Valentina

Ciencia y más

Hace unas semanas recibimos un mensaje de Pepa Lluesma Leache, la autora de Valentina, una hermosa propuesta teatral que quería dar a conocer a Mujeres con ciencia. La obra, estrenada el 24 de enero de 2019, tiene un nombre que nos resulta muy familiar… y se presenta de este modo:

VALENTINA es la primera astronauta no profesional que realizará un viaje a la luna en absoluta soledad. Esta astrofísica profesora de secundaria va a hacer realidad su sueño, viajar a las estrellas. Varios incidentes inesperados durante el trayecto alterarán los objetivos programados tanto de la Agencia Espacial como de Valentina, convirtiendo el viaje en una experiencia de transformación personal.

Os invitamos a viajar a las estrellas.

Valentina es la primera obra de Pepa Lluesma Leache como dramaturga de teatro para personas adultas, aunque antes ya había escrito obras para niñas y niños para los talleres de la escuela de teatro que dirigía.

El nombre de la protagonista es Valentina, como Valentina Tereshkova, la primera mujer que viajó al espacio exterior en 1963, aunque: «De ella solo cogí el nombre para mi personaje. Es mi pequeño homenaje para la primera mujer astronauta. Mi personaje se llama Valentina López-Pintor Martínez y es una astrofísica que se dedica a dar clases de secundaria en EE. UU., tiene unos 45 años y está casada con otro astrofísico. Los apellidos son de mi abuela materna (otro pequeño homenaje)», comentaba Pepa en posteriores conversaciones.

Valentina nos adentra en el espacio estelar gracias a una puesta en escena innovadora a partir de la actuación, la escenografía el sonido y la iluminación.

Valentina visibiliza la situación de la mujer dentro del ámbito científico: su falta de reconocimiento histórico y profesional. Reflexiona también sobre el conflicto que se origina entre la educación recibida y los deseos personales; sobre la sociedad y los patrones culturales; la educación y la familia.

Valentina habla de ciencia, de científicas, de amor, de sexo, pero sobre todo habla de la vulnerabilidad del ser humano.

Puesta en escena: La acción de Valentina se desarrolla en la cápsula espacial ORIÓN que inicia su viaje
desde la Tierra hacia la Luna. Una pantalla situada en el fondo de la nave facilita que el auditorio
visualice las comunicaciones que Valentina recibe desde la Tierra.

He tenido la suerte de poder conversar con Pepa Lluesma para preguntarle sobre algunos de los detalles de su Valentina. Y le he preguntado muchas cosas sobre la protagonista: ¿Querías una astronauta? ¿Querías a una mujer que había conquistado por primera vez un ámbito masculinizado? ¿Querías una heroína? ¿Querías hacerla viajar al espacio? Pepa contestaba a todas estas cuestiones con paciencia y detalle:

«Yo tenía claro de lo que quería hablar en la obra y para desarrollar mi idea se me ocurrió que el mejor lugar era una nave espacial. Tenía que ser un espacio escénico donde el personaje estuviera en absoluta soledad, que dispusiera de un tiempo de total intimidad. Así que el personaje tenía que ser astronauta.

Esa idea me llevo a documentarme sobre las astronautas, el espacio, los viajes turísticos espaciales, y una cosa llevo a la otra, y a otra, y a otra, y la obra fue nutriéndose de ciencia, del origen de las estrellas, de las dificultades de las mujeres científicas y de sus historias invisibles. Empecé a leer sobre física cuántica y se abrió un universo nuevo para mí que me apasiona. Valentina que empezó como una obra en la que quería reflejar la incapacidad que tienen algunas personas para decidir sobre su vida, se convirtió en un pequeño homenaje a la invisibilidad de las científicas, en una reflexión sobre los condicionamientos religiosos, culturales y sociales que delimitan nuestras capacidades, en un espejo de las contradicciones humanas y en una obra feminista.

No era un objetivo de la historia que el personaje estuviera en un ambiente masculinizado, pero surgió por la dinámica de la historia de Valentina, es su realidad.

Quería un personaje humano no una heroína, la vida para mí es lo más importante.»

Con respecto al tema de la heroicidad, Pepa comentaba que, ya al final de la obra, Valentina proclama:

No quiero morir no soy ninguna heroína, si hubiera sabido que cumplir mi deseo iba a significar mi muerte hubiera renunciado a este viaje sin dudarlo, realmente nunca pensé que ese riesgo pudiera hacerse realidad. Pero aquí estoy, a un paso de no llorar más en mi vida y de darle la razón a un Dios del que siempre he renegado.

Aunque Valentina Tereshkova no era científica, tras ser seleccionada y entrar en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas recibió, entre otras, formación en matemáticas, meteorología, astronomía, física, computación y navegación espacial. Sin embargo, la protagonista de Valentina es científica, «pero ella “renuncia” o “pospone” su carrera para criar a sus hijas y para seguir a su marido al que han ofrecido un trabajo en Houston como astrofísico. De ahí que vivan en EE.UU., donde Valentina solo se ha podido dedicar a dar clases de secundaria y vive acomodada en esa situación, hasta que le surge la oportunidad de ser la primera astronauta no profesional de un viaje turístico a la Luna», comentaba Pepa. También explicaba que se inspiró en la historia de Jocelyn Bell Burnell, «la descubridora del primer púlsar, que dejo su carrera para casarse y vivir con su marido que era diplomático. Me impresionó mucho esta historia cuando la leí.»

Valentina tiene distintos contactos por video-conferencia con personas de su entorno.
Estas conversaciones cambiarán su devenir.

Sinopsis

Personajes: Valentina, Juan (su marido), Lucia y Cristina (sus hijas), Teresa (amiga y cuidadora de las niñas), John (psicólogo de la base) y Julio.

La empresa de transporte aeroespacial SPACE-X realiza junto con la NASA el primer vuelo circunlunar con tripulación no profesional con destino turístico. Para este peculiar viaje ha sido elegida Valentina Lopez-Pintor Martínez.

Una de las peculiaridades del viaje espacial es que hay un periodo de desconexión total entre la base de Houston y la cápsula ORIÓN por un periodo de 24 horas, en las que no habrá ningún tipo de contacto y donde la astronauta tendrá que pilotar la nave y hacer frente a los retos de cualquier eventualidad sin la asistencia de la base. Esta circunstancia ofrece un periodo de soledad único que aprovechará Valentina para sentirse en libertad y experimentar en la más estricta intimidad sus deseos y fantasías.

Varios incidentes inesperados durante el trayecto alterarán los objetivos programados tanto de la Agencia Espacial como de Valentina, convirtiéndose éste en un viaje interior a su verdadero ser, donde podrá ejercer conscientemente y dentro de sus circunstancias su derecho a decidir por sí misma y donde la cercanía a la muerte le ofrecerá la lucidez de verse y de sentirse en libertad.

Tras los incidentes inesperados, Valentina en la cápsula ORIÓN.

«Valentina» ha sido y sigue siendo un camino de empoderamiento personal, de aprendizaje y de trabajo donde he reflejado mis inquietudes, mis heridas, mis reflexiones desde la creatividad y el humor. Me he dado cuenta de que éstas son comunes en otras mujeres: investigadoras, actrices, amas de casa, astronautas, dependientas…, son heridas universales que van más allá de la experiencia propia, son una pauta que se repite, un patrón común. Y no solo en mujeres, va más allá del género, son heridas del ser humano.

Pepa Lluesma Leache

Referencias

Edición realizada por Marta Macho Stadler

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.