Hilda Cid, una pionera chilena en cristalografía

Hilda Cid no siguió un camino tradicional: buscó la interdisciplinariedad y cambió de tema de investigación sin complejos. Para los físicos, era bióloga; para los biólogos, era una cristalógrafa.

Gonzalo Gutiérrez
Hilda Cid (hacia 1965). Imagen: J. Phys.: Conf. Ser.

Hilda Cid Aranda nació en Talcahuano (Chile) el 20 de febrero de 1933. Su madre y su padre –Hilda Mendoza Aranda y Jose Cid Bastías– eran profesores de enseñanza primaria, valoraban la importancia de la educación y la inculcaron a sus tres descendientes.

Hilda estudió en la escuela pública de su ciudad; allí también realizó su educación secundaria, en el Liceo Fiscal, entre 1944 y 1949.

Siguiendo su vocación docente, en 1951 comenzó sus estudios de Pedagogía en Física y Matemáticas en la Universidad de Concepción. Durante los años 1954 y 1955 trabajó como asistente ​​en el Laboratorio de Óptica de aquella universidad, recibiendo en 1955 el premio universitario otorgado a los mejores estudiantes de pregrado en física y matemáticas.

Continuó sus estudios en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Allí, en Santiago, tenía la oportunidad de investigar en física. En 1958 obtuvo su título de Profesora de Física y Matemática con la tesis titulada “Algunos métodos ópticos para determinar las estructuras de cristal mediante rayos X” que fue la base de sus primeros artículos científicos.

Hilda quería seguir investigando y fue aceptada para realizar estudios de posgrado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE. UU.). En septiembre de 1960 viajó junto a su marido –George Dresdner– y sus dos hijos –Rodrigo Felipe y Jorge David– a Boston donde comenzó a estudiar bajo la supervisión de Martin J. Buerger (1903-1986), un prestigioso especialista en cristalografía. Hilda Cid obtuvo su máster en ciencia en 1962 –estaba embarazada de su hija Rossana Cecilia– con una tesis sobre la determinación mediante rayos X de la estructura del hexatitanato de potasio. Su tutor le ofreció continuar en el instituto para realizar su tesis doctoral, que defendió en 1964 bajo el título de “Crystal structure of the turquoise group minerals”. Con esta memoria se convirtió en la primera mujer chilena en obtener un doctorado en el área de ciencias. Aunque su marido permaneció en EE. UU. para completar su tesis en biología, Hilda regresó a Chile con sus dos hijos y su hija, y embarazada de su cuarto hijo, Marcos Gonzalo. Allí comenzó a trabajar en el Laboratorio de Cristalografía de la Universidad de Chile.

Hilda Gil. Imagen: Creces Educación.

En 1965 participó en la fundación de la Sociedad Chilena de Física (SOCHIFI).

En 1967 se trasladó a la Universidad Austral de Chile (Valdivia) donde cambió su tema de investigación a la biofísica, estudiando las propiedades estructurales de macromoléculas y material biológico mediante la técnica de difracción de rayos X.

Hilda Cid también participó de manera activa en el Primer Congreso Nacional Científico de Chile de 1972. De esta reunión surgió un manifiesto que apelaba a la responsabilidad de científicos y técnicos y les instaba a dirigir sus investigaciones hacia temas orientados a resolver los problemas del país. El presidente Salvador Allende expresó su voluntad de apoyar esta iniciativa, pero el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 acabó con este proyecto.

Hilda y su marido –entonces decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral– fueron destituidos y perseguidos. Huyeron del país exiliándose a Suecia. Hilda comenzó a trabajar en el Laboratorio de Proteínas de Wallenberg en la Universidad de Upsala, donde se dedicó a estudiar moléculas biológicas mediante difracción de rayos X. En esa época, junto a su equipo y entre otros logros, caracterizó por primera vez la actina no muscular y determinó la estructura tridimensional de la enzima anhidrasa carbónica.

En 1979, regresó de su exilio y se incorporó la Universidad de Concepción hasta su jubilación en 1996. La Universidad de Upsala donó algunos materiales de laboratorio –un microdensitómetro, microscopios y software– que Hilda Cid instaló en el Laboratorio de Biofísica Molecular. Allí, en la universidad donde comenzó sus estudios en 1951, siguió investigando, formando a estudiantes y participando en movimientos universitarios y sociales.

Referencias

Sobre la autora

Marta Macho Stadler es doctora en matemáticas, profesora del Departamento de Matemáticas de la UPV/EHU y colaboradora en ::ZTFNews y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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