Kathleen Murphy King (1893-1978), brióloga irlandesa de gran vocación
Durante largos años, la autoridad más importante en el estudio de las plantas sin flores de Irlanda fue la acreditada botánica Kathleen Murphy King. Los numerosos artículos que publicó, junto a su herbario compuesto por una colección de más de 4000 especímenes, contribuyeron significativamente al avance de los estudios sobre las briofitas de Irlanda, tal como se recuerda en el blog Ask about Ireland. De hecho, su amplia obra justifica que fuera considerada como «una brióloga destacadísima» de su país.

La importancia de las briofitas
Antes de centrarnos en Kathleen Murphy King, recordemos que las briofitas han sido descritas como «pequeños y bellos bosques formados por un conjunto de diminutos vegetales» integrantes de uno de los diversos ecosistemas que pueblan nuestro planeta. Técnicamente las Bryophytas incluyen a los musgos, las hepáticas y los antoceros.
Pertenecen al grupo de plantas no vasculares porque no tienen raíces ni tejidos conductores que les permitan distribuir el agua y los nutrientes en el cuerpo, y por ello los absorben del entorno a través de la superficie corporal. Además, la carencia de un sistema vascular resta fortaleza al organismo, lo cual determina su pequeño tamaño. Dado que la mayoría poseen clorofila, suelen presentar un color verde y son fotosintéticas, como informa la página web de la British Bryological Society.
Las briofitas sobreviven casi en cualquier lugar del mundo excepto en el mar. En general, se expanden desde la Antártida hasta el Ártico, pasando por bosques tropicales húmedos, donde suelen prosperar ampliamente, cubriendo grandes extensiones de tierra. También se encuentran sobre rocas o árboles e incluso hay especies en zonas desérticas.
En los últimos años, su estudio ha ido cobrando cada vez más importancia, un hecho que, junto a los estudios con perspectiva de género, han impulsado la recuperación de las publicaciones realizadas por científicas sobre estos aparentemente insignificantes vegetales. Kathleen Murphy King representa un valioso ejemplo. Veamos.
Breve semblanza
Kathleen Murphy nació en Dublin el 5 de julio de 1893, hija de Bridget Monaghan y de Lawrence Murphy, quien regentaba un negocio de paños. Asistió a un colegio alemán y tuvo la oportunidad de aprender este idioma, condición que facilitó su desplazamiento a Berlín para cursar el bachillerato, que culminó con excelentes notas.
Tras retornar a Dublín, participó durante un breve periodo como música en el Abbey Theatre, también conocido como el Teatro Nacional de Irlanda, ya que desde niña había mostrado un particular interés por la música y tocaba el chelo con notable habilidad.
En 1918, Kathleen Murphy se casó con el médico Edward Thomas King, limitándose a partir de entonces al papel de ama de casa y al cuidado de sus cuatro hijos, como podemos leer en Wikipedia. Las restricciones económicas llegaron a partir de la muerte de su marido en 1933, cuando tuvo que mantener a la familia por sí misma. Valientemente, tomó la decisión de utilizar el jardín de su casa con el fin de conseguir frutas y vegetales para uso doméstico.
A medida que los cultivos avanzaban e iban prosperando, como ha descrito su biógrafa Patricia M. Byrne, el interés por la botánica de Murphy King fue creciendo, hasta que una actividad que había empezado por razones económicas se transformó en una apasionada vocación. La incipiente botánica amplió sus proyectos iniciales incluyendo todo tipo de plantas, incluso árboles, en su jardín.
Una próspera actividad con plantas diminutas
En torno a 1947 Kathleen Murphy King se unió a la Irish Roadside Trees Association, un centro implicado en distribuir plantas y árboles con fines ornamentales para los parques, jardines y aceras de su ciudad. Además, colaboró con la sociedad de silvicultores de Irlanda, Society of Irish Foresters, y el Dublin Naturalists Field Club, una importante institución fundada en 1886 con propósitos educativos, además de reunir a quienes tenían interés por conocer la historia natural de su entorno.

En este contexto, fueron las «plantas sin flores» las que con más intensidad despertaron la curiosidad y el interés de Kathleen Murphy King. Muy pronto se percató de que las briofitas apenas estaban registradas en Irlanda; algo que las catalogaba como un grupo casi desconocido y muy poco estudiado. Diligentemente se dedicó a llenar ese hueco. Los pequeños musgos y las diminutas hepáticas, apenas visibles a simple vista, la impulsaron a comprarse un microscopio, conocedora de que se trataba de una herramienta esencial para examinar la delicada estructura de estas plantas.
