Gulielma Lister, la botánica experta en mohos mucilaginosos

Vidas científicas

En una época en la que el trabajo científico era considerado mayoritariamente de hombres, Gulielma Lister (1860-1949) se convirtió en la principal referente mundial en mixomicetos, organismos multicelulares complejos cuyo funcionamiento y modo de relacionarse con el entorno están inspirando a la vanguardia de la investigación actual en inteligencia artificial. Los procesos de prueba-error y toma de decisiones de estos seres, que, aun careciendo de cerebro, son capaces de recorrer laberintos y almacenar memoria, están ofreciendo pistas para la resolución de problemas de inteligencia.

Gulielma Lister.

Gulielma Lister nació el 28 de octubre de 1860 en Leytonstone, al este de Londres, Inglaterra, en el seno de una familia cuáquera adinerada que destacaba por sus estudios científicos y habilidades artísticas. Nieta y sobrina de personalidades reconocidas en el entorno científico inglés de la época, su padre, Arthur Lister, era comerciante de vino y un referente en el estudio Mycetozoa, también conocidos como mohos mucilaginosos o amebas gigantes. Su madre, Susanna Lister, era artista e ilustradora, habilidad que Gulielma heredó y perfeccionó a lo largo de toda su vida. Gulielma fue educada en casa junto a sus seis hermanos y hermanas, a excepción de un año en que acudió a Bedford College for Women, cuando ella tenía dieciséis, donde adquirió una fuerte base en botánica sistemática y estructural.

Ayudante invisible

Arthur Lister viajaba a Londres a diario por su trabajo, pero también construyó un laboratorio científico dentro de casa, donde pasaba horas disfrutando de su verdadera pasión: el estudio de las ciencias naturales. Desde pequeña, Gulielma fue ayudante de su padre, tanto en el laboratorio como en sus trabajos de campo. Fruto de las anotaciones de las observaciones que realizaban a diario mientras estudiaban de cerca a los mixomicetos, Arthur Lister publicó Monografía de Mycetozoa en 1894. Esta obra pronto se convertiría en una publicación de referencia por ser, para muchos, la primera guía sistemática sobre mohos mucilaginosos. A pesar de que ella había participado activamente en la recolección y documentación de especímenes para la publicación, el único reconocimiento público que recibió Gulielma al respecto fue un agradecimiento en el texto del prefacio, donde Arthur indicó que había sido “asistido” por su hija a lo largo de sus estudios y en la preparación de los dibujos.

Por aquella época, padre e hija también trabajaron juntos en el estudio y documentación de varias de las colecciones del Museo Británico, pero a Gulielma Lister nunca se le reconoció un empleo oficial. Durante muchos años fue conservadora no asalariada en el Museo de Historia Natural del Real Jardín Botánico de Kew, cosa que Gulielma pudo permitirse por el hecho de pertenecer a una familia acomodada. Pero no todas las mujeres científicas de la época corrieron la misma suerte. Como la propia Gulielma denunció en el obituario de su amiga Annie Lorrain Smith, una autoridad internacional en materia de hongos y líquenes, muchas mujeres fueron marginadas al ser tratadas como “trabajadoras no oficiales” del museo durante sus carreras científicas.

Tras la muerte de su padre en 1908, Gulielma salió de la sombra y pasó a ser la experta mundial en mixomicetos a quien botánicos y micólogos enviaban especímenes recogidos en todas partes del mundo. Revisó y expandió la monografía de 1894 con dos ediciones más en 1911 y 1925, en las que incluyó ilustraciones propias realizadas en acuarela, además de su nombre en el sitio que merecía: la portada, junto al título.

Abierta al mundo

Durante casi 90 años, Gulielma Lister vivió entre dos lugares que se encontraban a menos de trescientos kilómetros de distancia: Sycamore House, su casa natal de Leytonstone y High Cliff House, la residencia de verano que la familia tenía en la costa de Lyme Regis, zona conocida por la riqueza de su fauna y flora, y donde Arthur había construido un segundo laboratorio para el estudio de musgos, hongos, líquenes y mohos mucilaginosos. Aquellas dos casas funcionaron como pequeñas colonias científicas desde las que Gulielma mantuvo correspondencia con una red de expertos botánicos y micólogos de todo el mundo, incluido el emperador Hirohito de Japón, reconocido entusiasta de los mixomicetos.

Composición realizada con imágenes de Giulielma Lister y mixomicetos extraídos de Wikimedia Commons.

A pesar de mantenerse siempre cerca de sus raíces, Gulielma tuvo la posibilidad de viajar mucho y desde muy joven. Su primer viaje a Europa lo realizó con su familia, cuando ella tenía dieciséis años; poco después acompañaría a su tío Joseph, Lord Lister of Lyme Regis, cirujano reconocido por revolucionar la cirugía con la antisepsia, en un viaje por Canadá y las Indias Occidentales. Los viajes de trabajo a museos europeos fueron una constante en su vida adulta, ya que Gulielma fue la encargada de catalogar colecciones botánicas en museos como el de Historia Natural de París y el de la Universidad de Estrasburgo.

Miembro activa en las organizaciones científicas

Las mujeres inglesas fueron excluidas de la sociedad más antigua y prestigiosa del país, la Royal Society, hasta 1945. Gracias a la lucha y empeño de muchas científicas, otras organizaciones del país optaron antes por la inclusión.

La British Mycological Society aceptó a Gulielma Lister en 1903 como una de los primeros cien miembros fundadores. Fue elegida presidenta de esta sociedad en dos ocasiones, 1912 y 1932, y en 1924 la hicieron miembro honorario en reconocimiento a sus servicios a la ciencia y a la sociedad. También fue presidenta del Essex Field Club durante 1916-1919, siendo ella la primera mujer que mantuvo tal cargo, y posteriormente vicepresidenta de manera permanente. Tras años de discusiones y procrastinación, en 1905 la Linnean Society admitió a veinticinco mujeres en su organización, y Gulielma fue una de ellas. Decidida a justificar aquella decisión, fue miembro activa de su consejo en dos ocasiones, y elegida vicepresidenta en 1929.

Gulielma Lister falleció en su casa natal de Leytonstone el 18 de mayo de 1949, dejando un legado de 74 cuadernos de investigación, que posteriormente fueron incorporados al Museo de Historia Natural de Londres, donde se documentó la obra que ella y su padre habían realizado en colecciones históricas, así como en algunas propias.

Referencias

Sobre la autora

Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.

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