Nieves López Martínez, la paleontóloga que supo leer la relación entre la vida y la Tierra a partir de los fósiles de conejos y liebres

Nieves López Martínez en 2007.
Imagen Wikipedia.

Los pequeños mamíferos saltadores, como las liebres y los conejos, son animales muy bien adaptados y por tanto muy especializados para sobrevivir en la zona y el clima en los que les ha tocado vivir. Eso quiere decir que los paleontólogos pueden aprender mucho de la relación entre la vida y la Tierra que poblaron a partir de sus fósiles cuando los encuentran: si fue una época fría o cálida, de muchos alimentos o de alimentos escasos, si había o no grandes depredadores y de ahí deducir el resto de la cadena trófica.

Cuando estaba en la universidad, Nieves López Martínez no solo aprendió esto, sino que dio los primeros pasos para convertirse en una experta de renombre en la materia. Acaba de terminar la carrera de Biología y se había lanzado con entusiasmo a analizar el registro fósil español, en concreto los llamados lagomorfos, un grupo al que pertenecen conejos, liebres y picas. Este, el de los fósiles de pequeños mamíferos que vivieron en la península Ibérica durante en Cenozoico, se convertiría con el paso del tiempo en su principal área de conocimiento, donde sería toda una eminencia.

Mucho antes de eso, Nieves López Martínez ya había demostrado sus habilidades científicas. Nacida en Burgos en 1949, desde niña había demostrado unas excepcionales dotes intelectuales, interés por la ciencia y talento para el dibujo además de una enorme curiosidad e interés por la naturaleza. Estudió en la Universidad Complutense de Madrid y, una vez licenciada, pasó varias temporadas en la Universidad de Montpellier, en Languedoc, donde se doctoró en la especialidad de Paleontología. Más adelante lo haría también en España en Biología y Geología.

Investigó en el CSIC y fue profesora en la Universidad Politécnica de Madrid y después en la Complutense. Firmó en más de doscientos campos y diversas subramas de la paleontología y ayudó a modernizar esta ciencia en nuestro país, importando, aplicando y enseñando nuevas técnicas traídas del extranjero.

Cuentan sus alumnos que era metódica, correcta y sin alardes, pero capaz en sus clases de transmitir el entusiasmo por la fidelidad de los resultados que arrojaban el estudio de los fósiles, documentos reales conservados a través de los siglos que nos cuentan cómo eran los lugares que hoy pisamos hace miles de años.

De carácter abierto, divertido, sereno y respetuoso, los que coincidieron con Nieves recuerdan también cómo discutía sin faltar nunca al respeto y cómo su intención en esas discusiones y debates era avanzar en el conocimiento, sin necesidad de imponer su opinión ni salir vencedora sobre nadie. Falleció en diciembre de 2010, a los 61 años.

Referencias

Sobre la autora

Rocío Pérez Benavente (@galatea128) es periodista.

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