Margaret Morse Nice, la ornitóloga que más aprendió sobre el gorrión cantor sin sacrificar ni un solo ejemplar

Vidas científicas

Margaret Morse Nice es conocida sobre todo por su trabajo en el campo de la ornitología, aunque también desarrolló parte de su trabajo en el campo de la psicología infantil, más bien por imposición de los roles de género en la crianza que había en su época (y en todas…). Es conocida por varios motivos, entre ellos por su detallado trabajo observando y describiendo el comportamiento de los gorriones cantores en la naturaleza, un trabajo al que dedicó ocho años, anilló casi 900 ejemplares y no quiso sacrificar ninguno.

Margaret Morse Nice. Clark University.

La zoología, más que diseccionar animales

Nice nació el 6 de diciembre de 1883 en Amherst, Massachusetts. Fue la cuarta de siete hermanos, su padre era profesor de Historia en la universidad local. Pasó su infancia en una casa con un amplio terreno en el que en muchas épocas se criaron animales, especialmente aves de corral, lo cual comenzó a despertar su interés por la naturaleza, el aire libre y en concreto las aves. Sus padres fomentaron y apoyaron su interés, aunque en verdad no querían que sus hijas tuviesen otro destino que el de ser madres y amas de casa.

A pesar de ello, celebraron que ella entrase en la universidad de un condado cercano en 1901, donde comenzó a familiarizarse con varias lenguas modernas, como el alemán, el italiano o el francés, pero donde empezó sintiendo muy poco interés por las clases de zoología, una clase que consideraba aburrida y que no respondía a su curiosidad por aprender más sobre los animales salvajes que ella veía en la naturaleza. Su interés por la materia no volvió hasta que conoció a Clifton F. Hodge, biólogo en la Universidad de Clark, que la convenció de que se podía ser zoólogo y estar más interesado en los animales vivos que en los que ya habían muerto y se podían diseccionar.

Nice se matriculó en esa universidad en 1907, y allí conoció a Hodge y también a G. Stanley Hall, psicólogo experimental, que le parecieron profesores muy estimulantes. Comenzó a investigar sobre los hábitos alimentarios de la codorniz, con idea de hacer la tesis doctoral. Sin embargo, su carrera investigadora quedó interrumpida en 1909 tras casarse y tener su primer hijo al año siguiente. Más adelante contaría que se arrepentía de no haber completado ese trabajo, y que le molestaba cuando se referían a ella como “ama de casa” en vez de “zoóloga”.

Si la vida te da limones…

El marido de Nice era profesor de medicina, lo que llevó a la familia a mudarse a Boston en 1911, y de ahí a Oklahoma en 1913, Ohio en 1927 y Chicago en 1936. La familia fue creciendo (el matrimonio tuvo cinco hijas) y eso dejaba a Nice cada vez menos tiempo para investigar. Ella decidió sacarle todo el partido a su capacidad observadora, y se dedicó a analizar sistemáticamente el proceso de desarrollo del lenguaje de su primera hija. Publicó ese trabajo en 1915 y, ocho años después, logró con ello el título de doctora en psicología.

Gorrión cantor.

En 1919 volvió al estudio de los pájaros, a causa de un cambio legislativo en Oklahoma que permitía disparar a huilotas (Zenaida macroura) jóvenes. Su análisis de los periodos de anidado y puesta de las huilotas despertó de nuevo su curiosidad por el estudio de las aves en la naturaleza y un gran deseo de conocer todas las especies del área en que vivía. Con todo ese conocimiento publicó Los Pájaros de Oklahoma en 1927 junto a su marido. Cuando ese mismo año se mudaron a Ohio, de nuevo su impulso inicial fue conocer todas las especies de aves de la región, pero en lugar de eso terminó concentrando su atención en las vidas de los ejemplares de una sola especie, el gorrión cantor (Melospiza melodia). Este es el trabajo por el que conseguiría mayor reconocimiento y fama.

