Clementine, «una de las condenadas»

Hitos

El 30 de marzo de 1912 se publicaba en el periódico londinense The Times una carta firmada por una tal C.S.C. («Una de las condenadas»). Fue una de las muchas respuestas a otra misiva, publicada dos días antes en el mismo medio, enviada por el bacteriólogo Almroth Edward Wright (1861-1947). El investigador era conocido por su firme oposición al sufragio femenino, y basaba su afirmación en razones «científicas», argumentando que los cerebros de las mujeres eran diferentes de los de los hombres, no estando «organizados» para tratar asuntos sociales y públicos. Incluso publicó en 1913 un libro sobre el tema, The Unexpurgated Case Against Woman Suffrage (El caso íntegro contra el sufragio femenino), en el que también se oponía al desarrollo profesional de las mujeres.

En su extensa carta del 28 de marzo de 1912 a The Times, el científico argumentaba que las mujeres debían permanecer alejadas de la política por completo debido a sus «deficiencias» fisiológicas y psicológicas. Recibió, como merecía, airadas respuestas; la de C.S.C. («Una de las condenadas») era especialmente ingeniosa y la reproducimos debajo:

30 de marzo de 1912

Para el editor de The Times

Señor,
Tras leer la ingeniosa y profunda exposición de Sir Almroth Wright sobre las mujeres tal y como él las conoce, la cuestión ya no parece ser «¿deberían votar las mujeres?», sino «¿no sería mejor eliminarlas por completo?». He quedado tan impresionada por la disquisición de Sir Almroth Wright, apoyada como está por tanta experiencia científica y personal, que he llegado a la conclusión de que se debería poner fin a las mujeres.

Aprendemos de él que en su juventud son desequilibradas, que de vez en cuando sufren de hipersensibilidad e insensatez, y que su presencia molesta e irrita a los hombres en su vida y en sus actividades diarias. Si inician una actividad profesional, la tosquedad de sus mentes las convierte en compañeras indeseables para sus colegas masculinos. Durante su vida sufren graves y continuados desórdenes mentales y, aunque no estén del todo locas, muchas de ellas tienen que ser encerradas.

Siendo esto así, ¿cuánto mejor y más feliz no sería el mundo si simplemente se pudiera eliminar a las mujeres? Es aquí donde miramos a los grandes científicos. ¿Es realmente un caso desesperado? Las mujeres, sin duda, han debido de tener algún tipo de utilidad en el pasado, de lo contrario, ¿cómo podría esa detestable tribu haber sido tolerada hasta ahora? Pero, ¿podemos asegurar que serán indispensables en el futuro? ¿No puede la ciencia darnos alguna seguridad, o al menos un motivo de esperanza de que estamos en vísperas del descubrimiento más grande de todos, es decir, cómo mantener una raza masculina con medios puramente científicos?

¿Y no podemos mirar a Sir Almroth Wright para coronar sus muchos logros al liberar a la humanidad de la especie parásita, demente e inmoral que ha infestado el mundo desde hace tanto tiempo?

Obedientemente suya,
C.S.C.
(«Una de las condenadas»)

Clementine Spencer-Churchill (1915).

Detrás de estas iniciales se ocultaba la identidad de Clementine Spencer Churchill (1885-1977), la esposa de Winston Churchill (1874-1965), el futuro Primer Ministro del Reino Unido.

Es realmente lamentable que científicos de la talla de Wright formularan sus ideologías misóginas basándose en hechos supuestamente científicos. Probablemente otras personas se apoyarían en esos discursos, convencidas por el prestigio de sus defensores.

El sufragio femenino fue aprobado en el Reino Unido en 1919. En España en 1931.

Referencias

Sobre las autoras

Uxune Martinez Mazaga es licenciada en sociología, posgraduada en gestión de recursos y comunicación. Es responsable de difusión científica de la Fundación Euskampus y editora del blog Zientzia Kaiera de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

Nota

Hoy celebramos, como cada 8 de marzo, el Día Internacional de las mujeres bajo el lema «Igualdad de género hoy para un mañana sostenible». Solo a través de una ciencia diversa, una ciencia con presencia femenina en igualdad, los retos en el contexto del cambio climático podrán afrontarse con éxito.

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