Margaret Sibella Brown (1866-1961), dedicada a un mundo vegetal diminuto

Vidas científicas

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Margaret Sibella Brown (1866-1961), dedicada a un mundo vegetal diminuto

En la página web del Instituto de la Ciencia de Nueva Escocia, Canadá (The Nova Scotian Institute of Science), se afirma que durante una época en que las científicas eran notablemente escasas, la botánica canadiense Margaret Sibella Brown alcanzó una notable reputación internacional debida a sus interesantes trabajos sobre taxonomía y ecología de unas diminutas plantas: los musgos y las hepáticas, técnicamente llamadas briofitas.

Margaret Sybella Brown (1900).

Dotada de gran curiosidad, Margaret S. Brown, pese a que las puertas de la universidad estaban cerradas para las mujeres, consiguió ampliar sus conocimientos estableciendo numerosos contactos con reconocidos botánicos nacionales e internacionales. Por esta senda vocacional, extendió sus actividades incluso más allá de las fronteras canadienses. El impacto de sus hallazgos tuvo gran trascendencia pues logró identificar, preservar y catalogar, una amplia colección de briofitas que en aquel tiempo eran escasamente conocidas.

Una vida larga y fructífera

Margaret S. Brown nació el 2 de marzo de 1866 en Nueva Escocia, hija de Richard Henry Brown (1837-1920), administrador de minas de carbón, y de Barbara Davidson (1842-1898). Tuvo una hermana gemela y tres hermanos menores. Cuando alcanzó la edad escolar, cursó su educación primaria y secundaria en un instituto anglo-alemán de Halifax.

En 1883 y 1884, Margaret Brown estudió en Stuttgart y en Londres, y tras esta estancia europea, regresó a su país. Según se describe en Proceedings of the Nova Scotian Institute of Science, una vez en Canadá, se incorporó a un centro de arte y diseño (Victoria School of Art and Design) del que sería directora y destacada integrante de la comisión de educación.

Durante la Primera Guerra Mundial, Brown desempeñó como voluntaria el cargo de secretaria honoraria de la sección de Halifax de la Cruz Roja canadiense (Halifax Branch of the Canadian Red Cross Society). Una vez acabado el conflicto bélico, la joven se dedicó con gran empeño y excelentes resultados al estudio de las briofitas. La mayor parte de su trabajo la realizó en una accidentada isla situada en la costa atlántica de Norte América, llamada Cape Breton, perteneciente a la provincia de Nueva Escocia. En este inhóspito lugar recolectó y coleccionó con notable entusiasmo musgos y hepáticas endémicas; recordemos que las hepáticas son pequeñas plantitas denominadas así por su forma parecida a un hígado.

En los primeros años de su carrera participó en la recolección de los llamados musgos de turbera, pertenecientes al género Sphagnum, para su uso como apósitos quirúrgicos durante la Primera Guerra Mundial, en un tiempo en que el algodón era escaso.

Cabe apuntar que Brown trabajó con una de las botánicas estadounidenses más destacadas de finales del siglo XIX y principios del XX, la citada experta en briofitas Elizabeth G. Knight Britton, principal impulsora de la fundación del célebre Jardín Botánico de Nueva York, y creadora de importantes inventarios sobre la diversidad de las briofitas en distintos ecosistemas.

Margaret Sybella Brown (hacia 1900).

Como colaboradora de Knight Britton, Margaret Brown participó en varios viajes de recolección de especímenes, incluyendo por ejemplo una gira por Puerto Rico y Trinidad realizada en 1922, que produjo muy buenos resultados, como podemos leer en Proceedings of The Nova Scotia. Por su parte, y de manera independiente, Brown no solo exploró y recolectó valiosos especímenes en Nueva Escocia, sino que también viajó por otros lugares de Canadá llegando hasta British Columbia, la provincia más occidental.

En una época en que las mujeres no solían viajar solas, y menos por motivos de un trabajo científico, Brown recorrió en diversas ocasiones distintos países. Realizó expediciones científicas a España, la Rivera Francesa y a Jamaica, donde a menudo pasaba los inviernos. Sus numerosas recolecciones e intercambios de especímenes le permitieron mantener una copiosa correspondencia con eminentes especialistas de todo el mundo y participar activamente en los debates del momento.

