Katherine Esau, la botánica que dibujó la anatomía de las plantas

En 1989, Katherine Esau recibió la Medalla Nacional de la Ciencia, el más alto honor que Estados Unidos otorga a sus científicos. Tenía 91 años y era la primera botánica que recibía esta distinción. Lo hacía después de una vida dedicada al estudio de la anatomía y las funciones de las plantas y de escribir algunos de los libros fundacionales de esta disciplina, algunos de ellos todavía empleados hoy por los estudiantes que siguen sus pasos.

Es irónico que la fecha coincidiese con el año de la caída del Muro de Berlín porque la vida y el trabajo de Katherine fueron progresivamente marcadas por los acontecimientos históricos del siglo XX.

De la invitación de la zarina a la amenaza de los bolcheviques

Katherine Esau. Imagen NAS.

Esau nació en Rusia el 3 de abril de 1898 en una familia menonita de origen alemán, descendientes de los menonitas que Catalina la Grande invitó a vivir y cultivar las tierras de lo que hoy es Ucrania. De carácter cerrado y reservado, los habitantes del lugar no quisieron mezclarse con los colonos, que vivieron en comunidades apartadas, cultivando sus tierras y educando a sus hijos según sus costumbres e idioma (el alemán). Para fomentar la integración, las autoridades invitaron a los menonitas a enviar a sus hijos a escuelas rusas. El padre y el tío de Katherine fueron de aquellos primeros niños educados en los colegios rusos.

Johan, el padre de Katherine, se formó como ingeniero mecánico y llegó a ser el ingeniero de la ciudad. Construyó un sistema de distribución de agua, un tranvía y varios grandes edificios, entre ellos una escuela. Era querido y reconocido en su ciudad, que le eligió como alcalde.

Pero en 1918, tras la revolución bolchevique, la vida de los Esau cambió. Acusados por los revolucionarios de burgueses, su casa fue registrada y sus enseres valiosos confiscados. Tuvieron que huir a Alemania en un tren en condiciones precarias junto a heridos y refugiados. Por suerte, su padre había confiado parte de su dinero a un conocido y al llegar a Berlín no se encontraron sin recursos. Gracias a inversiones con éxito, la familia Esau tenía los recursos necesarios para una vida acomodada.

De Berlín a California

Katherine Esau trabajando en un microscopio
electrónico. Imagen OAC.

Antes de huir de Rusia, Katherine ya había mostrado su predilección por las ciencias agrarias. Había cursado el primer año de la Universidad Agraria para Mujeres Golitsin, en Moscú, y una vez en Alemania decidió seguir por la misma vía en la Berlin Landwirtschaftliche Hochschule (Universidad Agraria de Berlín), ahora en alemán. Pasó varios semestres cerca de Stuttgart, llevando a cabo trabajos agrarios y se especializó en mejora vegetal.

De vuelta a Berlín obtuvo un empleo como ayudante de profesor, pero en pleno periodo de posguerra y con los fascismos empezando a cocinarse en distintos países europeos, la familia Esau no terminaba de sentirse segura en Alemania, así que en 1922 emigraron a Estados Unidos. Igual que más tarde harían miles de emigrantes, cruzaron el continente europeo en tren y el océano Atlántico en barco. Su destino era Reedley, en California, donde vivía una numerosa comunidad menonita. Allí el padre de Katherine quería comprarle una granja para que ella la cultivase, pero ésta le convenció de que primero necesitaba aprender más sobre la agricultura en California.

Mejora vegetal y anatomía botánica

Trabajó de niñera en una casa para perfeccionar su inglés y aprender las costumbres norteamericanas, y pasó a trabajar en varias empresas de semillas y de mejora agraria. En una de ellas se dedicó a tratar de obtener una variedad de remolacha azucarera resistente a una plaga común por aquella época en la zona. Por casualidad, un día visitó las instalaciones un profesor de la Universidad de California en Davis y ella fue la encargada de mostrar los avances de su trabajo. El interés por trabajar juntos fue mutuo y poco después Katherine recibía una invitación para ingresar en la universidad y doctorarse.

Planteó para su trabajo una investigación sobre la expansión del mismo virus de la remolacha que hasta ese momento estaba analizando, pero eso habría supuesto liberar la plaga en los campos de investigación de la universidad, y el resto de los investigadores no estaba ni mucho menos de acuerdo. Así que accedió a reorientar su investigación y estudiar en su lugar cómo el virus infectaba cada planta y cómo afectaba al líber de las plantas, el tejido constituido por los vasos que conducen la savia.

A partir de ese momento, la anatomía botánica se convirtió en su área de especialización. Obtuvo su doctorado en Davis en 1932 y siguió trabajando allí otros treinta años. Durante ese tiempo estudió tanto plantas sanas como enfermas de especies como el tabaco, las zanahorias o los perales. Analizando el líber de distintas especies pudo aprender sobre cómo éste se había especializado según las necesidades de cada momento y cada planta. En 1953 publicó Plant Anatomy, una de sus obras más reconocidas, y en 1960, Anatomy of Seed Plants. Ambos libros siguen utilizándose hoy, acompañados por las delicadas ilustraciones que hizo la propia Katherine.

Katherine Esau frente a un ultramicrotomo. Imagen CCBER (UCSB).

En 1963 pasó a la Universidad de California Santa Barbara, donde investigó durante veinticuatro años más. Justo antes de salir de Davis había aprendido a emplear la microscopía electrónica, y a eso dedicó principalmente sus años en Santa Barbara para seguir profundizando en sus conocimientos de anatomía vegetal.

Profesora y académica

En ambos centros fue reconocida como una excelente profesora. Cuenta Ray F. Evert en su biografía para la National Academy of Science que sus clases eran muy apreciadas por la calidad de la enseñanza: tenía un don para contar historias, conocía a fondo la materia que impartía y tenía un divertido sentido del humor. Pero además es que le gustaba realmente su alumnado. Nunca dejaba una carta sin responder, ya fuese para dar ánimos o para celebrar sus logros, y siguió haciéndolo incluso cumplidos los 90, cuando ya estaba jubilada.

Fue reconocida en su campo (fue elegida presidenta de la Botanical Society of America en 1951) y en el área de la ciencia en general (entró a formar parte de la National Academy of Sciences en 1957) pero siempre mantuvo una actitud muy humilde. Cuando se le preguntó por su puesto de académica, reconoció no estar sorprendida por el hecho de que una mujer formase parte de ese círculo (y eso que solo cinco mujeres lo habían sido antes que ella) sino porque “no creía haber hecho lo suficiente para merecerlo”.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Pérez Benavente (@galatea128) es periodista.

3 Comentarios

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Carolina Martínez PulidoCarolina Martínez Pulido

Un buen artículo. No sabía tantas cosas de esta magnífica profesional que fue Kateherine Esau. Gracias por compartir.
Un cordial saludo.

JoseJose

Es simplemente increíble lo que se puede lograr con un microscopio electrónico o un microscopio óptico. La de avances que hay cada día gracias a la invención de esta maravillosa herramienta.Me encanta.

RocioRocio

Admiración por toda una vida dedicada a la investigación por las plantas con una pasión y entrega fuera de lo común.

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