Marianne North, excelente ilustradora científica

Amar lo que haces y sentir que eso es importante.
¿Qué podría haber más divertido?

Katherine Grahan

M. North1La calidad de muchos libros científicos y de divulgación, de artículos de revistas y otras publicaciones se ve considerablemente mejorada cuando ofrecen al lector atractivas ilustraciones que acompañan al texto. Aunque en la actualidad una parte importante de las imágenes ha sido obtenida mediante cuidadosas fotografías, hay que recordar que no siempre ha sido así. En el pasado, se ilustraba con dibujos hechos a mano y un número nada despreciable de esos dibujos, en algunos casos de calidad extraordinaria, fueron realizados por mujeres. Estas artistas eran grandes observadoras y sus diseños estrictamente fieles a la realidad revelaban un notable criterio científico que les permitía proporcionar información abundante y esclarecedora.

Una de ellas fue la británica Marianne North. Nació el 24 de octubre de 1830 en Hastings, Inglaterra, hija de un rico terrateniente y parlamentario, Frederick North, y desde muy niña mostró gran interés por pintar y escribir. Acompañó a su padre, que era un notable viajero, en sus desplazamientos por Europa y Oriente Próximo y aprovechó todas las oportunidades que tuvo para que algunos artistas le dieran clases, mejorando sensiblemente sus capacidades. Nunca se casó, y cuando Frederick North murió en 1870, heredó una modesta fortuna que decidió utilizar para materializar un sueño: pintar flores y plantas en su entorno natural.

Marianne_North1En el año 1871, cuando contaba 41 años de edad, Marianne North emprendió su primer viaje solitario, que fue el comienzo de una larga serie de aventuras. Decidida a buscar material para trabajar donde quiera que éste se encontrase, se desplazó a lugares tan distantes como Jamaica, Estados Unidos, Canadá, Japón o Brasil. Su arrojo la hacía notablemente diferente de la mayor parte de las mujeres de su tiempo, para las que viajar solas era una osadía inalcanzable.

En su obra, Una visión del Eden, North ha descrito la dureza de las condiciones que debía superar para pintar en lugares alejados de la civilización. El sol abrasador, las enormes avalanchas de lluvia, los caminos en condiciones terribles, las enfermedades, las sanguijuelas, las arañas gigantes o las pensiones insalubres, nada de ello le impedía alcanzar su objetivo. Tras sus aventuradas expediciones alrededor del mundo logró producir un magnífico conjunto de pinturas de asombrosa calidad. Valga mencionar que también estuvo en España, concretamente en 1875 pasó dos meses en la isla canaria de Tenerife donde pintó 26 exquisitos cuadros que reflejan la flora y el paisaje isleño.

M. North

En Inglaterra, ante la elevada cantidad de obras reunidas, la artista decidió donar su colección, junto a un local adecuado para exponerla, al Kew Garden de Londres. El jardín botánico creó en honor a la pintora la Galería Marianne North, donde ella misma dispuso cuidadosamente sus pinturas que, ordenadas según la localización geográfica, formaban un denso mosaico en las paredes. La exhibición de la obra de Marianne North en el Kew Garden tuvo mucho éxito entre el público, que se quedaba maravillado ante la vitalidad y belleza de sus cuadros.

Marianne North's painting of Nepenthes northiana, showing a lower and an upper pitcher
Nepenthes northiana (Borneo), 1876

A principios de la década de 1880, Marianne North realizó una interesante expedición a Australia donde trabó amistad con la más prestigiosa artista del país: Marian Ellis Rowan (1848-1922), mujer de notable capacidad, con quien North acrecentó y mejoró sus conocimientos sobre pintura al óleo.

En 1884, con la salud ya quebrantada –padecía de reumatismo y cierto grado de sordera– emprendió su última expedición, esta vez a Chile. Al retornar a Inglaterra colocó cuidadosamente sus últimos cuadros en el Kew Garden, completando así su extraordinaria colección, más de ochocientas pinturas realizadas a lo largo de trece años. La animosa artista comprendió entonces que su capacidad para viajar había llegado a su fin y se retiró a un pueblecito inglés en Gloucestershire donde murió el 30 de agosto de 1890.

Australian Spear Lily and an Acacia, 1880

Los especialistas en la materia han subrayado la gran calidad de las pinturas de Marianne North que, además de su colorido magnífico y alto nivel artístico, ofrecen un inmejorable rigor y fidelidad. Fue una artista magistral con conocimientos suficientes de botánica como para identificar correctamente a las plantas e incluso reconocer muy bien las especies nuevas para la ciencia. Prueba de ello es que encontró y pintó un árbol perteneciente a un género desconocido, el cual posteriormente fue bautizado en su honor como Northea seychelliana. Asimismo, los botánicos dieron el nombre de la pintora a cuatro especies, dos procedentes de Borneo y dos de Sudáfrica, que ella había dibujado con una fidelidad admirable. Es de interés apuntar que North era amiga del célebre naturalista Charles Darwin, y compartía con él un gran interés por la distribución geográfica de las plantas. Algunos de sus viajes fueron resultado de las sugerencias del científico.

strelitzia-and-sugar-birds-south-africa-1882
Strelitzia and Sugar Birds, Sudáfrica, 1882

Igualmente, los expertos en la obra de esta artista han puntualizado que el valor de su trabajo se incrementaba porque la mayor parte de los ejemplares dibujados estaban insertos en su medio natural. Dado que muchos de ellos eran escasamente conocidos en su tiempo y crecían en lugares casi inaccesibles, las pinturas de North se convirtieron en parte importante del registro botánico. En algunos cuadros pueden observarse pájaros, insectos, peces y otros animales, lo que pone de manifiesto su interés por la zoología. Y la artista no se quedó ahí; además de flores, pájaros y otros animales, pintó paisajes mostrando la gente y las construcciones de los pueblos nativos. Estas pinturas permitían echar un vistazo sobre tierras distantes y exóticas a los estudiosos y al público en general.

En la actualidad, el trabajo de Marianne North está muy bien valorado por su importancia botánica, y sobre todo por su notable capacidad para representar la naturaleza tal como la veía. Su galería continúa siendo una atracción popular del Kew Garden, y las pinturas permanecen en la disposición original en que la pintora las colocó.

Galería Marianne North
Galería Marianne North

Los extensos viajes de esta singular mujer fueron editados por su hermana, Catherine North Symonds, y publicados en tres volúmenes en 1892 y 1893. Bajo el título de Recolecciones de una vida feliz, contienen la autobiografía de la artista y alcanzaron gran popularidad. Aunque menos conocida que Marianne, Catherine fue también una buena pintora.

M. North2Referencias

  1. Commire, Anne (ed.) (1999), Women in World History: A Biographical Encyclopedia, editor, Yorkin Publications
  2. Marianne North, Gale Encyclopedia of Biography
  3. North, Marianne (1980), A Vision of Eden: The Life and Work of Marianne North, Holt, Rinehard and Winston
  4. Martínez Pulido, C. (2006), La presencia femenina en el pensamiento biológico, Biblioteca Nueva (colección Minerva), Madrid
  5. Symonds North, Catherine (1894), Recollection of Happy Life, New York and London: Macmillan

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

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