El trabajo incansable de la bioquímica Ines Mandl: en busca de curas para las enfermedades del tejido conectivo

En la vida hay decisiones poco meditadas, que surgen de manera accidental pero que a veces resultan determinantes, revolucionarias. Este podría ser el caso de Ines Mandl. Le entusiasmaban los idiomas y la moda, y tenía talento para ello, pero repentinamente cambió de parecer, como una veleta que cambia de dirección por el viento, y decidió estudiar Química en la Universidad de Irlanda, en Cork. La biblioteca pública fue lo que más le llamó la atención, un lugar cálido que dejaba fuera el frío de la ciudad irlandesa y el de los pisos en los que vivió.

Imagen: Ines Mandl Research Foundation.

Quizás ese acercamiento fue el que desencadenó el amor por la ciencia, una decisión que cambió su vida y propició el desarrollo de su larga carrera ya que llegó a ser la bioquímica más reconocida de su generación principalmente por ser la primera investigadora en lograr aislar la enzima colagenasa de la bacteria Clostridium histolyticum.

Ines Hochmuth nació en 1917 en Viena; fue la única hija del matrimonio compuesto por Ernst e Ida (nacida con el apellido Bassan) Hochmuth. Allí realizó los estudios de educación primaria y secundaria. En 1936 decidió casarse con Hans Mandl, un compañero de su padre. Se mudaron a Londres y tres años más tarde, recalaron en Irlanda. Había llegado la época convulsa de la anexión política entre Austria y la Alemania nazi, el Anschluss, que tuvo lugar el 12 de marzo de 1938, cuando las fuerzas armadas de Alemania invadieron el país. De esta manera Austria pasó a ser Ostmark, bautizada como provincia del III Reich. Mandl quedó atrapada en Cork durante la Segunda Guerra Mundial y permaneció allí hasta que la lucha llegó a su fin. En ese periodo de tiempo, ella logró graduarse en química por la Universidad de Irlanda.

En 1945, junto a su marido, decidió emigrar a Estados Unidos, concretamente a la ciudad de Nueva York con diez billetes de un dólar cosidos en el forro de su ropa. Una vez allí, no dudó en retomar su carrera. En 1947, empezó su doctorado en el Instituto Politécnico en Brooklyn (actualmente es la Escuela de Ingeniería Tandon de la Universidad de Nueva York). Dos años después, fue la primera mujer en terminar su doctorado sobre la fotoquímica de proteínas, péptidos y aminoácidos. Ines Mandl fue una de las últimas estudiantes de Carl Neuberg, más conocido como “el padre de la bioquímica moderna”.

La colagenasa y el tejido conectivo

Todo empezó en la Universidad de Columbia, escenario donde desarrolló sus trabajos más importantes hasta que decidió retirarse en 1986. Tras finalizar su doctorado, empezó como investigadora asociada, después llegó a ser profesora asociada hasta que la última etapa la realizó como profesora de bioquímica. Fue en esta universidad donde consiguió extraer la enzima colagenasa de la bacteria Clostridium histolyticum en 1950.

Enfermedad de Dupuytren en el dedo anular. Imagen: Wikimedia Commons.

Esta enzima rompe los enlaces peptídicos del colágeno, molécula proteica que se encuentra en el tejido conectivo. La colagenasa puede utilizarse para tratar las quemaduras, las úlceras, las hernias de disco y otras enfermedades de tejido conectivo como por ejemplo la enfermedad de Dupuytren. De esta manera, la enzima contribuye en la formación del nuevo tejido y la reepitelización de las úlceras. Otras de las investigaciones que llevó a cabo incluían descubrimientos sobre la elastina, la elastasa, y el rol de la primera en el enfisema pulmonar, sin olvidarse del estudio sobre la dificultad respiratoria en los recién nacidos.

Trabajos y premios

En total, Mandl es coautora de más de 140 publicaciones académicas. En 1972, además, fundó la revista de investigación Connective Tissue Research y fue la editora jefe de la publicación hasta 1986. En cuanto a los premios recibidos durante su carrera, destacan entre otros, la Medalla Carl Neuberg, otorgada en 1977 por la American Society of European Chemists and Pharmacists y la Medalla Garvan-Olin por su trabajo en la enzima colagenasa; recibió este galardón de la mano de la American Chemical Society. Del mismo modo, fue premiada con la Cruz de Honor de Austria para la Ciencia y el Arte, y elegida para la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y la Academia de Ciencias de Nueva York. Asimismo, creó la Fundación de Investigación Ines Mandl (IMRF), que fue el culmen de su carrera, para seguir con la misión de buscar curas para las enfermedades del tejido conectivo.

Esta bioquímica disfrutó de su jubilación viajando entre sus dos casas ubicadas en Maui y Torremolinos; visitó también Austria y otros países europeos, hasta que murió en agosto de 2016. Ines Mandl contaba con una implacable curiosidad, independencia y una memoria, que según especificaban sus amigos, la hacía parecer una enciclopedia.

Referencias

Sobre la autora

Uxue Razkin es periodista y colaboradora del blog de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU Zientzia Kaiera.

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