduce que hay que evacuar varios pueblos? Que tienes que tener el valor suficiente para reflejarlo. Ahí es donde yo he visto los mayores fallos de mi carrera meteorológica. Hay predictores que en privado tienen clarísimo que se va a desbordar un río, pero no lo reflejan en la previsión porque tienen miedo a las consecuencias y a las críticas si fallan, porque si movilizas a los recursos de protección civil y no ocurre nada, has provocado un gasto.

(JSM) Esto me recuerda al cuento de Pedro y el lobo… hubo una época en la que en los medios de comunicación las alertas eran casi continuas… ¡viene la ciclogénesis explosiva…!

(MM) Y el día que toca no hay alerta… porque la dieron los tres días previos porque los modelos no acertaron el movimiento de la ciclogénesis y estuvieron tres días anunciando que llegaba. Llegó el día, y temerosos… no la dieron.

Yo lo viví con ocasión de una nevada. Llevábamos tres días en el Grupo de Predicción y Vigilancia dando alerta por nieve a cotas bajas en la costa, pero no nevaba. Hacía frío, pero no nevaba. Y la persona a la que relevé en el turno de noche me dijo que había quitado la alerta por la tarde porque no nevaba y no iba a nevar. En mi turno cayó una nevada que dejó un metro de nieve en Barcelona ciudad, pero no se podía modificar la retirada de la alerta porque era el turno de noche…

Margarita Martín sonríe, junto al entrevistador, a preguntas del público.

Margarita Martín sonríe, junto al entrevistador, a preguntas del público en la entrevista realizada en Donostia
el pasado 21 de mayo con motivo de un evento de divulgación científica dentro de Olatu Talka 2016.

(JSM) Otra tendencia de los medios de comunicación exagerar todo hasta el extremo… cuando hace sol, hace más calor que nunca, cuando llueve, llueve como no se recuerda…

(MM) Bueno, pero eso es la batalla por la audiencia… se utiliza a la meteorología para conseguir audiencia. He visto a muchas personas, como se suele decir, ‘tirarse en plancha a la piscina’, por ser los primeros en decir algo que se ve en un mapa para dentro de una semana, con menos de un 50% de probabilidades… así que muchas piscinas están sin agua. Pero ya no es meteorología quien dice esto, sino los presentadores del tiempo que actúan presionados por sus medios porque están perdiendo audiencia.

(JSM) Si nos fiamos de lo que vemos en la televisión, cuando salen las presentadoras del tiempo, podríamos decir que hay muchas mujeres dedicadas a la meteorología… ¿es así en realidad?

(MM) Entre 1935 y 1969 ni una sola mujer ingresó en el Servicio Meteorológico estatal. Fueron machacadas tras la guerra. La primera que entró fue mi jefa, en Palma de Mallorca, Lola Parra y la segunda fue Pilar Sanjurjo que tenía un acento gallego fortísimo.

He pedido, antes de esta entrevista, a mi servicio de personal, el porcentaje de mujeres que estamos en el Cuerpo de Meteorólogos, y no me lo han querido dar. Creo que andamos por el 20%, pero no lo sé bien. En el cuerpo de observadores, ni de broma, llegamos al 50%, en el de diplomados el porcentaje es todavía más bajo, y entre los delegados territoriales, que hay 17, uno por comunidad autónoma, sólo hay dos mujeres.

Sobre los autores

Esta entrevista ha sido realizada por Javier San Martín @SanMartinFJ. Las fotografías son obra de Izaskun Lekuona @IzaskunLekuona y es una colaboración de Activa Tu Neurona @ACTIVATUNEURONA con el blog Mujeres con Ciencia.

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