Anna Lawson. Superando barreras en la docencia

Seguramente, el nombre de ‘Anna Lawson’ no diga nada. Podría haber elegido otros muchos nombres para contar lo que vais a leer en las siguientes líneas.

Anna Lawson. Imagen: Disability News Service.

Nuestra protagonista es profesora de Derecho en la Universidad de Leeds, y su trayectoria académica y profesional es digna de admiración. Quizás lo sea más aún tras revelar que todo lo ha conseguido a pesar/gracias a su ceguera severa. Concretamente, en 2014 se convirtió en la primera profesora ciega universitaria de Derecho en Reino Unido.

Habrá quien ahora se esté preguntado ‘¿y cómo da clase?’, ‘¿y cómo estudió la carrera?’. Para el que escribe el artículo, la respuesta es que ‘eso da igual’. La realidad es que Anna, y otras muchas personas, han demostrado que esta meta es factible. Y para los curiosos, unas veinte personas de su entorno se dedicaron a grabar libros y artículos en cintas de audio para que ella pudiera estudiar.

He dicho que hay ‘otras muchas personas’, y es verdad. Anna Lawson ha sido mi elegida para el título del artículo, pero hay muchas más, como Sheena Iyengar, en la Columbia Business School y también invidente. O como Judith Heumann, la primera profesora en silla de ruedas en Nueva York, portada de la revista Time en 1977.

Sin embargo, este artículo no solo va de mujeres, sino de la reivindicación de que tenemos que lograr que cada vez menos tipos de discapacidad impidan a una persona lograr sus objetivos.

En el ámbito educativo, se ha avanzado muchísimo en la inclusión de alumnado con algún tipo de minusvalía. La tecnología ha contribuido a eliminar muchas barreras, pero estas herramientas no tendrían significado, si no fuera por una sociedad convencida de su integración. Y es que este tipo de estudiantes no son una excepción en el sistema. En Estados Unidos durante el curso pasado, se incluían 7,1 millones de alumnos entre los 3 y 21 años con algún tipo de discapacidad.

Sin embargo, según se reivindica en webs académicas, aún la incorporación laboral a la universidad de este tipo de profesionales sufre discriminaciones, y quedan aún barreras por derribar. Y no debemos poner como excusa la pregunta ‘¿cómo desempeñarán su función?’. Lo harán. ¿Cuántos de los lectores sabían que Euler vivió gran parte de su vida con visión en un solo ojo en pleno siglo XVIII, y quedó definitivamente ciego a los 59 años?

Porque la grandeza de una sociedad se demostrará con la eliminación de barreras por parte de todos, y la igualdad de oportunidades, sin importar el origen, raza, identidad sexual, religión, edad o discapacidad.

Sobre el autor

Julián Estévez es doctor en Ingeniería Informática por la UPV/EHU e investiga en robótica e inteligencia artificial. Divulga a través de su blog https://jeibros.blogspot.com.

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