Astrid Fagraeus, la científica que reveló el origen de los anticuerpos

Vidas científicas

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Astrid Fagraeus, la científica que reveló el origen de los anticuerpos

Los anticuerpos son moléculas esenciales que circulan por la sangre para identificar, neutralizar y eliminar sustancias extrañas que representan una amenaza para el organismo. La existencia de este sistema de vigilancia y defensa natural se conoce desde finales del siglo XIX, pero durante décadas hubo una pregunta sin respuesta: ¿dónde y cómo se producían los anticuerpos?

Astrid Fagraeus.

La investigadora sueca Astrid Fagraeus (1913-1997) ayudó a resolver el enigma al demostrar que las células plasmáticas producen anticuerpos inmunoglobulina G (IgG). Este hito transformó la inmunología moderna y abrió una nueva etapa en nuestra comprensión del sistema inmunitario. Con su trabajo, Fagraeus contribuyó a sentar las bases de una disciplina que hoy salva millones de vidas al año.

Una pregunta desconcertante

Desde que investigadores de finales del siglo XIX como Emil von Behring y Paul Ehrlich demostraron que el organismo dispone de sustancias protectoras que circulan por la sangre para defenderlo frente a posibles infecciones –con el tiempo se denominarían anticuerpos–, la comunidad científica se preguntaba qué célula específica era la encargada de secretarlas.

Los métodos de la época permitían observar tejidos al microscopio, identificar distintos tipos celulares y medir respuestas inmunitarias, pero las herramientas experimentales eran limitadas. Existían células cuya función era todavía desconocida para la ciencia, entre ellas las células plasmáticas, descritas anatómicamente desde hacía décadas, pero rodeadas de incógnitas.

Dicho de otro modo: durante la primera mitad del siglo XX, nuestra conocimiento sobre el sistema inmunitario se parecía a un rompecabezas compuesto por piezas desordenadas.

La joven descubridora de la fábrica de anticuerpos

Astrid Fagraeus nació el 30 de mayo de 1913 en Estocolmo. Hija del cónsul general Isidor Fagraeus y Elsa Bäckström, creció en un entorno acomodado que le facilitó el acceso a una educación superior. Estudió Medicina en el Instituto Karolinska y, tras graduarse, comenzó a interesarse por la bacteriología y por cuestiones relacionadas con el funcionamiento del sistema inmunitario. En 1948 publicó su tesis doctoral, titulada Antibody Production in relation to the Development of Plasma Cells (Producción de anticuerpos en relación con el desarrollo de las células plasmáticas). Mediante una serie de experimentos con bazos de conejos, Fagraeus pudo observar qué ocurría durante la respuesta inmunitaria. Detectó que el aumento de anticuerpos coincidía con una expansión de las células plasmáticas –glóbulos blancos especializados del sistema inmunitario que se originan a partir de los linfocitos B–, y reunió pruebas de que estas células eran las responsables de producirlos, específicamente los anticuerpos inmunoglobulina G (IgG).

Este hallazgo puede parecer una conclusión bastante evidente desde nuestra perspectiva actual, pero representó un cambio profundo para la visión que se tenía entonces. Fue algo parecido a descubrir qué fábrica producía un objeto esencial cuya existencia todo el mundo conocía. El hallazgo conectó el objeto esencial –el anticuerpo– con una célula concreta y con un proceso biológico específico.

Su tesis no tardó en atraer atención internacional. Otros grupos confirmaron sus resultados y el trabajo pasó a ser considerado uno de los hitos fundacionales de la inmunología moderna. El descubrimiento le valió el prestigioso Premio Jubileo de la Sociedad Médica Sueca de 1950, un reconocimiento poco habitual y especialmente significativo para una investigadora joven formada en una época en la que las mujeres encontraban importantes barreras en el ámbito académico.

Ciencia sin fronteras

Tras doctorarse, Fagraeus tuvo que trasladarse temporalmente a Estados Unidos porque en Suecia no había puestos permanentes en inmunología. Aquella etapa no solo le permitió ampliar sus conocimientos, sino que también le sirvió para establecer una amplia red de contactos distribuidos por todo el mundo que perduraría en su carrera.

En 1953 regresó a su país natal y asumió la jefatura del departamento de virología del Laboratorio Bacteriológico Nacional de Suecia, entonces encargado de la investigación, el diagnóstico y el desarrollo de vacunas en el país. En este periodo desempeñó un papel crucial en el desarrollo de la vacuna sueca contra la polio junto al virólogo Sven Gard.

En 1961 Astrid Fagraeus se convirtió en la primera profesora de inmunología de Suecia; lo hizo ocupando una cátedra del Instituto Karolinska, y así pasó a formar parte del reducido grupo de mujeres que ocupaban puestos académicos de alto nivel en su país.

Publicó alrededor de 80 artículos científicos a lo largo de su carrera, muchos de ellos centrados en el desarrollo y la maduración de los linfocitos T en el timo. Continuó vinculada a la actividad científica incluso después de su jubilación oficial en 1979.

Astrid Fagraeus falleció el 24 de febrero de 1997 a los 83 años. El laboratorio Astrid Fagraeus del Instituto Karolinska fue nombrado en honor a la mujer que supo responder con precisión a una pregunta elemental que nadie antes había logrado resolver.

Referencias

Sobre la autora

Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.

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