Sufrir tokenismo y sentirse invitada sólo para la foto

Ciencia y más

Gwen Grinyer, física nuclear de la University of Regina, en Canadá, renunció a su participación en un taller sobre equidad, diversidad e inclusión que formaba parte de un gran evento científico. En su campo, ser invitada a ese congreso se considera un honor y una oportunidad para el avance profesional que muchas científicas no tienen al inicio de sus carreras.

Imagen: Freepick.

¿Por qué renunciar a una oportunidad aparentemente beneficiosa?

La invitación no era para hablar sobre su investigación, sino para coorganizar una sesión en la que los delegados participaran en conversaciones sobre equidad, diversidad e inclusión (EDI). De acuerdo con las reglas del congreso, esa sesión tendría que ser dirigida por una mujer. Por ello, Gwen tuvo la sensación de que era invitada sólo por su género, no por su valía como científica. Aunque pertenece a la comunidad LGBTQ+ y es muy activa en cuestiones relacionadas con hacer su área más acogedora y equitativa, el terreno EDI no es uno en los que ella sea una experta. Su formación le permite hablar sobre física, en concreto sobre física nuclear, y, aunque siempre está dispuesta a compartir sus propias experiencias para servir de referente, no se siente cualificada para impartir sesiones de capacitación EDI para sus colegas.

A lo largo de ese año hubo más de sesenta reuniones similares y muy pocas fueron presididas por mujeres. En esta ocasión se les sugirió a otra científica y a Gwen que organizaran el workshop para sus colegas. No les dieron ninguna orientación sobre el contenido o sobre si ese trabajo voluntario sería pagado o reconocido de alguna manera. No tenían ningún dato sobre un apoyo de tipo económico, un mérito cuantificable en su currículum, una buena disposición para financiar sus proyectos como investigadoras, etc.

Los talleres de diversidad son muy necesarios

Dirigir un workshop sobre inclusión va más allá de las tareas a las que dedica su tiempo un investigador o una investigadora. Es un esfuerzo que con mayor frecuencia se asigna a personas de grupos subrepresentados, oprimidos históricamente y que ahora están sobrecargados en un intento por mejorar las cosas para las generaciones futuras. Las sesiones de diversidad son realmente importantes, pero es irónico que quienes las dirigen asumen más trabajo y eso les deja menos tiempo para sus obligaciones como científicas. Si la implicación de estas personas va más allá de su horario de trabajo, es posible que se ralentice el avance en sus carreras. Incluso estas participaciones pueden llegar a ser habituales y solicitarse la asistencia de estas investigadoras como rara avis para visibilizar al colectivo. La duda llega cuando el objetivo no es la inclusión real sino cumplir la cuota, por exigencias normativas, o el tokenismo, contentarse con una presencia simbólica que beneficia la imagen del organizador.

Riesgos para las que son diferentes

La charla que le propusieron a la profesora Grinyer tendría lugar en Estados Unidos, país donde no se sentiría segura. En los últimos años, han aumentado significativamente los casos de violencia, racismo, homofobia y transfobia. En los primeros tres meses de 2022, por ejemplo, los legisladores estatales propusieron un récord de 238 proyectos de ley, la mayoría de ellos dirigidos a la comunidad trans, que limitarían los derechos de los estadounidenses LGBTQ+. En junio, la Corte Suprema eliminó las protecciones constitucionales para el acceso al aborto. Como resultado, algunos congresos científicos boicotearon, o consideraron hacerlo, estados que aprobaron leyes contra el aborto. Quizá los organizadores del taller que le propusieron a Gwen podrían hacer lo mismo con los países que tienen legislación homofóbica o transfóbica.