Para sus observaciones, puso en práctica algunas innovaciones recientes en su época en la técnica del anillado de aves. Esta práctica, consistente en atrapar ejemplares de aves, colocar una anilla en sus patas para poder diferenciarlas más adelante y luego volver a soltarlas, había comenzado a aplicarse al inicio del siglo XX como una forma de mejorar el estudio de las migraciones de las aves. Nice aprovechó este método: atrapó y anilló su primer gorrión en la primavera de 1928.

Apareamiento, territorialidad y canto

El siguiente año estudió minuciosamente a dos parejas de estas aves, y después extendió sus esfuerzos para llevar a cabo un censo detallado de todos los gorriones cantores de Interpont, un terreno inundable de algo más de 16 hectáreas cerca de su casa. En 1935 ya había anillado un total de 870 gorriones. Fue registrando el comportamiento de muchos de ellos individualmente durante toda su vida, siguió sus líneas genealógicas y localizó los territorios que ocupaban cada año.

Margaret Morse Nice.

Estudió sus costumbres de apareamiento, sus trayectorias migratorias y sus cantos. Se trataba de un detalladísimo trabajo sin precedentes, también porque durante los ocho años de análisis, Nice no había necesitado sacrificar a ningún ejemplar ni había cogido ni un solo huevo de un nido. Como investigadora, había priorizado la conservación y la protección de su sujeto de análisis.

Tras sus observaciones había una hipótesis principal: que los machos ocupan y defienden sus territorios, algo que otros investigadores habían propuesto antes pero sin los datos procedentes de la técnica del anillado. Nice sí lo hizo, y pudo observar efectivamente que los machos del gorrión cantor defienden y ocupan territorios y en esa base cortejan a las hembras para aparearse, así como las dinámicas y respectivos comportamientos cuando hay choques territoriales entre machos, prestando una especial atención a los cantos territoriales que cada individuo podía desarrollar. También analizó la relación entre el comportamiento territorial y el aumento o disminución de las poblaciones. Su conclusión era que, al menos en esta especie, el comportamiento territorial previene la sobrepoblación.

Un nexo entre ornitólogos de tres continentes

A raíz de sus observaciones y tras atender a reuniones de las sociedades de ornitología de Estados Unidos y Europa, comenzó a ser conocida por los ornitólogos más importantes del mundo en la época. En 1931 conoció a Ernst Mayr, que por entonces trabajaba en el Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, que quedó impresionado por su trabajo y le puso en contacto con el editor de la revista científica alemana Journal für Ornithologie, la más prestigiosa del área en ese momento. Por ese motivo la primera publicación recogiendo sus estudios sobre los gorriones cantores fue en alemán, en 1933.

Sus conocimientos en idiomas la ayudaron a divulgar su trabajo y a trenzar relaciones con otros científicos de su misma área. En 1934 comenzó a su vez a trabajar como revisora de estudios y artículos sobre ornitología y ecología para la revista Bird-Banding (banding significa anillado), lo que implicaba la redacción de cientos de abstracts y resúmenes, facilitando el intercambio de conocimiento entre ornitólogos. También ayudó a que ornitólogos americanos conociesen el trabajo de colegas de Europa y Australia, y viceversa.

El trabajo de Nice fue muy influyente por ambos motivos: su práctica de la observación ornitológica y su papel como divulgadora y nexo de conocimiento dentro de la área. Y todo ello a pesar de que nunca tuvo un puesto académico como tal y que tuvo que financiarse personalmente todas sus investigaciones. Los ornitólogos europeos reconocerían también el papel que jugó en la movilización de recursos y logística para enviarles paquetes de ayuda tras la Segunda Guerra Mundial.

Nice fue la primera mujer nombrada presidenta de una sociedad ornitológica relevante, el Club Ornitológico Wilson, en 1938, organización que en 1997 comenzó a entregar la Medalla Margaret Morse Nice a individuos reconocidos por “las aportaciones de toda una vida a la ornitología”.

Nice murió por arterioesclerosis en Chicago en 1974, dos meses después que su marido.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Benavente (@galatea128) es periodista.

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