Aunque muy pronto comprendió que se enfrentaba a una magna tarea, no por ello se acobardó. Todo lo contrario, haciendo gala de una creciente vocación investigadora, a lo largo de 20 años viajó por todo el país y buscó, con inagotable entusiasmo el mayor número posible de especímenes para estudiar, describir y clasificar. Tal como informa Wikipedia, llevó a cabo esta ingente tarea sin un coche a su disposición, superando con éxito abundantes obstáculos y no pocas dificultades.
En 1949, Murphy King se incorporó a la acreditada Sociedad Británica de Briología (British Bryological Society), que la admitió como especialista en briofitas, pero honoraria; o sea sin salario. Valga señalar que esta sociedad se encuentra entre las primeras en su especialidad fundadas en Europa; su principal finalidad es facilitar la comunicación entre las personas interesadas en las briofitas, de manera que puedan intercambiar especímenes, identificarlos correctamente y elaborar colecciones, así como generar fructíferos debates. Debido a sus conocimientos de alemán nuestra protagonista, perspicaz botánica autodidacta podía leer y comprender la mayor parte de los trabajos realizados por sus contemporáneos europeos, además de mantener una activa correspondencia e intercambio de ejemplares, tal como ha descrito Patricia M. Byrne.
En 1950, cuando Murphy King tenía 57 años, realizó su primera publicación en la Irish Naturalists’ Journal, una revista científica fundada en 1925 que desde entonces sale a la luz anualmente cubriendo todos los aspectos de la historia natural del país, según informa Wikipedia.
En la amplia obra de Murphy King destaca uno de sus descubrimientos más valorados, un musgo procedente de un pueblo del noroeste de Irlanda al que ella identificó en 1957. Hasta aquel año, ha descrito Patricia Byrne, ese musgo solo se conocía como un fósil en el Reino Unido. Tras este interesante hallazgo, paulatinamente, la incansable botánica fue añadiendo más especímenes no registrados con anterioridad en su país; entre ellos figuran algunas especies nuevas para la ciencia. Las productivas aportaciones de esta singular botánica se prolongaron hasta 1970, año en que publicaría su último artículo.
La valiosa obra de Murphy King no solo enriqueció en gran medida los conocimientos sobre la distribución de los musgos y hepáticas en Irlanda. Además, su gran experiencia y erudición llegaron a ser tan amplios que numerosas universidades y otros centros se dirigían a ella con el fin de consultarla en la identificación de las pequeñas plantas sobre las que se había erigido en una autoridad internacionalmente respetada.
Un valioso legado
La biógrafa Patricia M. Byrne ha rememorado que «Kathleen Murphy King fue una persona muy determinada, con notable capacidad de organización y destacada por su curiosidad y rigor científicos […]. Hasta el final de su vida conservó una gran energía intelectual, y solo en 1977 cuando su vista empezó a fallar, decidió donar su herbario personal al National Herbarium de su país».
Se trataba de un herbario de considerable valor, ya que contenía más de 4000 especímenes, la mayoría de Irlanda, aunque algunos procedían del Reino Unido y de otras partes de Europa. La comunidad especializada irlandesa ha considerado esta entrega como la más importante incorporación de briofitas desde comienzos de 1900.
El 28 de marzo de 1978 Kathleen Murphy King fallecía en su casa de Dublín a los 88 años de edad. Nos parece de interés hacernos aquí eco de las palabras escritas en el blog Ask about Ireland, destacando que «Kathleen Murphy King fue un ejemplo de cuánto una “talentosa aficionada”, con escasa formación institucional, puede añadir al legado científico de un país. Pese a que no tenía formación científica, su capacidad intelectual, entusiasmo y vitalidad demuestran que contribuyó significativamente al avance de la briología en Irlanda».
Ciertamente, con su obra Kathleen Murphy King ha quedado incluida en el conjunto de las muchas mujeres vocacionales que lograron saltar los obstáculos destinados a impedir su participación en la ciencia. Al igual que sus antecesoras, Murphy King colaboró activamente en la ampliación de los conocimientos de la época que le tocó vivir. Su vigorosa imagen de mujer inteligente y luchadora ha sido, y sigue siendo, un magnífico ejemplo de entrega y superación.
Referencias
- Byrne, Patricia M. (2009). «King, Kathleen». In McGuire, James; Quinn, James (eds.) Dictionary of Irish Biography. Cambridge: Cambridge University Press
- Kathleen King (1893 – 1978), Ask About Ireland, 14 mayo 2015
- A.L. Kathleen King, Wikipedia
Sobre la autora
Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.