Invitaciones realmente inclusivas

La opción para conectarse de forma telemática al congreso podría aliviar algunas de tantas dificultades, pero esa posibilidad no se contempló en la invitación y Gwen tuvo la impresión de que los organizadores estaban planeando una vuelta completa a un evento presencial, como antes de la pandemia. Durante ésta, se desarrollaron y ampliaron herramientas en línea que permitían incluir a las personas de manera innovadora. Proporcionar acceso telemático o alternativas híbridas en los congresos fomenta la participación de personas inmunodeprimidas, gente con discapacidades, aquellos cuya seguridad es una preocupación en ciertas ciudades, estados o países, personas que encuentran barreras de viaje, como retrasos en la obtención de visas o los costos prohibitivos por asistir a una conferencia internacional y personas con niños u otras responsabilidades de cuidado. Las opciones remotas también son una excelente opción para reducir los impactos del cambio climático.

Cuando se percibe una invitación como tokenismo o como un intento desesperado para que brille la imagen de falsa inclusión, la sensación es devastadora. Cualquier movimiento a favor de la igualdad y la inclusión es muy importante para la ciencia y debe tratarse con seriedad. Los enfoques que se experimentan con estas falsas diversidades son puro maquillaje y no mejorarán la equidad en ciencia.

Las iniciativas EDI requieren una planificación cuidadosa y reflexiva. Hay varias preguntas que deben hacerse para crear un espacio seguro e inclusivo en estas sesiones. Las respuestas buenas son las inteligentes, respetuosas y positivas:

  • ¿Para qué un taller, unos minutos en un congreso, un cursillo, una mesa redonda sobre diversidad? ¿Cuáles son sus objetivos?
  • ¿Una sesión corta en un evento de una semana es un intento lo suficientemente serio para desterrar estereotipos y prejuicios, y mejorar así un campo específico de la ciencia? ¿Es posible integrar el contenido de la sesión EDI en otras actividades para crear la oportunidad de una ciencia inclusiva durante todo el año?
  • ¿Cómo se puede facilitar la seguridad, accesibilidad y buena acogida de todos los participantes?
  • ¿Sería posible no cargar toda la responsabilidad de la organización del evento en miembros de grupos subrepresentados?
  • ¿Cómo se podría reconocer el esfuerzo que estas personas hacen en el desarrollo de iniciativas EDI?
  • ¿La charla está completamente integrada en el programa del evento? ¿No es una sesión paralela ni está puesta durante un almuerzo?
  • ¿Se invita a ponentes subrepresentados porque se quieren allí y porque se respeta su conocimiento y el valor de lo que pueden aportar? ¿O simplemente es necesario satisfacer un requisito de diversidad?

Exponerse demasiado

Muchos eventos en ciencia siguen siendo lugares privilegiados, con inercias patriarcales, donde se lucen unos pocos. Las participantes de grupos minoritarios que se deciden a hablar en estos espacios sobre las barreras que encuentran en su carrera de ciencia se exponen mucho y se vuelven vulnerables, aún más. A veces salen a la luz temas personales y emocionales, quizá adecuados y necesarios para dar a conocer otras realidades, y esto hace que sea indiscutible extremar el respeto por parte de organizadores y participantes. Mostrar en público y revivir dificultades en su recorrido académico y laboral con el objetivo de enriquecer las sesiones no está relacionado con su trabajo como científicas. Contar su historia personal para servir de referentes es una opción que mantiene intacta su valía como profesionales. Sería bueno empezar a separar la brillantez, la creatividad, la buena comunicación de la ciencia, la amplitud de la mirada en investigación, etc. , de estereotipos rancios y prejuicios que niegan el talento y dañan el avance de la ciencia. Una ciencia que se enriquece siempre con la diversidad.

Referencias

Grinyer G (2022). Women and LGBTQ+ people aren’t tokens — don’t treat them as such. Nature 612, S92-S93. DOI: https://doi.org/10.1038/d41586-022-04147-9

Sobre la autora

Marta Bueno Saz es licenciada en Física y Graduada en Pedagogía por la Universidad de Salamanca. Actualmente investiga en el ámbito de las neurociencias.

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