En 1932 Margaret Brown publicó su primer artículo en la acreditada revista The Bryologist, describiendo un musgo nuevo para la ciencia. En 1936 salió a la luz su trabajo más extenso, un amplio catálogo dedicado a las hepáticas y los musgos de Nueva Escocia (Liverworts and Mosses of Nova Scotia), en el que describía 127 hepáticas y 367 musgos; este artículo se publicó en Proceedings of the Nova Scotian Institute of Science. En 1937 redactó otro meritorio trabajo en el que clasificaba una valiosa colección de musgos recolectados en Siria por diversos botánicos. Con posterioridad publicaría varios artículos más, siempre centrados en estas pequeñas plantas que tanto le interesaban.

Reconocimientos

En 1950, estimulada por uno de sus estudiantes llamado John Erskine, Margaret Brown donó parte de su colección de briofitas a la Acadia University, una institución privada de Nueva Escocia. En reconocimiento por tan significativo obsequio, que constaba de 1779 musgos, 858 hepáticas y 53 líquenes, el 16 de mayo de ese mismo año la citada universidad otorgó a la científica, que por aquellas fechas contaba con 84 años, un máster honorario. De hecho, la institución quería concederle un doctorado honorario, pero ella nunca había buscado grados universitarios y declinó la primera oferta, acordando en su lugar aceptar un máster, como se apunta en Proceedings of The Nova Scotia.

Por sus influyentes méritos, Margaret Brown fue invitada a formar parte de diversas sociedades científicas. Entre ellas figuran, por ejemplo, el Moss Exchange Club, una asociación fundada en 1896 que fue la primera sociedad briológica del mundo. En 1923, citando a Mark Lawley, el nombre de la asociación se cambió por el de British Bryological Society, a la cual pertenece la acreditada revista Journal fo Bryology, que publica trabajos revisados por pares. Brown también formó parte de la Sullivant Moss Society, actualmente llamada American Bryological and Lichenological Society.

En noviembre de 1961 Margaret Brown fallecía en su casa de Halifax a los 95 años de edad. Su influencia en la comunidad de Nueva Escocia fue afectuosamente recordada por su exalumno, el citado botánico John Erskine quien, en su valorada obra An Introduction to the Moss Flora of Nova Scotia (1968), afirmaba que «durante veinticinco años Miss Margaret S. Brown llevó a cabo su trabajo pasando los veranos en muchos lugares de la provincia, y cualquiera que haya aprendido algo sobre musgos en este cuarto de siglo [1922-1931] debe mucho a sus conocimientos y amabilidad» (Proceedings of The Nova Scotia).

En la reunión anual de 1976 de la American Society of Bryology and Lichenology, Brown fue considerada como una de «los más importantes especialistas en musgos (mujeres y hombres) y de recolectores de Norte América», subrayando que la botánica estuvo entre «quienes tuvieron uno de los impactos más duraderos en su especialidad».

Parte de los especímenes que Margaret Brown recolectó a lo largo de su vida se encuentran hoy depositados en los herbarios de importantes museos u otras instituciones del mundo, como por ejemplo el British Museum, el New York Botanical Garden, el Yale University Herbarium, el Harvard University Herbaria, el New Brunswick Museum (que es el más antiguo de Canadá) y el Nova Scotia Museum of Natural History entre otros, como se detalla en Wikipedia.

Recordemos que los y las botánicas, durante las recolecciones realizadas en sus viajes, suelen escoger más de un ejemplar de la misma especie, y de este modo pueden intercambiar las copias con otras instituciones. El elevado número de centros que hoy almacenan especímenes recolectados por Brown constituye una excelente prueba de la gran actividad que esta singular científica supo desplegar durante su fructífera vida. Asimismo, el cuidado con que su material ha sido conservado hasta la actualidad nos muestra el valor del legado de una mujer que saltó las barreras de su tiempo dejando importantes muestras de su determinación y bien hacer.

Referencias

Sobre la autora

Carolina Martínez Pulido es Doctora en Biología y ha sido Profesora Titular del Departamento de Biología Vegetal de la ULL. Su actividad prioritaria es la divulgación científica y ha escrito varios libros sobre mujer y ciencia.

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